Estudiantes de unos y de los otros

 en Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

Han sido los protagonistas y los pioneros de diversas tendencias y movimientos. Han sido los propulsores de cambios y, a veces, los promotores de conservar las tradiciones. Han sido audaces, sagaces, dinámicos y oportunos. Han sido temidos, privilegiados, reprimidos o premiados.
Desafortunadamente, a los estudiantes se les ha convertido, en algunos momentos de la historia, en “tipos” o “clases” contrapuestas. Las rivalidades institucionales dentro y fuera de nuestro país y de nuestra región han sido parte de la construcción de las identidades profesionales. No sólo a partir de los equipos deportivos de las instituciones educativas, sino de que esas identidades crispadas han trascendido el juego limpio y, en ocasiones, en nuestro país o fuera de él, los estudiantes se han convertido en rivales a muerte, simbólica o real.
Hace unos días, un profesor universitario planteaba la pregunta de a quién beneficiaría que los estudiantes de dos distintos centros universitarios de la Universidad de Guadalajara entraran en conflicto. Precisamente, después de las pintas en edificios de un centro universitario realizadas por estudiantes del centro universitario vecino, durante sus protestas para llamar la atención del recién nombrado rector general, al hecho de haber sido agredidos por un encargado de la seguridad en el campus.
Las protestas tienen ecos de una confrontación que ya se había dado a raíz de que algunos estudiantes se quejaban de que los miembros de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) no apoyaran que se removiera de su cargo al coordinador de la carrera de antropología, dada la “membresía” de ese coordinador en grupos estudiantiles de años anteriores y, en ese momento, del grupo que controla aún la universidad.
En el contexto de una diferenciación de los estudiantes entre los que critican al llamado “grupo universidad” y aquellos que forman parte de la FEU, resalta el hecho de que la organización antecesora, la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) ha sido parte de las trayectorias políticas de una gran cantidad de funcionarios y especialmente de rectores de la Universidad de Guadalajara. Lo que genera un antecedente para que la FEU no sea vista con buenos ojos por quienes critican el control corporativista y el uso patrimonialista que se observa en esta institución jalisciense desde hace décadas.
Algunos estudiantes, en días recientes, han expresado su temor de que algunos de los estudiantes del campus vecino se presenten a rayonear las paredes en represalia por las pintas realizadas por el grupo de estudiantes que fueron a protestar ante el rector. Lio que genera más subdivisiones entre los estudiantes, quienes se planten preguntas como: ¿estás de acuerdo o no con que el rector debe evitar que otros funcionarios maltraten a los estudiantes por el simple hecho de que uno de ellos vende alimentos en el campus?, ¿qué actitud asumirás respecto a los hechos ocurridos el mes de marzo de 2019, cuando un estudiante fue agredido por un agente de seguridad; y otro más a principios de abril fue inmovilizado por un guardia de seguridad porque el estudiante se negó a presentar su credencial?
Algunos de los estudiantes sienten que se les presiona a definirse como parte de un grupo o de otro, a actuar en consonancia con una identidad grupal y a tomar partido por los miembros de un centro universitario o por los miembros de alguna organización estudiantil o de algún grupo crítico.
En todo caso, cabe la cuestión de si se trata de conflictos que pudieron evitarse y que debieron resolverse en otros ámbitos de la muy heterogénea y dividida “comunidad” universitaria, en vez de contraponer a diversos grupos de estudiantes.

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

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