De migajas e indignidades

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Algunos aún creemos en la dignidad profesional del magisterio y en aquellos maestros y maestras que dignifican su profesión con su praxis educadora.
Algunos creemos también que son áreas de mejora la formación política y necesaria formación ideológica y militancia al lado de sus hermanos y hermanas trabajadores(as), la conciencia de clase, pues.
Como muchos, comparto la idea de que la agenda de derechos laborales y prestaciones es competencia de todo el gremio y no solo de una representación enquistada con monopolio organizativo y derecho al diálogo acotado en pasillos y oficinas cupulares.
La conciencia de clase de los más no se reduce a los aires enfermizos del echeganismo de desarrollo humano de best seller, de las convocatorias USICAMM de cursillos inútiles, pruebas endogámicas y prelaciones excluyentes; procesos que hoy mantienen en una línea rara de legitimidad “académica” a una parte de las dirigencias sindicales beneficiarias antes y ahora; procesos que susurran simpleza sobre la Nueva Escuela Mexicana y que mantienen ocupados(as) y/o distraídos(as) a una franja del magisterio con ganas legítimas de ascenso y de mejorar sus percepciones.
La conciencia de clase se desprende de la fuerza de gravedad del sótano; al menos en el imaginario de algunos, es constante la ampliación de la base de pensamiento pequeño burgués de limosnas de bolsillos y Chromebooks “gratis”, de mentalidades viajeras veraniegas por promoción a Europa y otros destinos.
La dignidad humana es intangible, cara y no sé si de aforo amplio el viernes 19 de febrero, día de entrega simbólica de Chromebooks “gratis”.
Dos líderes de secciones locales, un líder nacional, un secretario de educación circunspecto en su semiótica tecnologizante y un gobernador distraído frecuentemente, hicieron público su mutuo agradecimiento en histriónica sonrisa ante un público que transpiraba desencanto, sobre todo por la impuntualidad y el indigno rol de espectadores de juegos simbólicos.
En ese momento nadie imaginaba los eventos por venir del 22 de febrero en Tapalpa, el sepelio especial anteayer en ataúd dorado y flores abundantes en el Recinto de la Paz y nadie imaginaba la erosión de la paz en Irán ante la muerte de su líder religioso Ali Jamenei.
El día 19 de febrero, se dijeron ante presentes y cámaras los mensajes oficiales; en la voz de los líderes del SNTE se dijeron loas por el senador morenista y líder nacional del SNTE al proyecto emecista de la educación en Jalisco.
Vaya espectáculo entre la izquierda orgánica, de ocasión electorera, y los hacedores del ensayo derechista que abierta e implícitamente resiste a la política nacional de la Nueva Escuela Mexicana.
De manera simbólica se entregaron “computadoras”, aunque las características de los equipos no llegan a esta denominación. Vaya generosidad de altruismo institucional nunca visto.
Hay dudas no metódicas acerca de las necesidades de los destinatarios; en general, estos equipos no les resuelven sus necesidades de actualización y operatividad tecnológica.
Al evento realizado, previa convocatoria en mensaje por correo institucional, le caracterizó un clima de descontento, básicamente por la impuntualidad y vaciamiento de mensaje de quienes presidieron.
Hora y media de retraso en el inicio del evento no es precisamente un regalo de “caballeros”, como señala la puntualidad inglesa; tampoco es un presente de formalidad y de respeto a la dignidad del magisterio, no es un hecho intrascendente de fácil olvido.
Algunos de los participantes, por razones de obligación laboral vespertina, estuvieron inquietos y bajo estrés.
El encuentro del magisterio con la autoridad educativa y con el responsable del poder ejecutivo en Jalisco, el encuentro del gremio con su líder nacional del sindicato y con sus líderes seccionales, debería caracterizarse por la alegría y el respeto horizontal en doble dirección.
No sucedió así.
La entrega de Chromebooks es el segundo capítulo de una secuencia iniciada en el anterior sexenio. De aquellos equipos entregados de manera masiva a maestros y maestras con firma de responsiva y resguardo añadido. Un botón de muestra de la continuidad “ejemplar” al estilo Jalisco.
Son pocos (de aquellos) los que tienen utilidad para las labores pedagógicas, evaluativas y administrativas; esta ocasión es previsible lo mismo.
Muy difícil será que los equipos ahora entregados resuelvan las necesidades técnico-pedagógicas y técnico-administrativas de las funciones directivas y de supervisión.
La arenga del liderazgo nacional del SNTE y el aplauso efusivo del líder de la sección 47, entre otras características, tuvieron foro y múltiples espectadores pasivos.
Discurso legitimador en una coyuntura de entrega de pliego petitorio y de velada intención de posicionamiento político de ambas partes (oficial y sindical).
Nada raro en los márgenes y plataformas sindicalistas que también viven aires de transición en su propio experimento de democracia interna.
El resbalón del líder nacional Alfonso Cepeda Salas fue la afirmación de que el “modelo” educativo de Jalisco era digno de llevarse como ejemplo a otras entidades federativas.
Cosas de políticos y de amnesia ideológica que un senador morenista, que por definición debiera estar cargado a la izquierda, voltee a ejemplos de gestión educativa derechista, insostenibles para la amplia plataforma de maestras y maestros y para los niños, niñas y adolescentes de educación pública.
Cosas de educadores: mantenerse en vigilancia epistemológica permanente cuando sus propios líderes asumen erráticos y desinformados un discurso público a la talla de los lugares objeto de visita.
La dignidad profesional del magisterio y su praxis educativa debieran estar a prueba de miopías de sus dirigencias y de luces de neón “mundialistas” de un proyecto de gobierno de continuidades emergentes y reactivas.
Debieran blindarse de tentaciones pseudopolíticas y pseudopedagógicas legitimadoras de ambiciones personales.
La dignidad profesional del magisterio, al menos en esa muestra de convocados, es más cara que el valor de una Chromebook y una propuesta colonizadora de la pedagogía industrial al estilo Google.
Es cierto que, para el magisterio, la dirección educativa y la supervisión escolar, como para otras profesiones, la incorporación de habilidades y lenguajes tecnológicos se torna en línea de formación continua necesaria, con rudimentos y equipamientos como las “computadoras” dadas (altruismo institucional) (a caballo regalado no se le mira colmillo); será muy difícil ponerse a la vanguardia de esa ruta.
En el escenario, la dignidad profesional de las maestras y maestros bajo la coreografía de vehículos, OXXOs, bancos del Bienestar, farmacias Guadalajara y kioscos quemados desde el 22 de febrero.
La normalidad socioemocional progresiva y el restablecimiento de la asistencia a las escuelas, el anunciado paro de la CNTE y el modus operandi gestor de un SNTE cómodo en su papel de operador partidista y cómodo en su juego simbólico de manos receptivas, de costos de interlineado sencillo, representación y agradecimiento encorvado ante gobernadores, aunque esto signifique un “sutil” dejo de distanciamiento ideológico de ocasión y pequeñez migajera.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Showing 2 comments
  • Griselda Gómez de la Torre

    Ante el evidente desconocimiento de los postulados filosóficos, éticos y políticos mostrados por los hablantes, vale la pena hacer un llamado urgente a la vigilancia epistémica como docentes y cuestionarnos: ¿desde qué postura ético – político se colocan los personalismos apostólicos participantes, tomadores de decisiones del rumbo educativo? La educación es cuestión de estado, no de cada gobierno y sus cálculos de plazo electoral.

  • Martín Linares Ramos

    La dignidad profesional del magisterio -coincido Rubén- es cara. Tan cara que -tristemente- son cada vez los educadores que están dispuestos a pagar por ella, y, cada vez son más quienes la venden por un plato de lentejas…¿o por un dispositivo electrónico portátil?
    En fin, tu planteamiento es rotundo: cuestión de indignidades…y cosas peores.

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