De viajes y aprendizajes

 In Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Las vacaciones sirven para descansar y salir de la rutina diaria; si se puede y se quiere, también es posible viajar cerca o lejos de donde se vive. En estos viajes se presentan muchas posibilidades para aprender cómo viven y entienden la vida otras personas, tanto de nuestra comunidad, del estado, del país u otros países cercanos o lejanos.
Estos aprendizajes nos permiten ver la vida de otra manera, tanto en las cuestiones culturales como en las educativas; qué decir de la gastronomía, la música y demás manifestaciones propias de cada comunidad.
En este viaje a la Ciudad de México, regresé a visitar de nuevo las ruinas del Templo Mayor, lo que quedó después de la llegada de los conquistadores a Tenochtitlán allá por el siglo XVI (8 de noviembre de 1519). En ese espacio se puede ver la grandeza que se tenía entonces y que quedó en la parte baja de las edificaciones del denominado mundo virreinal, lo mismo el Palacio Nacional que la Catedral Metropolitana, los cuales tomaron muchos materiales de lo que hoy son ruinas.
En la parte Este del Templo Mayor está ubicado un muro con tres interpretaciones de lo que representó este lugar a primera vista: El informe al Rey por parte de Hernán Cortés, El asombro del Conquistador escrito por Bernal Díaz del Castillo, y el testimonio de fray Toribio de Benavente “Motolinia”. Cada uno de los textos da cuenta de la maravilla arquitectónica que era el Templo Mayor; lamentablemente, ninguna de las interpretaciones valió para que el reino de España respetara su preservación, sino todo lo contrario; el propósito era aniquilarlo y desaparecerlo para siempre, pero eso no fue posible por tales dimensiones; sólo les alcanzó para enterrarlo y, por fortuna, empezó a visibilizarse a partir de 1978 gracias al hallazgo casi por accidente de la diosa Coyolxauhqui.
Haciendo una analogía al tema de la educación y, para ser más preciso, a la que se hace y se presume acá en Jalisco, muy a su estilo y cuyo lema es “Al estilo Jalisco”, había que dimensionarlo en tres perspectivas, al igual que las inscripciones descritas:

1. El informe al Rey, llámese gobernador o secretario de educación; dicho informe lo presentarían sus asesores y, en especial, sus aplaudidores a los que mandan. ¿Qué le dirían? ¿Qué maravillas le comentarían? ¿Qué evidencias presentarían para decirle que están ante el mejor modelo educativo del país?
2. El asombro del Conquistador, llámense los maestros, directivos, supervisores, representación sindical, los operarios del hecho educativo. ¿Qué tan parecidas serían sus percepciones a las descritas en el informe al Rey? ¿Darían cuenta de los faltantes y los huecos presupuestales y de personal en las escuelas? ¿Mencionarían que el Estilo Jalisco es mejor que la Nueva Escuela Mexicana?
3. El testimonio del fraile, dirían los analistas, los investigadores y los críticos del sistema educativo. ¿En qué aspectos coincidirían con lo dicho en el informe al Rey o el asombro del conquistador? En qué parte de la historia se centrarían, ¿en el vaso medio lleno o en el vaso medio vacío? ¿Qué tan válida sería su percepción de la realidad educativa al estilo Jalisco, la cual se ha caracterizado por mantener oídos sordos a cualquier cuestionamiento?

En fin, lo cierto es que, en cuanto al tema de la educación jalisciense, hay una evidente diferencia entre lo que dicen unos y otros, lo cual difiere de la versión de los tres testimonios acerca de El Templo Mayor, donde todos coinciden en la grandeza y maravilla de éste por encima de cualquier otra edificación de la época (la Iglesia Mayor de Sevilla, el Templo de Jerusalén, construcciones en Constantinopla e Italia). Un buen ejercicio para quienes mantienen la gobernanza de la educación local es preguntar y consultar a quienes están al frente de las escuelas en el día a día y a los demás personajes que no forman parte de la toma de decisiones, pero que sí tienen un conocimiento claro; cuestión de voluntad y humildad para reconocer que no todos están de acuerdo con el Estilo Jalisco por varias razones, principalmente porque no se sabe lo que significa.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

Showing 2 comments
  • Martín Linares Ramos

    Ni todo lo nuevo es maravilloso, ni todo lo presente es pernicioso.

    Dejar de lado la pereza intelectual ayudaría a discernir con qué quedarse de lo que hay, qué de lo que hay muestra obsolescencia y, con rigor, hacer praxis permanente.

    Saludos mi estimado Jaime.

  • Griselda Gómez de la Torre

    Cada sujeto y su mirada desde su estar siendo representa una interpretación distinta de lectura de realidad, vale la pena preguntarse: ¿A qué propósitos, intereses sirven las distintas interpretaciones? ¿Qué tipo de hombre – mujer se educa? ¿Para qué sociedad?

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