Formar el ser social
Rubén Zatarain Mendoza*
Ante un ecosistema de relaciones humanas y sociales caracterizado por la hipertecnologización y el aislamiento, cabe replantear el sentido socializador de la familia, las iglesias y las instituciones escolares.
Las instancias donde se forman las habilidades sociales primarias y secundarias viven procesos de cambio y retos inéditos.
Las familias y sus relaciones humanas internas de aislamiento, soledad y tristezas; de comunicación de monosílabos, los sujetos y las angustias existenciales que devienen en el silencio.
Las generaciones formadoras en crisis de forma y fondo, las generaciones en formación en la encrucijada.
Los variados caminos, los limitados horizontes, la toma de decisiones de sujetos en estado de madurez incompleta: el abanico amplio de emociones en las casas del endeudamiento y la individualidad, la subjetividad y el soliloquio sin oídos ni acompañamiento.
Dejar de abrazar al otro, de socializar, es construir un archipiélago de incomunicación, de reinvención de los Robinson Crusoe imaginarios, de náufragos sin conocimientos básicos como el dominio del fuego o el manejo de la brújula.
La transmisión de conocimientos intergeneracional nos ha hecho humanidad. La ruptura del ciclo nos pone vulnerables.
Hablar con contenido, escuchar con empatía como rarezas, como excepciones a la regla de ausentismo emocional.
Estar solo como recurso, soledades acompañadas por una virtualidad cosificante.
Convivir con los demás y construir relaciones de amistad, trabajo y colaboración son constitutivos del proyecto humano.
Comunicarse y construirse al lado de los otros es parte inherente de la formación del ser social.
Construir el ser social en condiciones de individualismo extremo en el ámbito económico y del mercado laboral implica descolonizar el pensamiento donde valores como la competitividad y el derecho al éxito se han animado y naturalizado.
La modernidad líquida (Bauman) y la naturalización de la inmoralidad de invisibilizar el ser y el sufrimiento del otro.
Antes del nosotros y el otro está la eterna legitimación del yo; antes del colectivo está el interés personal. Ahí está parte del nudo problemático.
La desalineación y descolonización no es tarea fácil; hay una historia inmediata de los valores neoliberales, de falso cristianismo de perdón dominical, valores y estilos que se han posicionado en el comportamiento individual y colectivo.
Reflexionemos un poco acerca del comportamiento social en los entornos escolares.
Las dinámicas grupales muy características de aquella fase de sistematización de la enseñanza y de la tecnología educativa tenían como finalidad la construcción de habilidades para el trabajo en equipo.
Sociodramas, sociogramas, psicodramas, psicogramas, entre otras, eran técnicas y dinámicas que permitían identificar algunas características del grupo y de los educandos que los integran.
La detección de liderazgos y de estrellas legitimaba el rol accesorio de los más y el empoderamiento de los menos.
En un sistema receptor de mayorías voluntariosas y obedientes, el campo de la iniciativa y de la producción de ideas con signo de pesos está reservado.
Ahí la pertinencia de enfoques teóricos de la teoría crítica (la escuela de Frankfurt) al enfoque de la teoría del capital humano, a modelos de espejismos de colores propios de enfoques de desarrollo donde las masas solo tienen reservado el lugar de lo subalterno.
Aislada, incomunicada, la clase trabajadora deviene en un gasto de energía inocuo; la industria del ocio y el entretenimiento, exacerbada ahora por las redes eufemísticamente llamadas sociales, consume fuerza de trabajo a manera de energía intelectual gratuita sin tasa de retorno.
La escuela, la familia, entonces atrapadas en las redes.
La promesa inicial de AMLO de ser un buen gobernante que no traiciona al pueblo, las lágrimas de despedida al cumplir un sexenio de gobierno. Las recaudadoras activas en el estado de Jalisco y el autoritarismo en todos los niveles al imponer el cambio obligatorio e innecesario de placas, el sonido de las placas viejas que hacen caer el último telón de confianza ciudadana en un gobierno insular de vocación de administración privada de ciudad de los niños.
La molestia creciente de la ciudadanía que cumple y hace filas de manera forzada.
Los estudiantes de la Universidad de Guadalajara, inquietos y militantes, en una casa de estudios atrapada en su propia inercia y que se mueve pesadamente en las aguas de gestión de una rectoría femenina.
La discontinuidad de la 4T al estilo Jalisco, la continuidad de la inseguridad y la venta y justificación al mejor postor del argumento para mejorar las cosas en pos de la tierra prometida de la seguridad.
Los pilotes del edificio de la gobernabilidad que se hunden en la mayoría ciudadana de bien y de trabajo, a la que se le hinca el diente y se le hacen pagar facturas de problemas que nadie corrige en la libre y soberana república de los malos.
La vocación de la 4T AMLO-Sheinbaum de apagar abucheos contra Alfaro-Lemus, de espaldas a una ciudadanía que se expresa, esa sí, en ejercicio de la libertad de expresión.
La arquitectura de las mentalidades de un cambio que no se ve en un estado donde el morenismo fifi hace naufragar las pocas esperanzas de hacer una historia diferente.
Formar el ser social y, en extensión, el ser político.
Las aguas tibias y dulces de los movimientos universitarios reproduccionistas de un mercado de empleo al que se alimenta con desempleados y frustrados cada semestre.
La memoria histórica de otro 2 de octubre que se aleja del 1968, la memoria normalista que se llena de polvo y telarañas de otro 27 de septiembre distante de los hechos de 2014, las verdades históricas y preguntas sin respuestas.
Las provocaciones anacrónicas del normalismo rural con el cáncer del SNTE en las vísceras que ahora se hace grito de Ayotzinapa y otras normales, los maestros y maestras que esculpen la lápida de la identidad jugando a una futura encuesta para enterrar Usicamm, jugando a concursos de oposición en instituciones formadoras de docentes de un Jalisco que necesita examinar a los examinadores.
Ahí los eventos de la agenda educativa, como el de ayer 30 de septiembre en Puerto Vallarta, del evento de certificación como escuela de referencia Centro de Atención Múltiple “Roberto Solis Quiroga” en el marco del proyecto Pixan y los indicadores de calidad de Perkins.
Ahí la inauguración del 1 de octubre del encuentro de los inspectores generales de la educación secundaria reunidos en Puerto Vallarta para degustar juntos temas como la formación del carácter e inteligencia artificial.
El ser social de los docentes, directivos y supervisores en un primer día del mes nuevo que ya ve hacia atrás el ¡Viva México!, el ser político por ratos dominante, el ser social y político que no es cosa solo de estudiantes indignados por los casos de la matanza de Tlatelolco y el “Fue el Estado” de la desaparición de los 43 normalistas de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com