La alfabetización cartográfica
S. Lizette Ramos de Robles*
La búsqueda de las formas gráficas de representar la Tierra, ha llevado al hombre a la delimitación de los elementos que permitan en su conjunto concentrarla de manera abstracta y simbólica ya sea de manera total o parcial. Los mapas han constituido una de las mejores formas de representación a escala; su concentrado de información va desde la orientación, la localización, la distribución, los símbolos y textos. En su conjunto cada mapa es una imagen de una situación, la cual para interpretarla demanda del dominio del lenguaje cartográfico, es decir, habilidades para comprenderlo, para recibir su mensaje y para poderlo interpretar. Los documentos cartográficos no son únicamente dibujos de tierras y mares con sus símbolos y sus respectivas coordenadas de latitud y longitud sino que, como construcciones humanas actúan como artefactos mediadores entre la realidad exterior y las representaciones mentales internas de la misma. El mapa ha permitido al hombre plasmar la relación con su espacio-lugar así como ordenar el entorno. Hoy en día difícilmente podemos imaginar nuestro andar por el mundo sin la presencia de mapas, dado que nuestras actividades cotidianas están vinculadas a las representaciones territoriales.
De acuerdo con Jerez García el mapa tiene tres usos principales: a) como instrumento técnico, cuando es un medio para conocer y comprender un territorio y sus diferentes fenómenos geográficos, cuando es base de datos y de información territorial y espacial; b) como instrumento didáctico para alfabetizar cartográficamente, comprender el lenguaje cartográfico y construir significados a partir del mismo y, c) como instrumento educativo tiene la función de comunicar una realidad que permita al receptor del mensaje interpretarlo de manera crítica, con el fin de desarrollar sus capacidades intelectuales, cognitivas, procedimentales y actitudinales.
Adicionalmente, un mapa es uno de los recursos didácticos que propicia el trabajo interdisciplinario dado que su estudio y análisis permite establecer vínculos entre diversas disciplinas como geografía, historia, matemáticas, biología, educación ambiental, español, etcétera. Por tal motivo, recomiendo trabajar los mapas en el aula, propiciar la alfabetización cartográfica de tal manera que nuestros alumnos puedan considerar el territorio como un lenguaje y como una oportunidad para leer en él, para identificar sus formas, sus cambios a través del tiempo y sus problemas. Utilizar los mapas para conocer, valorar y sentir el lugar que habitamos, para ir de su representación a su realidad y cuestionarnos qué y cómo podemos mejorar nuestras relaciones con él.
No dejemos de aprovechar las ventajas que ofrece el uso de mapas en las aulas, recordemos que el arte y la ciencia tienen en el mapa una de sus mejores representaciones dado que la cartografía ha sido considerada la más artística de las ciencias y la más científica de las artes.
*Profesora-investigadora del CUCBA de la UdeG. liz0920@gmail.com