Heroicidad obsoleta

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Poco a poco, las fechas de celebración de las gestas nacionales se van recorriendo para convertirse en lunes. La práctica de recorrer a los primeros días de la semana en que se da la efemérides, se basa en el argumento de que de ese modo la población tendrá tres días seguidos para descansar y además, se dice, evitará generar “puentes” entre los fines de semana y las celebraciones de la historia patria, utilizando días que no son festivos para vincular entre sí los que resultan en fechas memorables.
De tal modo, aunque las viejas generaciones eran capaces de responder con sinsentidos como “el 5 de febrero celebramos la batalla del 5 de mayo”, ahora las nuevas generaciones no pueden entender muy bien las razones o las sinrazones de la suspensión de clases o el cierre de las oficinas públicas. Aparte de los viernes últimos de cada mes, ahora se unen a las celebraciones nacionales algunas otras fechas que los jóvenes entienden sólo como razones para no ir a la escuela o que no se podrán realizar trámites oficiales ni se abrirán los bancos.
Celebrar en otras fechas los aniversarios de determinados hechos heróicos ha terminado por convertir a nuestros héroes y a nuestros hitos históricos en simples nombres de plazas, calles y avenidas y en difusos pretextos para distraernos de las rutinas de los días hábiles. ¿Qué se celebra el 2 de abril, el 8 de julio, el 18 ó el 21 de marzo, que los distinga de las conmemoraciones del 11 de septiembre o de las fiestas del 13, 14, 15 ó 16 de septiembre?
En nuestras escuelas se informa poco de los motivos para suspender clases y se habla menos de la diferencia entre celebración y conmemoración. ¿Qué importa que se trate de un aniversario, una década, un centenario, un sesquicentenario, un bicentenario, un par de meses? El resultado suele ser el mismo: es escasa la información de la gesta, acontecimiento, héroe, ogro, mártir o logro y son varias las horas en que estaremos a salvo de las sesiones de clase y de trabajo.
Parecería incluso que se hacen esfuerzos, no por recordar, sino por hacer que se olvide que alguna vez se dedicaron días festivos a los Niños Héroes, Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Ignacio Zaragoza, o que se recordó a personajes latinoamericanos como Salvador Allende o acontecimientos como la llegada de Cristóbal Colón a América. Ahora se procura olvidar las fechas del golpe de estado en Chile confundiéndolas con el atentado de la torres gemelas en Nueva York; de la llegada de Colón (o la refundación de la universidad local) con el regreso de La Virgen de Zapopan a su santuario.
Por ejemplo: si el 13 de septiembre se conmemoraba, en las infancias de algunos de nosotros, la invasión norteamericana y la batalla de Chapultepec, en los días de nuestra era se celebra, en cambio, el día del charro, las fiestas patrias cuyo grito por el cumpleaños de Porfirio Díaz las trasladó a la víspera, la posibilidad de más vacaciones y desmemoria. Los veneros de petróleo que nos escrituró el diablo, según López Velarde, parecen haber sido endosados nuevamente a las compañías de las que fueron expropiados hace menos de un siglo.
¿Qué general era ése al que llamaban Tata y quién es ese señor de lentes que dejó uno de sus apellidos para la ciudad de Tijuana? ¿Quién era ése del pañuelo que dejó su nombre para Tepatitlán o ese Pedro que heredó su apellido a la antigua Santa María de los Lagos? ¿Por qué hay una calle Reforma, otra Independencia y una más allá que se llama Revolución? ¿Quiénes son nuestros héroes actuales y cuáles serán los escasos de los que nos acordaremos en el futuro a no ser como pretextos para no tener clase… ni de historia, ni de civismo, ni de asignatura alguna?

*Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH-DEPyS, de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

  • JUAN gUERRERO jAIME

    Hemos dejado que la Secretaría de Educación sea cada vez más Secretaría Política y Económica. “El estado soy yo” parecen decir nuestros políticos y el estado es economía y sólo economía. Mucho hay que decir de nuestra situación. Juan

  • Alvaro Marín Marín

    Los héroes actuales son los narcos de los famosos narcocorridos, muchos chavos los oyen repetidamente y están de acuerdo con que más vale vivir cinco años como rey que cincuenta como….

    • Rodolfo Moran

      Tristemente, el razonamiento de vivir poco y bien o muchos años y en la pobreza se extiende a medida que se enfatiza el placer en vez del deber y el compromiso social. Mientras tanto, las decisiones de los políticos se ajustan a una racionalidad económica que también vuelve desechables a los seres humanos y los considera más carne para la producción y el consumo que como parte de una CIUDADANÍA…

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