Cómo elegimos escuela

 en Carlos Espadas

Carlos Arturo Espadas Interián*

Cuando estamos a punto de incorporar en una escuela a nuestros hijos o nosotros mismos, nos hacemos muchas preguntas y se genera una situación muy parecida a la que experimentamos cuando queremos comprar un producto que por sus naturaleza es costoso, requiere de mucho tiempo para pagarlo o es de suma importancia para nuestras vidas materiales, de tal forma que elegir una escuela se convierte en un proceso de elección circunscrita a la cantidad de información que tengamos con respecto a las posibles escuelas que podamos elegir.
Mientras más limitada es nuestra información, más limitada estará la visión al momento de tomar una decisión con respecto a la escuela elegida. Lo cierto es que en un mundo en donde existen flujos de información gigantescos tenemos la posibilidad de orientarnos por distintos criterios, entre ellos:

1. La tradición del centro educativo, que tiene que ver con el posicionamiento social, el renombre o prestigio. Actualmente se está usando como referencia el ranking como un elemento para la toma de decisiones.
2. Los costos, que implican no solo la inscripción, tal vez colegiaturas o mensualidades, sino también los generados por el desplazamiento, alimentación, servicios y todo lo necesario para estar cerca del centro de estudios o en su caso llegar a éste.
3. La infraestructura que posibilita cierto tipo de servicios que impactan en la formación, bibliotecas, centros de cómputo, repositorios de información, laboratorios, consultorio, canchas, casas para estudiantes –por ejemplo las universitarias– y demás.
4. Los servicios complementarios relacionados con becas, movilidad internacional, intercambios, entre otros.
5. Las redes con las que cuenta la institución y que pueden visualizarse vía convenios, redes académicas, de colaboración y que la posicionan en el medio no solo nacional, sino también internacional.
6. El modelo educativo, que incluye la filosofía institucional, metodologías, estrategias didácticas, de evaluación y demás que enmarcan los procesos académicos de aprendizaje, entre otros.
7. Las características del profesorado, desempeños, trayectorias, historial y formación, misma que puede verse reflejada en los grados académicos y que de hecho actualmente este pareciera ser el único indicador: los grados académicos y si cuentan con PRODEP o son miembros del SNI, por ejemplo.

Sin embargo, aún con todos estos elementos siempre tendremos dudas de haber elegido la mejor escuela y es que cada uno de estos criterios pueden ser encubiertos o simplemente no expresar lo que nosotros queremos encontrar en una institución educativa. Por ejemplo, los grados académicos del profesorado no siempre representa que sean buenos profesores en las aulas y no siempre tener un alto nivel de ranking significa que una escuela sea mejor que otra.
Aunado a lo anterior podemos incorporar un nuevo elemento en la reflexión: la posibilidad de incorporarse al mercado laborar siendo egresado de una u otra institución educativa. Sin duda alguna existen elementos en el mercado laboral que anteriormente, antes que los derechos humanos cobraran auge, se publicaba abiertamente en algunos periódicos cuando se solicitaban empleados, colaboradores o personal para las empresas, “inútil presentarse si se es egresado de tal o cual institución educativa”. Actualmente este tipo de anuncios ya no se leen, sin embargo, en los procesos de reclutamiento se toman en consideración distintas variables.
Así, en ocasiones se eligen centros escolares en función de nuestra información, pero también y en la mayoría de las veces por la factibilidad de poder o no costear un estudio en una u otra institución, es decir, el factor predominante es el económico que implica desplazamiento, accesibilidad y demás factores que permiten o no asistir a una institución o a otra.
A pesar de las becas que en muchas ocasiones resultan paliativas, el estudiantado sigue optando en función de sus limitaciones y posibilidades, sobre todo si consideramos que en un país como el nuestro alrededor de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza.
Entonces, elegir una institución educativa no resulta tarea sencilla, lo cierto es que independientemente de la institución elegida, con sus posibles limitantes o facilidades, el estudiante tiene la posibilidad de redimensionar la institución en donde estudia, solo hace falta organizarse y trabajar en beneficio de la institución, de la formación colectiva e individual.

*Profesor–investigador de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 113 de León, Gto. cespadas1812@gmail.com

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