Aprender a convivir en el seno familiar

 en Rubén Zatarain


Rubén Zatarain Mendoza*

La convivencia familiar en el hogar, enriquecida por la disposición de tiempo en el periodo vacacional, es una buena oportunidad para fortalecer la comunicación y generar algunos valores y habilidades sociales importantes para los niños y jóvenes en formación.

Descansar, convivir y educar es posible, he aquí algunas posibilidades:

1. La administración del tiempo personal y el uso del mismo para actividades productivas, de recreación y de cultivo de la inteligencia y el cuerpo.

Asesoremos a nuestros hijos en el manejo de los tiempos y de la disciplina del sueño y el descanso, manejo del horario en la ingesta ordenada de los alimentos, del aseo personal, del juego, de la lectura, del uso de la televisión, la computadora, tablet o celular.

2. Practicar el regalo del tiempo de calidad, comunicación cara a cara, aprender a escuchar, educar en el valor del diálogo, la solución pacífica de conflictos y subrayar la importancia de la expresión de emociones y sentimientos.

3. Compartir juegos colectivos y de mesa como medios de aprendizaje de reglas y como medios de encuentro festivo con el otro. Como un recurso para conocer el perfil de personalidad de nuestros hijos y la forma como interactúan y practican distintos roles y asumen el liderazgo y resuelven problemas cuando el juego los reta.

4. Aprender el valor de la colaboración. El involucramiento en el trabajo doméstico es una vía para fortalecer el sentido de pertenencia y la asunción de que la dinámica de relaciones en casa se sustenta en buena medida en el funcionamiento adecuado de la colectividad. Compartir tareas de acuerdo al potencial y aptitudes de cada menor de edad, de cada miembro de la familia es una medida educativa de mucho potencial.

5. Trabajar la sensibilidad y apreciación artística a través de la escucha atenta de la música de la época navideña, valorar el sincretismo y la riqueza cultural en el que deviene la representación de nacimientos y decoraciones de arbolitos navideños y otras formas de expresión en sus variadas formas. Personajes, color, luz, formas bien justifican una mirada detenida comentada.

6. La expresión escrita a través de las cartas a Santa Claus, el niño dios o los reyes magos es una buena oportunidad para conocer algunas representaciones infantiles y juveniles importantes. Es una buena oportunidad de practicar algunos saberes escolares como la escritura. Leamos cuentos navideños y poesía, cantemos juntos pequeñas melodías y villancicos. Platiquemos del contenido. Fantasemos, imaginemos.

7. La expresión artística manifestada a través de tarjetas navideñas diseñadas por las manos infantiles fortalecen la psicomotricidad fina, permiten evaluar trazo y forma, el manejo del color y le dan el componente afectivo emocional de un regalo personalizado. Aprovechar todas las oportunidades para que el niño se exprese y nos dé a conocer su visión del mundo y su arte es algo que autores como Victor Lowenfeld plantean de manera muy clara entre otras sugerencias en su libro El Niño y el Arte.

8. Aunque las fiestas que celebran la navidad son una fiesta del lenguaje en materia de tradición espiritual cristiana, tal vez sea un buen momento para hacer reflexión y lectura analítica de los textos sagrados. Hacer preguntas. Asumir que es una buena oportunidad para aprender historia y para saber que hay otras culturas con conceptos religiosos diferentes que abordan el tema de la navidad de manera singular.

9. Preparar a los niños y jóvenes para que resistan la obsesión consumista. Aunque la fiesta navideña promueve la actividad económica y el afecto de manera tradicional se expresa con regalos tal vez sea un buen momento para que en casa se trabajen aspectos de cultura y educación financiera. 

Formemos para que se coma y se beba solo lo necesario, estos días no justifican los excesos.

Ningún regalo material sustituye la práctica del afecto sincero y la manifestación del amor materno y paterno.

10. El fin de año es también la oportunidad de hacer evaluación de logros y practicar la cultura de la expresión verbal y escrita de propósitos como la habilidad de planear el futuro. Muchas cosas importantes dependen sólo del esfuerzo y la voluntad personal y no se realizan en la limitada temporalidad de un año. Hay propósitos  de mayor extensión temporal como terminar la primaria, secundaria o preparatoria con buenas calificaciones; concluir una carrera profesional.

Formar los hijos y jóvenes es un proyecto de largo alcance que implica actividades y compartir tiempo con los seres queridos; disfrutar juntos ocio y descanso edificante,  pero también aprender buenas cosas es posible.

La familia finalmente es la primera y más importante institución nutricia de valores, habilidades y conocimientos útiles de los seres humanos.

Mejoremos en la familia la calidad de la convivencia.

*Doctor en educación. Supervisor de Educación Secundaria del sistema federalizado. ruben-zatarain@supervisores.sej.gob.mx

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