Incómodos

 In Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

 

De repente, los abogados de Nicaragua se dieron cuenta de que ya no podían ejercer su profesión dentro o fuera de su país. Los testimonios citados por el reportero Wilfredo Miranda desde el vecino país de Costa Rica (https://elpais.com/america/2026-07-11/ortega-inhabilita-a-cientos-de-abogados-en-nicaragua-es-una-purga-silenciosa.html?outputType=amp) señalan que no hubo resolución, ni decreto en el Diario Oficial, ni notificación a los afectados. Simplemente, ya no fueron aceptados sus documentos en los tribunales y, para muchos, significará que tampoco podrán ejercer el notariado. Aunque no es la primera vez que se suspende de forma definitiva a un grupo de abogados (ya había sucedido en 2023, con 25 profesionales del derecho), en julio de 2026 se calcula que se trata de miles de abogados que han perdido el registro, aunque no hay un documento en donde se señale cuántos y cuáles. El reportaje cita: “Para Reed Brody, integrante del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de la ONU y conocido como el ‘cazadictadores’ por su trayectoria persiguiendo a responsables de crímenes de Estado, la medida sigue un patrón conocido. ‘Ya cerraron las ONG, las universidades, los medios, las iglesias. Ahora le toca a la abogacía. Es el mismo método: eliminar, sin proceso alguno, a todo aquel que pueda interponerse entre el poder y el ciudadano”. De tal modo que no sólo los abogados, sino otros varios agentes resultan incómodos para el régimen llamado copresidencial de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ítem más: “[Juan Diego] Barberena interpreta la purga de abogados como un movimiento de largo alcance. ‘El régimen busca copar todos los espacios profesionales independientes, igual que ha hecho al restringir el ingreso a la carrera de Medicina en los últimos meses, y neutralizar a los abogados disidentes dentro del país, a quienes podría reactivarles las credenciales más adelante a cambio de acuerdos’”.

Estas estrategias de nulificación y luego negociación en el sentido de “si quieres ejercer tu profesión o tu vocación o tu oficio, deberás limitarte a lo señalado por los poderosos”, marcan determinados sectores de personas o grupos incómodos para los poderosos. Entre quienes resultan incómodos para los poderosos o aspiran a acumular poder, se encuentran los críticos en todo el mundo. Como se ha visto en repetidas ocasiones, hemos visto escenas de cómo CNN es un medio de comunicación incómodo para la Casa Blanca (https://www.threads.com/@msmacnyc/post/DbS6IYIDsnn?xmt=AQG0zr-oMyjuL1vKy-RGKVv1Fv6dGn_W-WocvHSpfyjo58DmviP3AyxTIgKT4XCYyxvydk8a&slof=1). Kaitlan Collins, reportera de CNN, expresa su postura profesional en este diálogo con Jon Stewart (https://www.threads.com/@thedailyshow/post/DbUWVR_kQqy?xmt=AQG0vjpll46zvAAfOC-rZvzqMufNgFpKd-vjzlG7D7fywa6vepAdKbyPaOgATo1Yl9WVG8F_&slof=1) y apunta que, habiendo cubierto la fuente de la Casa Blanca durante diez años, sabe ya de los desplantes del actual presidente de Estados Unidos, los que se han extendido a las declaraciones oficiales de la Casa Blanca, en donde se etiqueta a algunos informantes de “locos de izquierda” (https://www.whitehouse.gov/media-bias-publication/leftist-influencers/). En esa misma página de internet se pueden ver las fotografías, sin comentario textual, sobre la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca el pasado 24 de julio, en donde otros medios han documentado la incomodidad del 45/47 presidente cuando se entregaron los premios al equipo que cubrió la noticia de los archivos del caso Epstein. Lo que se complementa con la visible incomodidad que ha representado la orden de que, en su carácter de empresario, el presidente Trump entregue archivos de su empresa para el litigio por difamación que él inició por cinco mil millones de dólares y que aumentó a diez mil contra la British Broadcasting Company, por un documental publicado en 2024 (https://meidasnews.com/news/judge-orders-trump-trust-to-turn-over-financial-records-in-10-billion-bbc-lawsuit). La incomodidad derivó de la necesidad de que el demandante deba dar evidencia de los supuestos daños a su prestigio causados por el medio de comunicación británico.

En el mundo hay una gran variedad de situaciones y agentes que generan incomodidad. Desde los vehículos estacionados frente a la entrada de las cocheras particulares y que se convierten en fuente de molestia para quien requiere sacar o meter su auto en ese espacio, hasta algunas acciones que incomodan a quienes prefieren que esas acciones no se susciten. Las escuelas clausuradas y los reconocimientos profesionales revocados son otras muestras de que generan fastidio y molestia en otras personas. Por ejemplo, hay quienes se dedican a buscar defectos ajenos y a señalar a quienes no cumplen con la ley, como quienes ejercen el periodismo, la ciencia social, la psicoterapia o algunos otros cuidados para la salud: “No siga ahí en la cama, párese a caminar, actívese”, o “rinda cuentas de sus gastos y de sus acciones”, o “esas actividades van en contra de la ley”, o “note sus conductas pasivo-agresivas”. Los políticos de oposición aprenden pronto no sólo a criticar al régimen, sino también cuánto puede afectar a los poderosos que se les señalen sus faltas o sus excesos. Para algunos, esa postura crítica puede costarles la vida.

En algunos actos, tan sólo el hecho de señalar que en determinadas instituciones trabajan académicos sin contratos (https://www.universityworldnews.com/post-mobile.php?story=20260625115046442&fbclid=IwVERDUATU_IFleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZAwzNTA2ODU1MzE3MjgAAR7rhze-KFG4FkkRLnf51Be9i_xZ_0EbsfSRxjqL4zftoKgcRYyiqvzjiwWXng_aem_cOh3pvRDKVSX14jEAtbuAQ) puede ser motivo de disgusto para quien no ha querido, podido o sabido qué hacer para regularizar las situaciones laborales de quienes trabajan en la docencia y la investigación. Incomodidad que tiene alcance mundial, como se ve en el reportaje de Min Bahadur Bista de junio de 2026, que señala que el 68% de los académicos de las universidades estadounidenses están fuera de los sistemas de titularidad y definitividad, en contraste con las cifras de hace cuarenta años, en que poco más de la mitad de los académicos contaban con un contrato. La situación actual resulta en incertidumbre e incomodidad constante para los trabajadores y en incomodidad para quienes deberían resolver esa situación cuando se les señala en manifestaciones, debates y noticias en los medios de comunicación.

Las fuentes de incomodidad pueden ser también objetos y situaciones de las que no siempre se puede identificar a los agentes individuales. A veces son los vecinos, el tráfico, la temperatura ambiente, las infraestructuras urbanas, los olores, como cuando se genera un malestar ambiental por determinadas condiciones en espacios relativamente identificables. Así, por ejemplo, hay quien no utiliza determinados medios de transporte colectivo a determinadas horas porque son más incómodos que en otros horarios, o que evita determinados panoramas por ser fuente de incomodidad visual, aunque también se puede hablar de incomodidad perceptual más ampliamente por la carga cognitiva excesiva que implican.

Una noción clásica de la incomodidad es la disonancia cognoscitiva, que señala que los individuos buscan mantener la consistencia entre cogniciones diversas. La inconsistencia deriva en una incomodidad de tal magnitud que los individuos alteran una o más cogniciones para restaurar esa consistencia. Por ejemplo: a algún dictador no le parecerá consistente que haya abogados que cuestionen sus acciones de gobierno, al que desea percibir como bondadoso y justo, por lo que mejor excluirá de su práctica profesional a los abogados, con tal de que ya no haya quien le genere cuestionamientos. La teoría propuesta por Leon Festinger en 1957 ha sido puesta a prueba en repetidos experimentos y mediciones. Por ejemplo, Miller, Clark y Jehle (2015) (https://www.researchgate.net/publication/291356571_Cognitive_Dissonance_Theory_Festinger) revisan algunos de esos experimentos y señalan que las personas a las que se demuestra estar en un error pueden realizar esfuerzos para convencer a los demás de que su convicción original en realidad es la correcta. Sin ir más lejos, lo hemos visto cuando los políticos a quienes se les concedió el voto resultan un fiasco; los votantes hacen lo posible por convencer a los demás de que en realidad esa evaluación negativa es equivocada: que el voto fue correcto y que las barrabasadas y corruptelas de los decepcionantes políticos en realidad son acciones atinadas. Entre los estudios citados, esos autores apuntan que, cuando la iniciación en un grupo resulta especialmente tormentosa, los nuevos miembros señalarán su gran satisfacción. De manera paralela a cuando se paga un alto precio por un objeto y quien lo posee hace propaganda de lo mucho que ha desquitado lo pagado. Un experimento inverso es cuando se recibe una paga exigua por realizar determinada actividad y se ajusta la cognición para señalar que se hizo por ser divertida, como se sintetiza uno de los experimentos de Festinger y Carlsmith en este texto reciente de Jonathan García: (https://psicologiaymente.com/psicologia/disonancia-cognitiva-teoria-autoengano). Para reducir la incomodidad propia, tendemos a autoengañarnos. Incluso si, para reducir la incomodidad de otras personas, ajustamos nuestros comportamientos: “Yo prefería tal situación, pero mi persona amada me hizo ver las ventajas de esta otra situación y por eso actué de acuerdo a sus deseos y no los míos”, por señalar un ejemplo.

¿Puedes pensar en otras personas y situaciones incómodas aparte de los abogados y los médicos, siempre tan molestos, que nos conminan a seguir determinadas prescripciones legales o de salud?

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

Leave a Comment

Start typing and press Enter to search