El final del círculo
Jaime Navarro Saras*
A dos días de que termine el año y el límite de tiempo para nombrar a los nuevos directivos del nivel superior de la SEJ (escuelas Normales, Centros de Actualización del Magisterio y el posgrado), fueron dados a conocer 7 días después de que el secretario de Educación firmó el Oficio 1456/1/2025, los 17 nombres de quienes dirigirán a estas instituciones por los siguientes 4 años.
En este proceso hubo sorpresas y hasta se nota que fueron casi fieles a la idea que se tenía desde un principio: cambiarlos a todos; no tanto porque hayan hecho un mal trabajo o porque ya eran insostenibles para el puesto; lo cierto es que este evento tuvo como característica una política que a nivel federal se quiere erradicar: el nepotismo.
Son cuestionables varias cosas que se han venido señalando desde que se publicó la convocatoria, lo mismo la falta de valentía para evitar que concursaran algunos personajes que no podían participar por no cubrir los requisitos, hasta la falta de transparencia para dar a conocer los resultados que obtuvieron cada uno de los participantes eliminados y los de la terna final, así como las razones por las cuales se decidió por cada uno de los 17 que resultaron afortunados.
Hay películas que están basadas en hechos reales, como hechos reales basados en películas (El contagio es una de ellas), y este proceso para elegir directivos ya lo habíamos visto en los tres procesos anteriores por una razón muy simple: el nivel superior de la SEJ carece de autonomía e incapacidad para gobernarse a sí mismo, como sí lo hacen algunas universidades e instituciones de educación superior. Mientras eso no suceda, tanto las escuelas Normales, los Centros de Actualización del Magisterio y el posgrado no serán más que una escuela de educación básica.
¿A qué se aspira con estos nuevos directivos que iniciarán sus labores en unos días? Realmente muy poco de lo que ya se ha hecho; es seguro que no habrá una gran reforma a la educación superior y mucho menos lograrán entrar estas instituciones a los listados de calidad a nivel nacional o internacional. A lo sumo (y si es que hay apoyo de las autoridades), podrán sobrevivir para formar y actualizar docentes, además de sostenerse (sobre todo el posgrado) ante tanta oferta de instituciones privadas raras que poco le aportan a la educación en Jalisco.
Un punto importante es poder saber cuántos de esta lista de 17 directivos terminan la encomienda de 4 años, ya que en los tres procesos anteriores no culminaron todos, unos por incapaces, otros porque aprovecharon la ocasión para alcanzar una alta jubilación y otros más porque no era el mundo que soñaron, en fin. Nos vemos en 4 años para saber si el proyecto que presentaron cada uno de los 17 tuvo cabida en los procesos institucionales y si esta vez lo dan a conocer a los trabajadores y les rinden cuentas cuando se vayan; nos vemos hasta entonces.
*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com