Julieta Fierro: científica y divulgadora de la ciencia
Rubén Zatarain Mendoza*
La científica, astrónoma y divulgadora de la ciencia Julieta Norma Fierro Gossman se ha ido.
De ella reconocemos su capacidad didáctica sobre temas científicos, pues hizo asequibles a niños, niñas, adolescentes y jóvenes saberes de Física y Astronomía.
Sus charlas apasionadas y amenas tuvieron espacio en distintos foros; la radio y sus micrófonos, la cámara y la televisión fueron algunos medios.
Habló y dio cátedra desde su formación como física y astrofísica. A través de conferencias e intervenciones ante la televisión, como el Canal 22, algunos conceptos y habilidades de la práctica científica tenían un tinte emocional y ocasionalmente anecdótico.
Muchos reconocimientos y honoris causa, más de 40 libros, definitivamente una vida productiva como académica, definitivamente una mujer exitosa desde los distintos criterios de evaluadores internos y externos.
Del campo de la investigación, del cual obtuvo un sinnúmero de reconocimientos, incluyendo el máximo nivel en el Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt (Nivel III), pasó al reto de comunicar a través de la divulgación científica.
Desde sus espacios y reconocimiento público como voz autorizada, fue también una defensora incansable de los derechos de la mujer.
La brecha en materia de derechos para todos los mexicanos tuvo en ella una apasionada representante del género femenino donde las deudas históricas son más marcadas: educación, empleo, maternidades, tradiciones familiares y sociales, entre otras.
En una de sus variadas entrevistas, agradece que en la escuela primaria y secundaria no se enseñe astronomía porque de esa manera no llegan a odiar esa ciencia.
Vaya cuestionamiento sutil a las maneras como se educa sobre la práctica y competencias científicas en la educación básica.
Si los niveles de educación básica no renuevan su concepto y metodologías sobre las maneras como los educandos se apropian y construyen en materia de saberes científicos, es imposible la formación del pensamiento científico y el pensamiento crítico.
La reflexión sobre las prácticas directivas y docentes y la enseñanza de la ciencia es necesaria como medio de mejora.
Más aún, el ideal de la ilustración a la que apostaba el proyecto político de los liberales en el siglo XIX, referentes como la escuela racionalista de Ferrer Guardia en el siglo XX, líneas de pensamiento que proponían que la educación pública luchara contra prejuicios y fanatismos en materia de mentalidades de masas; el ideal de emancipación de las inteligencias ha sido inalcanzable justo porque hay un problema sobre la manera como se educa la ciencia en las escuelas.
La educación libresca, la cátedra expositiva como método recurrente sobre los hechos científicos, imposibilitan la apropiación de saberes y limitan el proceso necesario en el desarrollo de las nociones fundamentales.
Por esa razón, los educadores de preescolar y primaria que enseñan ciencia de manera integrada durante la jornada, o los maestros que enseñan ciencias como Biología, Física y Química en secundaria en periodos lectivos y de manera especializada (es el supuesto), deberían conocer en amplitud cómo desde los distintos estadios de desarrollo de la infancia y la adolescencia se forman y se educan las nociones fundamentales y el distinto paquete didáctico que hay que utilizar para potenciar aprendizajes, incluyendo la experimentación y el uso intensivo del laboratorio.
Estamos claros de que la ciencia no se aprende escuchando, pero hay que escuchar la voz de sus actores para identificar caminos y vivir la propia psicogénesis; hay que observar la biografía académica de los científicos y, desde el aprendizaje vicario y el contexto, aprender de la trayectoria.
Julieta Fierro no fue una investigadora constructivista sobre las nociones científicas, pero estaba clara en que había que encontrar el lenguaje adecuado para interesar sobre la cuestión científica. El desinterés del educando es de por sí ya un asunto a leer y un área de mejora que debería consignarse.
Comunicar, demostrar y hacer breves experimentos sobre temas complejos como la expansión del universo o los eclipses, por poner dos ejemplos, era una vía para acercar y estimular la curiosidad intelectual del inquieto público joven e infantil.
Apasionarse y expresar facialmente su alegría era parte de sus capacidades comunicativas ante auditorios amplios.
Una de sus facetas como intelectual fue su posición congruente con su formación y hacer en temas controversiales como la muerte digna, asistida o eutanasia, sobre la que estaba a favor; también a favor estuvo en temas como el aborto, donde, además de sus declaraciones decididas, apoyó iniciativas ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
La biografía inspiradora de Julieta Fierro para maestras y maestros de ciencias, para docentes de la educación básica, tiene aún muchas posibilidades.
Es una inspiración por sus logros, por sus saberes y experiencias, por las condiciones que tuvo que sortear para, en su condición de académica y científica (mujer), abrir un espacio de reconocimiento a su obra como científica y profesora, no solo dentro de la UNAM, sino en el competitivo ambiente intelectual internacional.
En esta semana de Consejo Técnico Escolar, donde directivos y docentes abordarán, entre otros temas, la dosificación de los programas de mejora continua con la redacción de objetivos, metas y acciones, el reto de construir comunidades de aprendizaje y hacer acuerdos para, en el ámbito de su autonomía responsable y profesional, proponer el itinerario de formación en las sesiones de fase ordinaria del ciclo escolar; será importante también hacer reflexión de la práctica docente en los campos formativos y ejes articuladores que abordan la enseñanza de la ciencia.
Sobre el problema de la formación científica en nuestras escuelas, tal vez una de las voces (libros, videos) que hay que convocar sea justamente la de Julieta Fierro.
Este 19 de septiembre dejó de existir a sus 77 años. Que en paz descanse.
Su obra e ideas pueden ser un buen tema de reflexión individual y colectiva, pueden ser inspiradoras de las nuevas generaciones de niñas, niños y adolescentes y para las maestras y maestros, en el horizonte de mejora de la enseñanza de la ciencia.
Desde su visión como estudiosa del universo, junto con otros científicos, fortalece nuestra integración con el cosmos y la asunción de una visión humanista de pequeñez y responsabilidad porque, al final, somos un poquito de polvo de estrellas.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com