Congresos
Adriana Piedad García Herrera*
Los estudiantes normalistas tienen una oportunidad de exponer sus inicios en la investigación al participar en los Congresos de Investigación Educativa que se organizan tanto a nivel estatal como nacional. El documento de titulación es producto de la investigación en cualquiera de las modalidades propuestas desde el Plan 2012 para las licenciaturas en Educación Preescolar y Primaria, y desde el 2018 para las demás licenciaturas. El diálogo y la retroalimentación en este proceso investigativo fortalecen la perspectiva de los futuros docentes más allá de su trabajo en las aulas, es decir, les brindan la oportunidad de hacerse preguntas y explorar en la teoría y en la realidad para encontrar respuestas.
Para este Congreso Estatal 2026 se tiene una gran expectativa, pues la generación que egresa este año de las licenciaturas en educación Normal la atravesó dos reformas: el Plan de estudios 2022 para la formación docente y la Nueva Escuela Mexicana (NEM) en las escuelas de práctica. La pregunta es: ¿cómo se reflejan ambas reformas en los trabajos de titulación? Tanto en su forma como en su contenido. Se tienen que notar los cambios, aunque sean incipientes y de poco dominio.
Las escuelas Normales, los docentes de práctica y los asesores de titulación vamos entendiendo mejor de qué tratan ambas reformas, de ahí también la importancia de acompañar y escuchar a los estudiantes en su proceso de titulación. El enfoque de capacidades del Plan 2022, que no termina de entenderse porque durante muchos años se habló de competencias, ofrece una perspectiva de equidad que fortalece estas prácticas en las instituciones educativas de todos los niveles. Asimismo, propone una perspectiva de toma de decisiones en la que las y los estudiantes han tenido poco margen de actuación. La pregunta es: ¿cómo ha impactado esta orientación en la formación a lo largo de la licenciatura y, específicamente, en los trabajos de titulación?
Así, los Congresos de Investigación Educativa brindan una oportunidad a la comunidad académica de las escuelas Normales de ver en los hechos el impacto de ambas reformas. Especialmente a los estudiantes normalistas les ofrecen un espacio para descubrir y escuchar trabajos similares a los que realizan, pero también para enfrentarse a las distintas versiones que se desprenden de un documento común de “Orientaciones académicas para la elaboración del trabajo de titulación” Planes de estudio 2022”. El encuentro y el diálogo con otras escuelas Normales es invaluable en estos congresos, tanto para los estudiantes como para los asesores que acompañan el proceso de titulación.
Si bien el propósito de los congresos para el intercambio de ideas se ha ido perdiendo por el verdugo del tiempo o por la gran cantidad de eventos simultáneos, como es el caso del COMIE o el turismo académico que ofrece el CONISEN, cada sala de exposición se convierte en una ventana más de aprendizaje y de intercambio de esas experiencias para los normalistas que investigan. No es un examen, pero sí implica preparar un documento de avances por escrito, preparar a su vez una presentación PowerPoint, presentarse en tiempo y forma al congreso y ajustarse a los tiempos designados, escuchar con atención a otros y, si el tiempo y la dinámica lo permiten, preguntar, responder y dialogar sobre temas de interés común en la formación docente.
Por supuesto que existen riesgos y enseñanzas no programadas en los congresos. La más frecuente es escuchar muchas experiencias exitosas como si los trabajos de titulación tuvieran que demostrar el dominio de capacidades, otrora logro de competencias, modelando un “deber ser” que está lejos de cualquier propuesta de investigación educativa. En el mismo sentido, escuchar experiencias innovadoras que se salen del molde de estructuras prefiguradas de los documentos de titulación se pueden interpretar como disruptivas en lugar de verse como propuestas distintas que cumplen con el rigor metodológico propio de un buen trabajo de investigación.
El documento de titulación no puede ser la evidencia última del proceso de formación, aunque pareciera que así se pensó desde su origen. Hay muchas otras formas de identificar fortalezas y debilidades en el logro del perfil de egreso, que sólo un Informe de prácticas profesionales, un Portafolio de evidencias o una Tesis de investigación como cierre de la licenciatura. El documento de titulación es una invitación a investigar y a dialogar en torno a las decisiones que se toman en la formación docente y su justificación, y los Congresos son un escenario propicio y un momento apropiado para hacerlo.
Los Congresos no son para que todos estemos de acuerdo; son la oportunidad de mirarnos como normalistas en la diversidad y descubrir que hay múltiples maneras de hacer investigación educativa, que hay preguntas muy variadas y que podemos dialogar con la idea reduccionista de que en educación se investiga solo para la mejora de la práctica. Estemos atentos, pues, a las convocatorias de los congresos a desarrollarse en este 2026 y participemos con entusiasmo como colectivo que aprende en colaboración.
*Doctora en Educación Docente-investigadora de la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Jalisco. adrianapiedad.garcia@bycenj.edu.mx