Importancia del área médica
Carlos Arturo Espadas Interián*
Ante una situación fuera de rutina operativa o vida cotidiana de un centro escolar, cada actor educativo debería saber qué hacer; sin embargo, las instancias responsables de atender los casos, en muchas de las veces, quedan rebasadas, imposibilitadas o, en el mejor de los casos, no poseen interés legítimo en el bienestar de los otros.
En ocasiones, desconocimiento, negligencia, irresponsabilidad, falta de compromiso o humanidad son causales que pueden ser atendidas de inmediato: capacitación, sanciones, remociones… Muchos casos responden a este rubro.
Existen otras difíciles de atender y se derivan del presupuesto, estructura organizativa o cultura institucional. Cada causal con implicaciones y posibilidad de atención diferenciada.
En artículos anteriores he mencionado la estructura mínima de un centro escolar de cualquier nivel educativo y, entre esos componentes, se encuentra un área de salud con enfermería, atención médica y nutrición.
Los centros escolares, además de los seguros facultativos, deberían contar con seguros de atención médica de gastos mayores –desde preescolar hasta posgrados–, para estudiantes y personal de un centro escolar. Los seguros facultativos y las atenciones en instancias gubernamentales –IMSS o ISSSTE, por ejemplo– han quedado rebasados; los derechos laborales han cambiado, se requiere atención médica oportuna y diferenciada, por ejemplo: ¿Qué hace el estudiantado o profesorado cuando requiere medicamento vía intramuscular? ¿Debe salir de su centro escolar? ¿Abandonar sus clases?
Hago alusión a este componente, no sin ignorar los otros, sino por el hecho de que un caso relacionado con la salud en un centro escolar puede ser causal de procedimientos penales o laborales.
Algunos manuales y protocolos resaltan la atención psicológica, abierta o entre líneas; sin embargo, no todo requiere atención psicológica; están aquellas que necesitan estructura institucional, respuesta de la comunidad, autoridades e instancias como el área médica, es decir, respuesta desde una estructura organizativa completa que va más allá de comisiones, encomiendas, responsabilidades o brigadas.
Un centro escolar que no cuenta con la estructura organizativa completa pone en estado de indefensión y riesgo no solo al estudiantado, sino también a visitantes y personal —a quien se le culparía ante una situación grave: chivos expiatorios—.
El problema es la ausencia de presupuesto para operar los centros escolares, pues es un hecho que todos quienes estamos involucrados en educación sabemos la estructura, infraestructura y equipamiento que deben tener los centros escolares.
¿Cuándo invertirá realmente el Estado mexicano y no solo en cifras, en escuelas dignas y seguras para nuestro pueblo?
*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com