Hace cincuenta años

 In Invitados

Silvia Ruvalcaba Barrera*

Todo a punto; en las invitaciones impresas, se citaba para el día 2 de julio de 1976 a las 10:00 horas en el auditorio de la Escuela Preparatoria núm. 5 de la Universidad de Guadalajara para realizar la Ceremonia de Graduación de la primera generación de egresados de la Escuela Tecnológica Industrial núm. 182.
Los invitados de honor para tan importante evento fueron el Sr. Ingeniero Víctor Bravo Ahuja, secretario de Educación Pública, el Sr. Lic. Alberto Orozco Romero, Gobernador Constitucional del Estado; el Sr. Q. Z. César Uscanga Uscanga, subsecretario de Educación Media Técnica y Superior; el Sr. Lic. Juan Delgado Navarro, Presidente Municipal de Guadalajara; el Sr. Ing. Genaro Hernández Zapata, Director General de Educación Tecnológica Industrial; el Sr. Lic. Hugo Mesa Mesa, Subdirector de Escuelas Tecnológicas Industriales Foráneas; el Sr. General de División Federico Amaya Rodríguez, Comandante de la XV Zona Militar; el Sr. Arq. Jorge Enrique Zambrano Villa, Rector de la Universidad de Guadalajara; el Sr. Profr. Roberto García Talavera, Director de Educación Federal en el Estado; el Sr. Profr. y Lic. Octavio César Cosío Vidaurri, Jefe del Departamento de Educación Pública en el Estado; el Sr. Tec. Braulio Aguirre Tabares, Padrino de la Generación; el Ing. Hugo Carretero G., Padrino de la Generación; el Sr. Ing. Martín Navarrete M., Jefe de la Zona del CAPFCE y los señores Directores de Instituciones de Educación Tecnológica.
De este listado de tan destacadas personalidades que fueron invitados, no recuerdo quiénes estuvieron presentes, pero los que sí estuvimos en el auditorio fuimos los 223 alumnos egresados: 56 procedentes del taller de electricidad, 51 de secretarias, 59 de dibujo industrial y 57 auxiliares de contabilidad, nuestros excelentes maestros y nuestras orgullosas familias.
La misa de acción de gracias se llevó a cabo nada más y nada menos que en el Templo Expiatorio. Todas las egresadas fuimos con vestido largo, en tela de organza color perla y sin mangas, pero para la misa llevamos la espalda cubierta por capa corta que se unía al frente por una flor roja. Seguramente nuestras familias se vieron atareadas en comprar la tela, conseguir la costurera y llevarnos a las pruebas para que todas luciéramos uniformes y elegantes. Más de alguna acudimos al salón de belleza para el peinado y el maquillaje.
Los muchachos llevaron un traje hecho a la medida en color tinto, con camisa blanca y corbata al color del traje; todos ellos lucieron impecables y muy elegantes, tanto en la misa como en la fiesta que se celebró en el casino del Club de Leones.
También habíamos acudido al estudio para tomarnos la fotografía tamaño título, de frente y en óvalo, que entregamos a la escuela para que fueran colocadas en nuestro diploma de especialidad, y otras más las dedicamos e intercambiamos con nuestros amigos más cercanos.
Habían pasado tres años desde que se fundó la Escuela Tecnológica Industrial núm. 182; habíamos llegado al término de nuestra excelente formación, destacada por la calidad del personal académico y administrativo, por una fuerte identidad de pertenencia y por el orgullo de ser parte de esa institución.
En tres años crecimos físicamente; durante ese periodo nos habíamos dado el “estirón”: los muchachos manifestaban aumento de la masa muscular, cambio de voz definitivo y aparición de vello facial. Las jovencitas nos sentíamos atraídas por los galanes de moda de las fotonovelas y la televisión y más de alguna ya tenía novio.
También crecimos intelectualmente, desarrollamos una capacidad científica, un pensamiento lógico-matemático, una mentalidad enfocada a la resolución de problemas sin olvidar el enfoque humanista y social. Experimentamos cambios, adquirimos hábitos disciplinarios como la puntualidad, el orden y la limpieza, aumentamos nuestros conocimientos y nos preparamos para la vida. Nos percibíamos como jóvenes útiles, productivos y hasta nos visualizamos con un proyecto que apoyara el sustento económico de nuestros hogares y algunos ahí decidimos nuestra vocación profesional. Sentíamos algo de presión emocional por decidir una carrera o especialidad técnica para tener una vida productiva a nuestra corta edad.
Como buenos adolescentes, buscábamos la aceptación y pertenencia de nuestros grupos de amigos; nos adaptábamos o adoptábamos la contracultura, escuchábamos rock en español y en inglés, dejamos el uniforme escolar y vestíamos pantalones con pata de elefante y camisas de cuellos grandes, y los muchachos empezaron a dejarse el pelo largo.
Ha pasado medio siglo; ahora, la mayoría gozamos de una etapa de retiro o jubilación. Seguimos diferentes caminos; algunos se quedaron con los estudios de secundaria técnica y con eso fue suficiente para que se desarrollaran profesional y laboralmente; otros más siguieron con una formación que para aquellos tiempos no requería cursar bachillerato, como fue enfermería y trabajo social; también estuvieron quienes siguieron como tecnólogos, que era un nivel de especialización superior al de un bachillerato técnico convencional, pero menor a una ingeniería. Otros más concluimos el bachillerato con áreas de especialización y algunos cursamos licenciatura e incluso posgrados.
De los egresados de esa primera generación, surgieron grandes personalidades en la academia, las ciencias, la investigación y la política, carismáticos líderes religiosos y destacados exponentes del deporte, la charrería y las bellas artes.
Durante cinco décadas, las amistades creadas en la secundaria se han mantenido; las reuniones periódicas se siguieron realizando; el que inicialmente fue creado como “club de Tobi” se abrió para todos y todas. Durante diez lustros se hicieron muchas reuniones, comidas, cenas, bailes, fiestas y conmemoraciones, como en 2023, que se celebró con bombo y platillo la fundación de la ETI 182, actualmente Escuela Secundaria Técnica núm. 14 (EST 14).
A través de los años, algunos trascendieron a otro plano, pero su legado estará presente en todos nosotros; aunque no estén físicamente, siempre permanecerán en nuestros corazones. De nuestra formación secundaria guardamos recuerdos imborrables; he aquí algunos testimonios:

• Cerca del Fraccionamiento Colón se empezó a correr la voz de que iba a iniciar una escuela secundaria nueva, entonces a mi papá le pareció genial porque era técnica, y él sí tenía conocimiento de lo que era una secundaria técnica federal y consideraba que era mucho mejor por los talleres y por el mejor nivel académico.
Yo escogí el taller de secretarias. Porque la contabilidad como que nunca se me ha dado, el dibujo menos, cero soy artística, o sea, para mí era decidir entre contabilidad y secretariado, entonces nunca me ha gustado la contabilidad y se me hizo interesante el taller de secretaria, saber escribir a máquina y le vi mucha utilidad al taller y no me arrepentí.
La maestra de mecanografía era muy exigente, la de taquigrafía como que no tanto, y la redacción no me costó trabajo. ¡Yo me acuerdo de los cubreteclados, en la vida se me van a olvidar!
El que haya aprendido a escribir en máquina me sirvió tanto, tanto, tanto en todo, en mi carrera y todo mi futuro. Hasta en la carrera me acuerdo, ya que los maestros estaban hablando y hablando y hablando y tú a escribir lo que cachas. Yo escribía en taquigrafía lo que el maestro estaba hablando y todavía pasé la preparatoria y en la universidad, todavía me acordaba de la taquigrafía para mis apuntes, escribir lo más rápido que se pueda. Pero sí, para mí fue muy beneficioso.
A mí me encantó la secundaria; venía también de una primaria mixta, estuve en una primaria federal ahí en la colonia del Fresno y también era una primaria muy estricta, entonces ya venía con esa enseñanza: hacer bien las cosas y cuando entré a la secundaria, que fuera mixta, no me causó ningún problema; al contrario, para mí era igual. Y sí me gustó mucho porque, pues, todas las bromas y vaciladas, pero yo me integré muy bien a los grupos. Yo me sentía muy cómoda”.

Martha C.

• Cuando hice el examen de admisión en la Secundaria Técnica núm. 61, al publicar los resultados nos dijeron que por falta de cupo fuéramos al CECATI 7 para que nos informaran de esa nueva secundaria, así que por suerte me tocó la primera generación.
Elegí el taller de electricidad, pero me asignaron a dibujo industrial y, aunque nunca supe el porqué, me fue muy bien. Fueron años muy bonitos y, aunque eran dibujos difíciles, los que pude sacar adelante con ayuda de los compañeros.
La secundaria me recuerda la felicidad de llegar y encontrar todo nuevo, ser la primera generación, aunque había todavía partes en construcción, y la novedad de estudiar en una escuela mixta, ya que estuve en una escuela para niños. La verdad, siento que todos mis compañeros fueron mis amigos y no podría hacer diferencia con ninguno, porque en lo personal me quisieron mucho todos. Puedo decir sin temor que fuimos una generación muy amistosa, con sus respectivas travesuras, no dañinas, y tuvimos muchos amigos.
Participé en el equipo de futbol, y en lo académico participé en un concurso de ortografía que organizaron la maestra Rosario y la maestra Sara en el segundo año y gané el primer lugar.
De los viajes y expediciones en la secundaria sólo fui al volcán del Ceboruco y recuerdo que sólo llevaba de comer unos sándwiches con mayonesa y agua, ya que no alcancé para más, y en la experiencia de disecar iguanas, la verdad no participé porque no hubo dinero para pagar.
Recuerdo que, en la campaña para plantar árboles, participé con mucho gusto; planté mi árbol a un costado del segundo edificio de salones y, cincuenta años después, ahí está. También, en un concurso de periódico mural, quemamos el nuestro por no ganar el primer lugar. Fueron eventos que marcaron mi vida.
Cursar la secundaria en la ETI 182 fue, es y será la mejor época de mi vida, ya que, en ese ayer, mi padre nos abandonó, siendo yo el mayor de 8 hijos y mi madre nos sacó a flote, y obviamente ya no seguí mis estudios, ni prepa, ni universidad, mucho menos una carrera. Pero lo que ahí aprendí, que fue mucho, me ha ayudado a lo largo de mi vida. Amo a mi ETI 182.

Carlos R.

• En mi familia se enteraron de la ETI 182 porque los vecinos de la colonia le comentaron a mi mamá, así que por la cercanía a casa decidieron inscribirme y elegí el taller de secretarias; era lo que me gustaba.
Ese taller me gustaba mucho, aunque me costó trabajo el uso del cubreteclado y la maestra Beatriz era regañona, pero en general muy bien. Durante los primeros días de ingresar a la secundaria estaba muy nerviosa, pero rápido hice amistades y fue una gran e inolvidable experiencia en mi vida.
La maestra Chayito fue mi maestra preferida; siempre fue muy linda, paciente y me ayudaba cuando tenía alguna duda. Tengo muy gratos recuerdos de ella. EPD.
Desde la secundaria, Martha Lidia Camacho López es mi gran amiga hasta la fecha; es una gran persona, mi confidente y apoyo; en los momentos difíciles ella está conmigo.
Me gustaba mucho la clase de educación artística, ya que la maestra Ma. Elena nos enseñaba los bailes de moda de la época y cada año participaba en los bailables.
Tengo un vago recuerdo de haber ido a algún paseo de la secundaria, pero la verdad no recuerdo a dónde ni los detalles; lo que sí tengo presente es la experiencia de disecar iguanas. Tenía un miedo terrible, no lo disfruté mucho, pero me gustó el resultado final. Así como la campaña para plantar árboles, en alguna ocasión, después de muchos años, pasé por la esquina de la chuchilla buscando con nostalgia mi árbol.
Una anécdota que viene a mi memoria es cuando en una ocasión estábamos en Ciencias Sociales, y por alguna razón, la maestra nos sacó de clase a varios y regresamos a tocarle la puerta y, por delante, estaba uno de nuestros compañeros arrodillado con un letrero que decía “perdón”. Nosotros muertos de risa y la maestra furiosa.
En lo personal, yo trabajaba como secretaria y estudiaba Trabajo Social, pero a final de cuentas nunca ejercí la carrera, porque en mi trabajo como secretaria fui ascendiendo de puesto y fue mucho mejor y me gustaba más. Así que gracias a la ETI tuve un mejor trabajo. La secundaria fue la gran etapa de mi vida que siempre recordaré y desde entonces sigo en contacto con algunas personas que son muy buenas amigas.

Norma X.

Seguramente podría recapitular decenas de testimonios y estoy cierta de que dirían, expresarían algo similar, que la secundaria fue su mejor fase de formación y que en la ETI 182 adquirieron las herramientas para abrirse paso en la vida, especialmente en esa década de los setenta, en donde se observaron grandes contrastes sociales, políticos y económicos; pero que salimos adelante y aquí estamos como personas productivas a medio siglo de culminar esa etapa escolar.

 

Doctora en Educación. Profesora jubilada del Cucba de la Universidad de Guadalajara. silviaruvacaba@gmail.com

Showing 2 comments
  • .Carlos Rodríguez Lomeli grupo A los tres años

    Su servidor al igual que muchos compañeros, hice mi solicitud en secundaria #61,y también forme parte de la primer generación de la gloriosa ETI 182,Y SIN temor ni pena diré que fue una de las nejores etapas de mi vida, mis primeros y reales amigos,y amigas y compañeras,por azares del destino no pude seguir estudiando la preparatoria, pero creanme que lo que aprendí en mi amada secundaria, me ha servido y ayudando en TODA mi vida,gracias a todos nuestros excelentes compañeros Maestros, prefectos y sobretodo a DIOS que me llevó a ese camino escolar ,,pertenezco al honorable club de Tobi desde su fundación,y conservo la amistad y cariño de much@s compañer@s y amig@s…DIOS ,nos conserve muchos años más y seguir disfrutando de esa hermandad ….

  • Roberto Cárdenas

    Que extraordinario trabajo de redacción y recopilación de información. Al leerlo no pude más q trasladarme mentalmente a tan hermosa época y relacionarme emocionalmente con dichos acontecimientos. Fuerte abrazo y mi reconocimiento a esta labor.

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