Historia Patria

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Desde el corazón social y nacional que late en cada una de las escuelas, no hay mes de septiembre en que las instituciones públicas no se decoren y se vistan de orgullo y amor a la patria; águilas y banderas tricolores lucen en aulas y espacios comunes.
Es ineludible no leer, releer historia y descubrir o reencontrarse con los personajes que ofrendaron lucha, obra y vida para escribir la etapa de la independencia.
Es de mexicanos agradecidos comprender el sentido de pertenencia nacional y la conciencia de construcción generacional de patria, donde los de ahora sumamos conciencia y acción con los de ayer.
Nuestras heridas de 1810-1821, de 1847 y 1864-1867, que acentúan nuestra visión nacionalista, la institucionalización santanista de la ceremonia de El Grito en 1845, el himno nacional mexicano de alma santanista (1854) que suena en la voz de los pechos de los mexicanos menores de edad, en las escuelas de educación básica, donde suceden buenas cosas además de la lectura, matemáticas y ciencias.
La patria que alberga en su seno a sus propios hijos e hijas, la paradoja de albergar a sus enemigos, los años de hipocresía y mentira, gritos patrios de Gustavo Díaz Ordaz, salinistas, zedillistas, foxistas, calderonistas, peñistas.
Los pinochos patrioteros de doble nacionalidad.
Los mexicanos de chapa superficial que vulneran soberanía y claudican bajo sus propias ambiciones políticas y partidistas, vasallos sin memoria histórica acomodaticios que piden intervención bajo el argumento falaz del flagelo de una supuesta lucha por la seguridad nacional, por una miope y frustrante visión desarrollista de impotentes émulos de los países ricos.
Los que ahora estrenan termo, se destapan para la reelección y visitan Bélgica (carlotos trasnochados) y Alemania pronazi para alimentar su visión clasista y oportunista de la democracia. Los que aparecen en redes con frecuencia inusitada, recurrente, los que, sin pudor alguno, anuncian intención de reelección entre basura y agua puerca, acariciando otra vez la ciudadanía distraída ante los ingenieros del cartel inmobiliario que se enriquecen, ciudadanía en desesperanza creciente, sabedora de que los guindas en Jalisco están muy lejos de la izquierda y muy cerca del trato, políticos ineficaces cien veces reciclados.
Las fracturas de la Cuarta Transformación que tarda en corregir sus liderazgos de maniquí empresarial y pensión dorada de IPEJAL.
El escenario político retador de 2027 y los grititos de falsos patriotas en municipios y estados. Las fuerzas militares y policíacas empoderadas en desfiles.
Los promotores de la antihistoria que ofrendan por ambición política su propia dignidad, los que acuden a instancias internacionales para desnudarse en toda su bajeza. Las almas y voluntades que nadie les recibe. La contraloría social necesaria a los partidos políticos y su impune gasto.
La patria desde la visión de los vasallos del capital, desde la visión de los líderes de las distintas iglesias y espiritualidades, irrespetuosos por definición de la elemental soberanía y nacionalismo.
Torpes mexicanos impostores con visa de traición, apátridas posmodernos flacos en amor a la patria, obesos de conciencia rapaz y megalómanos caciquiles del presupuesto partidista.
Políticos débiles, víctimas de la pandemia que les robó el honor; los empoderados por la inteligencia artificial y aquellos que compran con dinero de sus contribuyentes tiempo televisivo y radiofónico para mentir, para promover sus insaciables ansias de reelección; aquellos improvisados por un sistema electoral, manufactura neoliberal que sólo les dejó enanismo intelectual para dinamitar la coexistencia y la gobernabilidad. La publicación cascabelera de pseudolibros.
Fiestas patrias 2026, tradición colectiva desde aquel año de 1896 cuando Porfirio Díaz institucionalizó el festejo cívico social que hoy trasciende fronteras y que configura parte identitaria del mexicano aún en su estatus de migrante. El recuento de los nombres y los daños que en la trinchera de la libertad de expresión o bajo el manto del desafuero en su curul manchada, balbucean el inglés y contabilizan su precio en dólares.
Cuánta paz y tolerancia de la ciudadanía buena para soportar el flagelo de indignos mexicanos de prepago y regateo, venta al mejor postor y prostitución de principios.
La lección de antipatriotismo de los que sin descaro buscan la intervención extranjera. Nuestros Hidalgo, Morelos y Guerrero, nuestra Josefa Ortiz, viven y renacen hermanados en la memoria histórica latinoamericana con los corazones de Simón Bolívar, José de San Martín, Antonio José de Sucre, Bernardo O’Higgins, Francisco de Miranda, José Artigas, José Martí, entre otros, aunque en sus urnas sagradas sufran por la dirección que se ha impuesto a sus pueblos al Sur del continente americano.
Del colonialismo al neocolonialismo, hasta las nuevas formas de poder imperial que implican golpes de estado, maniobras jurídicas y legalidad, asesinatos, bloqueos y secuestro de presidentes legítimos; el peaje de valor y heroísmo generacional necesario.
La dosis de escuela y accionar social para enriquecer la conciencia e identidad, la historia patria por retomar, en la génesis de nuestro país, aquellos años del 16 de septiembre de 1810 al 27 de septiembre de 1821.
Los mexicanos y mexicanas de hoy, los que no pactan ni tranzan con sus valores y principios, los que no necesitan de capital, escolaridad ni militancia para honrar con su hacer la noción de patria.
Las fiestas populares donde derrochamos gritos y alegrías catárticas en unas coordenadas geográficas donde se lucha por la vivienda digna, el empleo justamente remunerado, donde se lucha permanentemente por el ejercicio del derecho a la salud, a la educación de calidad.
El grito de silencio que más valdría en aquellos gobernantes que nada tienen que decir mientras sus masas en verbena se embriagan con tequila y escuchan música altisonante y patriotismo barato.
El grito de Miguel Hidalgo en el pueblo de Dolores, Guanajuato, ese mismo estado que incubó derechosos en los lustros subsecuentes hasta llegar, accidentes de la historia nacional, al sexenio de Vicente Fox Quezada, uno de los mayores fraudes a la esperanza de democratización de la vida y las instituciones políticas, el mismo que ahora y con senectud incluida sigue activo, y que vedette senil, chachalaco y empresario mariguanol, posa sonriente al lado de gobernadores como el de Jalisco; la cruzada derechista que viene en 2027 que aprovecha las luces tricolores y la fiesta nacional para medrar con su propia agenda de tiempos, movimientos y ambiciones de perpetuación política. Gobernadores de pacotilla sin resultados para la sociedad que deshonran y burlan.
Ayer, peninsulares y criollos; luego, monárquicos y/o conservadores contra liberales y federalistas; luego, cristeros contra federales. Hoy la transformación en riesgo, que en su práctica de gobierno ha producido otra generación de gusanos y apátridas asalariados del poder económico transnacional; que no cesan en su intento de vulnerar el derecho a la autodeterminación, que como pueblo tan caro hemos pagado.
Dentro de las fronteras de la patria hay cielo y sol para todos, hay espacio para la discrepancia, el pensamiento y práctica política diferenciadas; eso es sano para la consolidación de la democracia. Lo que no es objeto de transacción es que instituciones políticas enmarcadas en el pensamiento conservador actúen como logias decimonónicas, embajadoras de mala voluntad ante interlocutores de Estados Unidos-Israel y la Europa derechosa, para ponerle precio al destino que nunca más puede ser manifiesto (doctrina Monroe).
La patria y su festejo encabezado una vez más por la presidenta de la República en horizonte de paz con las naciones, las voces críticas emergentes, los palacios de gobierno estatales y municipales copados, las oficinas gubernamentales de carácter federal, el Zócalo como epicentro de nuestra historia y nacionalismo. La patria, que es más que decoración coyuntural u obra de arte tricolor de ocasión, que es más que desfile militar y desfile de contingentes escolares, la patria infancias y adolescencias, sistema educativo nacional con área de mejora, territorio de inequidades, mares de promesas incumplidas, murales de artistas comprometidos, campesinos sin movimientos del sombrero fifí, obreros lejos de la CTM, profesionistas lejos de gremios y sindicatos; la patria y su infraestructura, sus recursos naturales y la agenda siempre presente para buscar mejores condiciones de vida para sus ciudadanos.
La patria, lejos de su uso y abuso de dictaduras santanistas y porfiristas, lejos de conservadores y centralistas, lejos de la idea de país de Lucas Alamán y cerca del proyecto liberal de José María Luis Mora.
¡Viva la América!
¡Muera el mal gobierno!
Aun imaginamos la viril voz del cura Hidalgo la madrugada aquella del 16 de septiembre de 1810 al ritmo de los enérgicos golpes de badajo en la campana de la parroquia del pueblo de Dolores.
La chispa de la libertad e independencia sigue encendida.
Hoy es un buen día para leer historia patria.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

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