Equipos en horizonte de colaboración

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

La escuela como unidad social se nutre de biografías académicas y experiencias individuales operativas y reactivas ante las distintas demandas institucionales y sociales, predominantemente.
Para el cruce del puente de una cultura de trabajo individual y técnico operario de currículum a una cultura de trabajo colectivo con horizonte de colaboración y codiseño, faltan procesos formativos y transformar condiciones laborales e institucionales de tradición operativa fragmentaria en compartimentos estancos y parcelas.
Pertenecer al equipo de trabajo de una institución educativa implica compartir un proyecto institucional, implica capacidad de diálogo y aprendizaje, ser consciente de que todos los días hay que construir horizonte común y comunidad de aprendizaje.
Lo comunitario entraña acepciones distintas. Desde la comunidad de aprendizaje en y para la vida que abreva de vertientes conservadoras de “bien común” en el Jalisco refundacional de 2018-2019, parada en sustratos descafeinados de ideas iniciales de la Nueva Escuela Chiapaneca y de “intelectuales” de la Universidad de Santander, hasta el parto del monte al estilo Jalisco y su obsesión de hacer comunidad apresurada con padres y madres de familia a través de un Recrea familia de webinar y expo valores de gente de bien en el arcoíris de formación del carácter y la credencialización obligatoria de alumnos y alumnas 2025-2026.
Triste comunidad aquella que se mira en el horizonte por su rentabilidad política, triste comunidad educativa aquella que se desprende de la rica historia de trabajo y puesta en práctica de ideas pedagógicas por satisfacer visiones gobiernistas de urgencia y aislamiento.
La comunidad al centro de una Nueva Escuela Mexicana que convoca a maestros y maestras para, a través del Consejo Técnico Escolar, ahora Comunidad de Aprendizaje, se profesionalicen juntos y entre pares para resolver la problemática de aprendizaje. El diálogo profesional entre docentes silentes como medio de integración de lo propuesto centralmente con la agenda local.
Discurso comunitario no ha faltado; convergencia entre propuestas, sí.
Mensajes reiterativos del rol central de maestros y maestras para concretar la propuesta curricular 2022 no ha faltado; comprensión de los constitutivos de la formación continua de los mismos(as) y apoyos en recursos materiales y humanos, si.
Particularidades de nacimiento de una propuesta curricular en condiciones de emergencia sanitaria del Covid 19 y su impacto en la dinámica social y las necesidades sociales y formativas especiales. Sujetos en reacomodo socioemocional, praxis en transformación, es el contexto de origen aunado a un sistema que desde la carrera profesional para los docentes hasta la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros y la falaz mejora de las percepciones, se han convertido en pesadilla y han roto la gobernanza pedagógica de los colectivos.
Por otro lado, no todos los miembros del equipo en un centro de trabajo tienen las mismas expectativas de arraigo y permanencia. En algunas escuelas “de paso” una vez que se abren los procesos de cambio, como es este momento, la cohesión interna y el compromiso se debilitan. Es muy difícil que se pueda contribuir al cambio cuando la expectativa mayor del supervisor(a), director(a), maestro o la maestra es cambiarse.
Las variables y los tiempos en la gestión del sistema y los derechos laborales en los educadores públicos sindicalizados condicionan el aprendizaje colaborativo y ejecución de acciones de mediano y largo plazo, tan necesarias para potenciar los cambios necesarios.
Los proyectos institucionales de las instituciones particulares, al menos en lo que corresponde a educación básica, parecen controlar mejor variables como la permanencia y el compromiso de un sector de sus profesores.
Co-laborar, el arte de compartir el espacio laboral para cumplir juntos los propósitos y objetivos, implica disposición y actitud para escuchar y proponer desde la visión que otorgan los saberes y experiencias de los participantes, las acciones que conduzcan a la mejora de los aprendizajes.
Colaborar tiene como condición el diseño de metas y acciones a corto plazo y capacidad de interacción entre los miembros locales y externos en los equipos. La coexistencia y productividad conjunta entre la población flotante de maestros y maestras y aquellos cuya permanencia es extendida.
En el cruce de los caminos de los participantes se juega la calidad de relaciones humanas y la comunicación eficaz a favor de los aprendizajes en el seno del Consejo Técnico; se juegan también los acuerdos centrales para transformar el trabajo formativo en aulas y escuelas.
El nivel y grado de integración del equipo es una cualidad que en general ha de construirse.
Equipo, consejo, comunidad, colaboración como imagen objetivo y conocimiento, representaciones sociales de significación y estadio diferenciado.
Antes de que se agote el potencial del Consejo Técnico Escolar en debates de superficie y antes de que se asuma que la Comunidad de Aprendizaje se construye solo por compartir un día de reunión mensual marcado en el calendario escolar, es importante analizar críticamente la participación y propuesta de los actores a favor del buen hacer del conjunto.
La colaboración es una característica de los equipos enfocados y eficientes; las unidades organizativas de tradición administrativa como el sector, zona escolar y el centro de trabajo son a veces el obstáculo real de la comunicación interna.
La integración misma de los equipos que cada ciclo escolar se reconfiguran son parte de la red de intercambios y de la capacidad colectiva de integración en proyectos, metas y acciones.
Hay una historia personal que a veces se tasa en años de experiencia ideal y hay una historia institucional que amalgama el pasado y el presente, que forma la red de relaciones que subyace en el tipo de intercambios y comunicación informal.
Los datos y los saberes de los actores acerca de la propia realidad y la problemática a intervenir, las áreas obscuras de la práctica docente que aún se han de interpretar, la mirada colectiva y la significación del espacio, un poco desde la poética del espacio que propone Gaston Bachelard, donde aún hay que seguir documentando cómo viven, cómo sienten y cómo piensan el espacio escolar los alumnos y los maestros, los directores y supervisores, las madres y los padres de familia.
De ahí entonces la potencia del trabajo colaborativo como habilidad necesaria para la formación continua y para una educación de calidad en el siglo XXI a cuyo segundo cuarto ya entramos.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comments
  • Gris Gómez
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    La colaboración como característica de una comunidad en la que se priorice la compartencia sobre la competencia, “el común” supere al individualismo, donde la voluntad de ser y estar con el otro, sea causa y horizonte, en el que la dialogicidad mire al otro como auténtico otro.
    Es imperante generar espacios de conciencia crítica, para ser y estar con el otro, en el que se asuma el compromiso ético social como líderes que se transforman y trasciendan hacia una pedagogía liberadora comunitaria.
    “Nadie educa a nadie, nadie se educa solo; los hombres se educan entre sí, con la mediación del mundo.” Paulo Freire.
    Su artículo me cuestiona: ¿Qué procesos formativos serán necesarios para transitar hacia una educación otra, que supere la visión reduccionista impuesta?

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