Desprecio salarial al magisterio

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Desde el mes de mayo se anunció con bombos y platillos el incremento salarial histórico al magisterio de hasta el 7.5% de acuerdo al ingreso de cada trabajador, anunciando también un tope mínimo de 14 mil 319 pesos para la plaza que menos cobra, planteado así suena de lo más maravilloso sólo que, en esta quincena los más beneficiados en la nómina magisterial no necesariamente fueron docentes, sino el personal de intendencia, administrativos y de servicio.
En términos reales, ahora resulta que gana más quien se encarga de la limpieza y el mantenimiento del plantel que quien es el responsable de la educación de los niños, niñas y adolescentes que asisten día a día a los salones de clases, ¿pero por qué pasa eso?, (a decir de la autoridad) simple y sencillamente por un asunto de justicia social e histórica con este personal que por años han tenido bajos salarios, el tema me parece justo para estos trabajadores y ojalá y les pagaran muchas más cosas de las que les dan por el servicio que prestan en las escuelas, pero, en una institución que se encarga de la educación de la población y con un gobierno que dice respetar y valorar el trabajo de maestros y maestras, este hecho es una desvergonzada y evidente contradicción.
Se ha dicho hasta el cansancio que el magisterio en México está mal pagado, muy pocos maestros (sobre todo los de recién ingreso) no viven de los que se les paga en la nómina magisterial, la mayoría tienen otros ingresos por actividades diversas y muchas veces ajenas a la educación, salarios que rondan los 9 mil pesos mensuales netos en promedio alcanzan para soportar una calidad de vida mínima para una o dos personas, no así para una familia, a lo sumo alcanza para el pago de los servicios básicos, comida, transporte y no más.
Ni los estímulos pichicateados actuales (por el examen de USICAMM) alcanzan los tres salarios por encima del salario base que se lograron con la letra E en tiempos de Carrera Magisterial, tal como están las cosas el asunto del salario para los trabajadores de la educación seguirá igual, en donde, sin el menor resquemor de las autoridades educativas y sus capataces, se le podrán exigir resultados de excelencia, así como de esfuerzos más allá de su horario de trabajo a cambio de un salario subprofesional y propio de las salarios limitados con que viven la mayoría de mexicanos.
Lo cierto es que los cheques recibidos por los trabajadores administrativos, de intendencia y de servicios de las escuelas públicas en esta quincena les alcanzará para mejorar un poco su vida cotidiana y hacer de esta navidad un momento mágico para compartir con sus seres queridos parte del dinero que llegó de más, mientras eso sucede, el demás personal docente esperará sentado para ver si en esta época navideña se aparece el Santaclos con la buena nueva de un mejor salario que compense el esfuerzo de cada día, con estudiantes, padres de familia, compañeros de trabajo y con el personal que se sume en estos días, en fin, así las cosas con el magisterio…

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Comentarios
  • Gilberto Pindter
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    Pareciera el estado mexicano estar empeñado en desmantelar la educación pública.
    Entre “todos pasan”, no poder mantener una vida digna con ese ingreso, complejizar burocráticamente la vida cotidiana de la escuela y la ausencia de voces calificadas para poner en el centro del debate a la educación como detonante de desarrollo; en fin gracias jaime

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