Jóvenes, un reto educativo

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

Ante diversas situaciones, hoy en día lo apropiado es encogerse de hombros e ignorar la situación, con planteamientos evasivos tales como: “no me incumbe”, “no es mi problema”, “no me corresponde” y muchos otros sinónimos.
Con procesos de educación no formal y formal, se ha estado educando a jóvenes para que sean ajenos a violaciones de derechos humanos, genocidios, injusticias diversas y acciones emprendidas por diversos actores y estructuras que violentan al ser humano.
Se les ha quitado la voz; ahora buscan mimetizarse y aprovechar las oportunidades que impliquen beneficios económicos-laborales. Consideran que ir contracorriente no es éticamente bueno y que ver aspectos injustos o violentos como tales significa ver las cosas de forma negativa.
Prefieren orientarlas hacia lo positivo o ignorarlas; con ello creen que no son pesimistas y que forman parte de un grupo de avanzada que interpreta el mundo de forma distinta y que si ellos no participan en esas situaciones, ya están contribuyendo en demasía.
Sus preocupaciones son: la ecología, consumir proteínas en la cantidad recomendada, ir al gimnasio para mantenerse saludables e ingerir cerveza sin alcohol; pareciera que se construye un culto a la salud y a la ecología en sustitución de elementos culturales trascendentes de otras generaciones.
Todo lo polémico se desecha y se reorienta a temas aparentemente neutrales: el avance tecnológico, deportes y algunos temas que no tengan que ver con política, economía, pobreza y demás, es decir, cuidan, entre otras cosas, lo políticamente correcto y que sus expresiones no denoten emociones, para que quien los vea y escuche, sepa que ellos tienen inteligencia emocional.
Afortunadamente, en varios de ellos, esos procesos educativos han fallado y se comprometen con otro tipo de análisis, acciones y propuestas que mejoran las condiciones de vida de las personas, que piensan en lo individual-colectivo con enfoques sociales, culturales y políticos.
Se tiene por delante un escenario donde cada vez ese tipo de jóvenes comprometidos va en descenso. Ese es uno de los retos de la educación que debe enfocarse no como proselitismo político o proyecto educativo de Estado que pretende cambiar las cosas por decreto, tal es el caso de la NEM, que quiere operar una propuesta que en algunos párrafos se declara crítica, en otros humanista (pero no en el sentido filosófico) y en algunos contradice todo lo declarado; debe ser enfocado desde un proyecto educativo de reivindicación de la especie humana que está perdiendo lo esencialmente humano.
La deshumanización se ha trasladado de la cosificación a la negación de lo que le pertenece, penetrando en las fibras íntimas que le daban sentido. El reto educativo es restituir ese sentido de existencia y para ello no son suficientes los modelos educativos de Estado; se requiere la convicción y pasión del magisterio mexicano.

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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