John Comenicus: autor del primer libro infantil ilustrado

 en Alma Dzib Goodin

Alma Dzib-Goodin*

Hemos dado por hecho que una imagen dice más que mil palabras, tan es así que se emplean con mucha mayor frecuencia ilustraciones como las infografías capaces de brindar información compleja combinando lo textual y lo visual.
Hemos aprendido también a dar clic a las imágenes ya sea en video o estáticas gracias al uso de las tabletas o teléfonos inteligentes, partiendo de la idea de que es posible aprender casi cualquier cosa, en cualquier lugar a través de la mirada. La imagen es por excelencia uno de los medios de aprendizaje más efectivos.
En tal sentido, el texto ha pasado a un segundo plano, pues cuando la información es mucha, se hace lo necesario para ¨leer¨ desplazando hacia arriba o hacia abajo, o bien pasando las páginas de los libros, pues en cuanto se percibe un exceso de letras, da la impresión de que es más eficiente reducir el esfuerzo y determinar que es lo más importante, a lo que se agrega a la idea de que si se encuentra en un solo párrafo es mejor, pues entre menos esfuerzo se haga, parece que somos mejores lectores, aunque en realidad solo se está visualizando la información de manera fragmentada, que deja hasta el 90% de ella sin revisar, lo que implica que en general se lee un mínimo, bajo la idea de ¨dime lo que necesito con pocas palabras¨.
Fue hace mucho tiempo que la historia de los libros ilustrados comenzó con John Comenicus, un obispo reconocido como el padre de la educación moderna quien propuso un sistema universal de educativo capaz de brindar las mismas oportunidades para las mujeres y los pueblos de todas las naciones, pues afirmaba que los hijos deberían ser lo más preciado por las familias, ya que los consideraba una herencia inmortal.
John Comenicus nació en 1592 en Nivnice, Moravia (República Checa) y murió en 1670, en un contexto sociocultural que lo acosó debido a sus ideas revolucionarias en tornos a las estrategias educativas que imperaban en la época, mismas que se centraban en la enseñanza de la lectura y la escritura, con lo cual Comenicus no estaba de acuerdo, por lo que desarrolló una filosofía que enfatizaba la cooperación y la reconciliación en la educación.
Su mayor legado fue la publicación en 1658 del escrito ¨Orbis Sensaulium Pictus¨ el cual es considerado la primera obra infantil ilustrada destinada a la enseñanza de niños pequeños, misma que contenía 150 ilustraciones, lo que dio un giro al concepto de libro, pues en esos tiempos los materiales educativos eran manuales de gramática dirigidos a adolescentes, cuyo contenido central eran signos y símbolos (letras), lo cual ante los ojos de Comenicus no permitía que los niños menores de 10 años imaginaran las ideas de los autores, de ahí que Comenicus decidió mostrar actividades cotidianas como la destilación de cerveza, el cuidado de los jardines, ilustraciones de animales, elaboración de miel, fabricación de zapatos y cajas, el disfrute de la música, la astronomía y una serie de virtudes como la templanza y la fortaleza, así como artes deportivas como el tenis, los juegos de dados y el esgrima, con el fin de dar un contexto visual acompañado de lecciones donde los niños aprendían conceptos de modo no sólo más simple sino divertido, lo cual era prioridad para Comenicus, pues creía que aprender debía ser una actividad que debía animara a los niños a usar su imaginación y creatividad.
En una parte del texto se dedica una lección al aprendizaje de los verbos onomatopoyéticos a través de sonidos de animales, haciendo énfasis por ejemplo al grito de los gatos que imita como ¨nau nau¨ en lugar de ¨maullido miau¨, o el chillido de un conejo para mostrar que los sonidos pueden ser vistos y con ello, es posible asimilarlos de mejor forma.
La página final del libro muestra a un profesor dialogando con un estudiante quien atentamente está prestando atención a la clase, misma que se centra en una frase que dice ¨has visto en pocas palabras lo que tendrías que haber aprendido en muchas lecciones¨.
Han pasado 361 años desde que un obispo en la lejana Europa decidió ilustrar un texto, lo cual parece una idea simple, pero en aquel entonces era algo impensable y quizá hasta profano, lo cual convirtió tal momento de ensoñación en una estrategia absolutamente innovadora. Por supuesto, eventualmente otros siguieron su ejemplo, ante lo cual poco a poco se fue olvidando el esfuerzo revolucionario de Comenicus en el desarrollo de materiales educativos.
Desde entonces, no ha habido un sólo cambio en los libros de texto excepto el cambio del uso del papel a las nuevas tecnologías y, aunque algunos puedan argumentar que nuestras tabletas cuentan con audio y los libros carecen de tal característica, aunque suene extraño, el libro de Comenicus puede considerarse audiovisual, pues empleaba sonidos de animales. En tal sentido, ¿cuáles han sido las innovaciones en términos pedagógicos en todos esto años?
Parece lejana la idea del diseño de una forma nueva de aprender, quizá hagan falta otros 300 años para que los materiales educativos cambien de nuevo dando aun más gozo al proceso de enseñanza aprendizaje y, ¿quién sabe?, quizá un giro a la Educación.

*Directora del Learning & Neuro-Development Research Center, USA. alma@almadzib.com

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