Fallas que no son

 In Carlos Arturo

Carlos Arturo Espadas Interián*

Cuando el sistema educativo de un país no es elemento fundamental para el crecimiento, desarrollo y mejora de un pueblo, sucede lo contrario,:se convierte en instrumento de sometimiento y atraso.
La educación es esa herramienta que se incorpora en los proyectos de Estado y con ello contribuye al mantenimiento, producción y modificación de estructuras y proyectos de Estado. No sólo es trabajar con personas, sino también trabajar con la sociedad en su conjunto.
Pareciera, en algunos casos, que el sistema educativo de un país se encuentra olvidado, descuidado o ignorado, cuando realmente es funcional para el sistema en su conjunto porque ese descuido y omisiones para atender las situaciones que de él se derivan alimentan directa o indirectamente al sistema.
El presupuesto educativo, que pudiera ser limitado, en ocasiones se reduce más en lo operativo para sacar beneficios de partido, estados o estructuras que rayan en beneficios individuales.
Las visiones de mundo que se reproducen, apuntalan y hasta cierto punto obligan a ser adoptadas, responden a intereses diversos, por ejemplo, de operación o legitimación de parte de gobiernos del estado nacional –si es que todavía existe– o de los estados, por parte de sistemas, macroestructuras internacionales o gobiernos extranjeros.
Es decir, todo lo que ocurre en nuestros centros escolares y aulas, sea del nivel y sostenimiento que sea, responde a fuertes intereses que impactan en el hecho de la formación –que no aprendizajes– de nuestros estudiantes.
Las viejas categorías como izquierda, derecha, recorte presupuestal, aprendizaje y demás deben ser superadas y sustituidas por conceptos que permitan leer las dinámicas actuales, donde la causalidad, mundana y brutal, supera a la ficción, imponiéndose al altruismo, espiritualidad y formación del ser humano a las que debe aspirar lo educativo.
Así el ser humano se encuentra a merced de ilusiones, ficciones y engaños orquestados por manipulaciones legaliformes, modelos educativos y demás que encubren la intencionalidad real que sacrifica niños, niñas, adolescentes, jóvenes, grueso del magisterio y sociedad en general.
Así que, aunque pareciera que el sistema educativo ha fracasado, realmente funciona y funciona muy bien para los fines que desean aquellos y aquellas que obtienen beneficios de ese supuesto fracaso; es decir, es un fracaso planificado, orquestado y todas las situaciones problémicas están diseñadas para que sean de esa manera y no de otra.
Miles, millones de seres humanos son acotados por esos grupos y sectores que al final encarnan en personas, personas que se benefician o que le han vendido su alma al diablo porque saben que todo está planeado para que sea como es y a sabiendas encubren y contribuyen a mantener de forma consciente y voluntaria la cortina de humo de todo el engranaje de la maquinaria de sometimiento.

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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