Junio: Primero fútbol, después educación
Rubén Zatarain Mendoza*
Existen pocos registros que den cuenta de la calidad de los procesos en aula en los días de junio, antesala de la conclusión del ciclo escolar en los niveles educativos que se aglutinan bajo la noción de educación básica.
Los cierres de grado y fase implican un esfuerzo complementario para quienes aprenden. Los saberes y habilidades necesarios están imbricados con la cantidad y calidad de los tiempos escolares. Entre más privación sociocultural, más necesidad de un uso adecuado del tiempo de aprendizaje en las aulas.
Cerrar escuelas, postergar procesos y desajustar ritmos de aprendizaje no es el mejor escenario para el enfoque humanista y formativo que se sostiene desde la aspiración curricular de una educación incluyente, de calidad y excelencia.
Culpables o inocentes, los educadores y tomadores de decisiones deben hacer evaluación institucional y uno de los aspectos ha de ser el tiempo laborado y los aprendizajes reales y efectivos promovidos. En broma y en serio, el juego político personal y de partido es válido, pero entre más lejos de los educandos y su derecho a educación, mejor.
Para el sistema educativo jalisciense y sus tomadores de decisiones, que han optado por establecer una comunicación digital vertical, despersonalizada y con presunciones erráticas como la conectividad universal, hay un costo de credibilidad que no cesa.
Al desliz con reversa de los ajustes del calendario escolar 2025-2026, desde aquellas dos reuniones sucesivas donde fueron convocados los secretarios de Educación de las entidades federativas para la toma de acuerdos en la SEP dirigida por Mario Delgado, hay que agregar ahora el video del secretario de Educación en Jalisco (antes de los decretos de Sheinbaum y Lemus) en donde da cuenta de la suspensión el 11 de junio en los 125 municipios de Jalisco. En el video referido se anuncia la afectación de más del 60% de la matrícula con la suspensión de clases regulares y su sustitución por actividades virtuales los días 18, 23 y 26 de junio en los municipios de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, El Salto, Juanacatlán, Tlajomulco, Ixtlahuacán de los Membrillos, Zapotlanejo y Acatlán de Juárez; en el video también se verbaliza que el 8 de junio, establecido en norma local como no laborable, por la fundación del estado libre y soberano de Jalisco, sí habrá clases. El videomensaje referido fue reforzado en el portal de la SEJ por el área de Comunicación Social el 5 de junio: “Mantiene Jalisco clases presenciales el lunes 8 de junio”.
Casi de manera sincrónica se emitió la circular firmada por el subsecretario Lic. Juan Francisco Ramírez Salcido, del Despacho General de Gobierno, el 5 de junio de 2026, donde entre otras cosas dice: “Se instruye a las y los titulares a establecer un mecanismo de invitación dirigido al personal de base, a fin de que quienes así lo deseen puedan colaborar laborando el día 8 de junio de 2026, ante las necesidades derivadas del contexto del Mundial de fútbol 2026 y la alta demanda de servicios públicos”.
Junio también ha sido el mes de cierre de los juegos magisteriales en lugares como Puerto Vallarta (5 de junio); ahí el aplauso a las habilidades sociales y convivencia entre maestros y maestras, ahí el cuestionamiento de que sea a costo de la desatención de sus actividades sustantivas como estar en clases y acompañar los aprendizajes.
Junio, a nivel nacional, ha sido también tiempo de plantón en el centro de la Ciudad de México, aparte de elecciones QRgate “priistas” en Coahuila. La estrategia de lucha –con lluvias incluidas– es el boicot al Mundial como una medida para la escucha de lo que es la SEP neoliberal, para algunos de los manifestantes. Las clases y el logro de los proyectos pedagógicos alternativos en estados como Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán han sido los primeros costos. La violencia y destrucción de bienes públicos y privados a manos de encapuchados con herramientas diversas han sido algunas expresiones extremas insostenibles como medios de lucha.
La contención por parte de la autoridad se mueve en un hilo muy delgado de sensibilidad social y de tentación por la represión. La presidencia de la República ha sido prudente al afirmar que “No se caerá en provocaciones”, pero ya se toman medidas.
Junio de 2026, el gran ruido del Mundial 2026 en la puerta, mañana su inauguración. El costo-beneficio magro en materia de educabilidad de esa catarsis colectiva de una sociedad mexicana en condiciones de emergencia socioeconómica, educativa y cultural, en tránsito de cambio político.
La sonrisa hienesca de empresarios (algunos) y conservadores (los más) deforma sus mandíbulas al observar el éxito comercial y el distractor de primera que se avecina.
Los gobiernos nacional, estatales y municipales, ayunos de formación y ética gobernante viven la fiesta cosmética y distractora a su manera, el balón de fútbol listo para golpear las molleras.
De manos de la Presidenta aventar el balón con tropezón incluido del destinatario, rifar su boleto para asistir a los estadios, la mano al viento del gobernador-empresario de Jalisco, saludo-desdén ante el equipo de la selección de Corea del Sur y la sempiterna sonrisa de la presidenta municipal de Guadalajara reducida a edecán firmante de los proyectos de “embellecimiento” de la capital de Jalisco, son imágenes que al rodar el balón quedarán en archivo para mejor análisis.
Los empresarios con capacidad de blindar el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, de la CdMx y Monterrey mientras despierta el dinosaurio priista en Coahuila, los dueños del dinero nacional con capacidad de dar Golpe de Estado al deporte del fútbol como espectáculo y convertirlo en dólares y pesos, el juego estupidizador que hacen otros y que se cimenta en la epidermis de las inteligencias colectivas muy proclives a la distracción y evasión.
El fútbol y el dinero de los dueños de los equipos y el espectáculo, los dueños de las televisoras políticamente a la derecha y sus voceros analistas de las patadas al viento, el fútbol nacional fábrica de importación de extranjeros, huera manera de cultivar nacionalismo. El deporte como fiesta de los que todos lo tienen, y se ensañan con la venta de espectáculo emocional metiendo ruido en los defensores acríticos del estado de cosas. Los que asumen que se habita el país de la felicidad con entonación del himno nacional y bandera en manos de Memo Ochoa, banderas en frentes, caras, gorras y camisetas.
La pobreza socialmente distribuida de los ilusos, inconscientes de su propio rol en la cancha de juego socioeconómico.
Más allá de las piernas lesionadas y los sueños rotos de niños y jóvenes y de su mínimo aporte como juego mediación pedagógica, es inevitable que el fútbol mundial o nacional sea una venda, una forma de dominio transnacional.
Desde la racionalidad, el Mundial es sólo la confirmación de la FIFA como empresa opaca, el club selecto de millonarios correteando el dólar, el ranking clasista de pocos que se rola la copa cada 4 años (4 o 5 países, equipos multinacionales) que legitiman el modelo y la capacidad millonaria de tener a los mejores.
El deporte del fútbol y su particular historia de triunfo y deificación de los condenados de la tierra, sus rincones de basura maloliente porque algunos campeones del mundo lo han sido justo cuando sus países se desangran y sufren dictaduras militares.
Lo que puede ser perverso es que la enfermedad social que concurre en los estadios como concentración catártica de frustración también enferme al sistema educativo y sus escuelas.
Si no hay tiempo real de aprendizaje y se politiza todo, la lucha contra toda forma de fanatismo, que fue bandera de lucha de los liberales y juaristas el siglo XIX, la batalla por la transformación tiene otra derrota, una vez más.
Los gestores del sistema educativo y la parte del magisterio que están del lado del fútbol nos distancian del objetivo mayor de liberación, emancipación y formación del pensamiento crítico, donde debiéramos estar juntos y en camino.
Junio y su tiempo real de aprendizaje, raptado a quienes más necesitan encontrar en su formación un atisbo de esperanza.
Leamos para finalizar un breve texto de los alumnos de Barbiana (Italia, 1967):
¿QUIÉN ENSEÑARÁ A HORARIO CONTINUO?
Con ese horario que cumplen, la escuela es una guerra para los pobres. Si
el Estado no puede imponerles aumentos de horario, tampoco puede
encargarse de la enseñanza.
Es una conclusión grave. Hasta ahora se dijo que la enseñanza estatal
es un progreso respecto a la privada. Ahora habrá que retirar lo dicho y
proponer que la enseñanza sea confiada a otras manos. A la gente que
tenga un motivo ideal para enseñar y para enseñarnos.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com