Día de la educadora, día del educador

 en Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

A mi maestra María Enedina González, que con una sonrisa y una mano franca, desactivó la angustia de aquel pequeñito vestido de pantalón y camisa blancos, calzado con zapatos negros empolvados, que en 1968, libreta zorrito bajo el brazo y lápiz, inició su travesía por el mundo de las escuelas, poniendo su primer pie en aquel viejo salón del kínder, prestado por el comisariado ejidal del pueblo.

El 21 de abril se festejó un día más en honor a la educadora, la profesional de la educación preescolar.
Por razones de equidad de género la felicitación por supuesto es extensiva para el casi 7% de educadores, para el grupo de compañeras denominadas niñeras, que trabajan en este nivel, aunque por economía de lenguaje referiré sólo a la educadora.
El domingo de resurrección, su día, nos encontramos en periodo vacacional, pero igual vale reconocerlas y revalorar el trabajo que realizan.
El padre del jardín de niños fue el educador alemán Federico Fröebel nacido en 1872, que entre otras aportaciones creó el juego de lotería para el solaz esparcimiento de los pequeños y las familias. Desde entonces ha evolucionado el concepto y se ha enriquecido ampliamente el corpus de teoría sobre la educación preescolar, sobre el niño como sujeto que aprende.
Justo la fecha de nacimiento del padre del kindergarten es la fecha en la que se celebra a la educadora como un reconocimiento social a su labor.
Ir al kínder poco a poco fue incorporándose como obligación de los pequeños de 5 años. Preparar recursos humanos para atenderlos igual se convirtió en una misión normalista especializada.
De un nivel educativo que institucionalmente se consideraba un lujo, este nivel educativo ha evolucionado hasta tener cobertura amplia, identidad propia y toda una cultura de trabajo que es referente en materia organizativa, todo un discurso en materia de imaginarios, pensamiento y práctica docente de las educadoras.
En el país, actualmente existen alrededor de 250 mil educadoras que atienden alrededor de 5 millones de niños y niñas, esa es la dimensión cuantitativa del servicio, ese es el reto también de la calidad, de necesidad, de articulación y trabajo pedagógico.
Salarialmente, hay percepciones diferenciadas y el rango fluctúa de una mayoría de docentes frente a grupo que perciben alrededor de 8 mil pesos hasta algunos casos de supervisión o jefaturas de sector que perciben alrededor de 70 mil pesos mensuales.
Es claro que el monto de las percepciones no determina el compromiso ni los resultados y misión laboral. Es claro que hay necesidad de mejora de las condiciones salariales en la agenda de la cuarta transformación, de refundación y recreación.
En términos formativos hay una evidente formación especializada en instituciones formadoras de docentes, domina el perfil de las educadoras y educadores de nivel licenciatura y llega casi al 75% promedio que tiene este nivel.
No hay estudios serios sobre evaluación de resultados de las Normales para educadoras, no hay políticas pertinentes para actualizar a sus formadores; a veces, muy a veces, hay una educadora sin rostro de hipócrita retórica color de rosa en las palabras sin elocuencia de los gobernantes.
El legado pedagógico de Fröebel es muy valioso y va más allá de los dones, en cada jardín de niños viven y se practican sus ideas a través del hacer en la educación preescolar.
En México, pioneras como Estefanía Castañeda, Elena y Rosaura Zapata, Bertha Von Glümer y Juvencia Ramírez, entre otras, fueron difusoras y practicantes de su pensamiento y recomendaciones.

1. El sentido de la génesis del kindergarten es que la educación del ser humano no puede esperar, el principio es que entre más temprano se inicie el proceso formativo más oportunidad tiene el niño de desarrollar sus potencialidades como hombre o como mujer.
2. El jardín de niños como extensión del hogar. En el sentido de los valores que forman los padres y el sentido de abrigo y protección y seguridad compartida. Hay que decir que aunque el origen de la educación preescolar en México nace en 1837 con el establecimiento de la primera guardería, la educación preescolar no debiera ser el lugar donde los padres ahora entregan como paquetería al niño y se deslindan de su responsabilidad de acompañamiento y formación.
3. El valor del juego como mediación para introducir saberes y habilidades importantes como la convivencia, los códigos de elaboración de la cultura, las reglas sociales, la creatividad.
4. La construcción de ambientes escolares en donde el amor y el contrato profesional sea el componente del hacer educador y en donde tengan cabida la libertad e inclinaciones naturales del niño como el movimiento.

Son muchas las cualidades susceptibles de aprender en el oficio de la educadora y los educadores.
Son muchas las lecciones también las que hay que aprender de esos pequeños educandos que inician su travesía por el mundo de la educación escolarizada, son muchas sus lecciones acerca de los absurdos de la socialización.
Nunca el niño ha sido un enano o un hombrecito al que sólo hay que añadirle estatura o años para lograr el adulto que se pretende.
El amor o el odio son emociones muy fuertes que se aprenden de manera primaria en la familia y se fortalecen con intencionalidad en la escuela.
La educadora y el educador del nivel de preescolar son enseñantes del amor, son educadores de las emociones edificantes pero también autodestructivas, son facilitadores de las habilidades necesarias a la convivencia.
En esos ambientes donde se evocan imágenes de frisos de primavera, donde se modelan fantasías y representaciones con plastilina y se aprende el valor del engrudo y el pegamento, donde se suscitan particulares construcciones sobre festividades histórico-cívicas y sociales como la navidad, donde los niños cantan con singular alegría y juegan a las rondas, en esas mesas donde las manitas infantiles modelan sus primeras figuras humanas y de la naturaleza, ahí donde se inicia el pensamiento científico con las retadoras preguntas y la germinación del frijolito, ahí donde se inicia la conciencia ecológica y donde hay espacio para la risa y la alegría, ahí está el acompañamiento oportuno y la sapiencia de la educadora.
Ahí donde se introducen los valores nacionales al cantar el himno nacional y rendir honores a la bandera, ahí la educadora nerviosa enseñando a formar, enseñando el orden, la disciplina.
Según refiere Alicia Peredo Merlo, la educación preescolar aparece por primera vez en un informe de gobierno en 1979, lo que le da un rostro en las políticas educativas nacionales tan dadas a atender la inmediatez, lo urgente.
1979 fue el Año Internacional del Niño según lo declaró la UNESCO, se avecinaba una década en los ochentas de cobertura y atención extensiva de la educación preescolar en México.
Se abrirán espacios laborales para las educadoras que nunca más se vivirían ni aun en el 2004 cuando se reformó el Artículo Tercero Constitucional y hacer obligatorio este nivel para el tramo de edad de 3 a 5 años.
Enhorabuena por las educadoras científicas, pedagogas y de praxis reflexiva.
Enhorabuena por ellas que progresivamente recuperan la dignidad que les corresponde en el ámbito sindical donde algunas veces sólo fueron utilitarias y cosméticas.
Enhorabuena por ellas que son lección de liderazgo y que en la dimensión política tienen toda una perspectiva de crecimiento.
Enhorabuena por ellas que concilian proyecto personal con proyecto profesional y cuyas voces se escuchan en los ámbitos de la asesoría, diseño y ejecución de programas de formación de maestros y en la escritura.
Ser educadora es alimentar el espíritu afectivo, resignificar el hacer, conocer del oficio y darle viabilidad en los jardines de niños a una educación preescolar humanista, emocionalmente formativa y hacedora del perfil de mexicano que la evolución de nuestra sociedad demanda.
Abracemos con ellas el filos educador y aprendamos la lección de valores que la mayoría de sus buenas trayectorias ilustra.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. ruben-zatarain@supervisores.sej.gob.mx

Comentarios
  • Responder

    Y no dejar de lado el amor en ambos sentidos, de educandos a educadoras y viceversa, sin el cual sería una actividad vacua. Y la apertura a nuevos mundos de genialidad, fantasía y realidad. Maravillosa etapa de vida que no debería olvidarse en las posteriores, es la base de la existencia humana.

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