Irresponsabilidad educativa

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Hace unos días (a finales de junio) surgió en las redes sociales un fenómeno denominado Kiki Challenge o Reto Kiki, en alusión a quien inició todo esto, la comediante estadounidense Shiggy. Es un desafío que implica bailar o hacer movimientos corporales al ritmo de la canción In my Feelings, del rapero canadiense Drake, pero bajándose del auto en movimiento a baja velocidad. En México, para no variar y no quedarnos atrás, se replicó este fenómeno, pero con el nombre de la Chona Challenge por la canción de la agrupación Los Tucanes de Tijuana.
Es un acto de irresponsabilidad que ha tenido consecuencias graves, desde caídas, robos y hasta arrestos a una locutora en EEUU, todo ello gracias a que ciertos “famosos” como Will Smith, Thalía, el futbolista Marcelo, Laura León y otros tantos lo han hecho.
Es un asunto delicado porque muchas personas, en especial los jóvenes, suelen hacerlo moda ignorando las consecuencias que pueda tener, no tardará mucho tiempo en que uno de esos actos genere algún hecho lamentable, me refiero a pérdida de vidas y hasta entonces querrán poner remedio a ello.
Digo todo esto porque, cuántas veces en lo que va del sexenio (incluso en otros más), las autoridades educativas han jugado este desafío con la escuela pública y, en especial, con los maestros. Esta administración se ha caracterizado por bajarse de la responsabilidad con la educación en marcha, sin música y dejándola caminar sin dirección ni rumbo fijo, hasta que termina deteniéndose por sí sola a falta de energía y los recursos necesarios.
Lamentablemente así ha sido, no por algo, algunos grupos emergentes y aprovechando la derrota del PRI (incluido el SNTE), han reconocido que la reforma educativa, sobre todo la Ley del Servicio Profesional Docente y el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, no han sido del todo benéficos ni para la escuela pública y tampoco para los trabajadores de la educación.
Que se puede decir de una gestión que gastó 10 ó más veces en evaluar y publicitar la reforma educativa que en capacitar y actualizar al magisterio, eso, se quiera o no, es un acto irresponsable que atentó seriamente contra lo que siempre dijeron defender en todos los discursos: los niños y jóvenes que asisten a las escuelas de educación básica.
Los meses que faltan para culminar este sexenio de mal recuerdo para la educación, apenas alcanzarán para acomodar las cosas y no dejarle un chiquero a quienes van a llegar, en este proceso esperamos que dejen de jugar el desafío arriba citado y se vean dignos para que entreguen un informe crítico de todo lo que hicieron mal y que, al menos en esto no se vean tan irresponsables como lo han sido a lo largo de 6 años.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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