Graduados el mismo día

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Con la frase “¡porque soy tu padre!”, o su complemento “porque soy tu madre”, que llama a respetar la autoridad, tanto progenitores como progenitoras han recurrido a mecanismos de control de la descendencia y a imponer sus decisiones y criterios. En lenguaje popular, en las familias suele recurrirse a la “chancloterapia” para dar estimulación aversiva a quien se desvíe de los comportamientos deseables. En las instituciones educativas no estamos exentos de aplicar esta falacia “ad baculum” y proponer que el criterio del docente, o de los directivos o de quien dirige la escuela o la universidad sea el único capaz de regir la vida de la organización.
Hilda, una estudiante de sociología, planteó recientemente la pregunta de investigación acerca los mecanismos por los cuales la familia favorece la participación democrática de sus miembros. La inquietud sociológica tiene implicaciones psicopedagógicas, pues es de esperar que quien proviene de familias en donde se impone el criterio de un solo adulto tenga escasas capacidades para la argumentación y para la comunicación asertiva. Así que, al llegar a la escuela, esos miembros de familias en donde se discute y se plantean poco las visiones de los hijos, tendrán poca inclinación a comunicar sus necesidades y deseos. Ya sea porque los adultos, supuestamente responsables de los menores, atiendan a los deseos de estos como si fueran capaces de adivinarlos, o a las necesidades que, desde su posición de autoridad, definen como válidas y legítimas.
Tanto en la familia como en las instituciones educativas y en las profesiones, es común que se establezca qué es lo que “deben” saber y practicar los aprendices. Y que haya escasa discusión acerca de alternativas en las que se puedan establecer acuerdos. Esa tarea de especificar qué es lo que “deben saber” y los reglamentos de los comportamientos deseables suele estar en manos de los más antiguos en la profesión o en la docencia o de los funcionarios de mayor rango. Afortunadamente, en algunas familias se modelan (se ponen ejemplos) y se moldean (se construyen paulatinamente) los comportamientos adecuados para la interacción y para el autocontrol, además de para la expresión de las emociones, necesidades y deseos. De hecho, aun cuando los comportamientos no sean los más adecuados para la interacción social eficaz y cordial, también se modelan y moldean desde el contexto familiar. Y esos aprendizajes se trasladan luego a las instituciones en donde participa una enorme cantidad de personas con distintas historias de aprendizaje en el contexto familiar.
Hay que reconocer que cuando existe una comunicación asertiva en los contextos del hogar, del aula y de la asamblea estudiantil y docente, la democracia tomará tiempo. Mucho más tiempo del requerido para las decisiones autoritarias en las que una sola persona decide por las demás involucradas. Sin embargo, la tendencia es que quien participa en los acuerdos se comprometa más con lograr los objetivos que cuando simplemente se trata de asignar comportamientos basados en la obediencia.
En especial porque los humanos no somos capaces de leer la parte de adentro de las cabezas de las otras personas, es importante escuchar y pedir pareceres. Una tira de Mafalda ilustra que la experiencia en un tema no nos convierte en adivinos de las aspiraciones y necesidades de las demás personas. La madre de Mafalda recurre a su autoridad materna, a lo que Mafalda responde: “yo soy tu hija; y nos graduamos el mismo día”. Así que, en ésa y otras relaciones parece aconsejable recordar la necesidad de diálogos y acuerdos, en preparación para otros roles que desempeñaremos fuera del hogar y del aula.

*Doctor en ciencias sociales. Departamento de sociología. Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

Comentarios
  • Israel Vega
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    Interacción social eficaz y cordial, un verdadero sueño en nuestra actualidad.
    Sería un paraiso.

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