Amar, odiar, dialogar, pelear, respetar…

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Todos somos habitantes del mismo barco.
Antoine de Saint Exupéry

El Coronavirus (COVID-19) ha generado más datos y noticias que ninguna otra enfermedad a través de la historia, esto es gracias al internet, a las redes sociales y a las plataformas que difunden información, nunca como ahora el fenómeno COVID-19 se ha convertido en el principal tema de conversación tanto en el trabajo, la escuela, el hogar y demás espacios, sobre todo porque, al convertirse en epidemia mundial, ésta ha paralizado a casi todas las actividades humanas.
Primero se suspendieron las clases en las escuelas, después los eventos masivos, los espacios recreativos y posteriormente se invitó a la población al recogimiento voluntario, poco a poco las calles se ven más vacías, sobre todo del domingo a la fecha, solo permanecen en funcionamiento los hospitales, los mercados, algunos centros comerciales, las farmacias y el transporte público.
En este recogimiento voluntario para muchos, aunque también negado para otros por diversas razones de orden económico; en este entorno, las redes sociales y la interacción con plataformas se han convertido en los principales entretenimientos de la población, también se han utilizado para realizar actividades escolares e informarse sobre el COVID-19, entre otras cosas, en este boom mediático no han faltado las expresiones a favor o en contra de las autoridades por el tratamiento que le han dado a la enfermedad.
En este sentido, los políticos no han dejado pasar la oportunidad para procurar sacar beneficios partidistas y que gracias a las decisiones tomadas éstas les puedan dar votos a la larga. Desde Jalisco los gobernantes han enviado mensajes al exterior de que, independientemente de los acuerdos tomados a nivel nacional aquí se hacen cosas diferentes, para eso se valen de “estudios científicos” a modo realizados por la Universidad de Guadalajara que justifiquen la parálisis del estado por 5 días.
Ante fenómenos como el COVID-19, lo menos recomendable es la división de la población, al final del día, estemos a favor o en contra de una visión de gobierno a todos nos afectará por igual, las enfermedades no distinguen clase social, religión o ideología, sabemos que el grupo poblacional más vulnerable son los adultos mayores y los que tienen más dificultades de acceso a los sistemas de salud. También sabemos que nuestro sistema de salud no es el mejor del mundo, es claro que no hay suficientes camas, medicamentos, personal médico y presupuesto para enfrentar al COVID-19.
Esta realidad nos obliga a ser más solidarios con los demás porque se vienen tiempos difíciles, por lo visto en países como Italia y España (que tienen mejores economías que la nuestra), se espera desabasto de alimentos y medicamentos, desempleo, crisis económica de las familias y del país, tendremos que aprender a estar en casa y salir lo menos posible, entre otras cosas.
En tiempos del COVID-19 habrá que renunciar a muchas cosas, principalmente a reunirnos en masa, pero también tendremos que poner en práctica hábitos de higiene como lavarnos las manos y desinfectar cotidianamente los espacios donde habitamos y nos movemos (cuanta razón tenía nuestra bien recordada amiga y fallecida hace casi un año Alma Dzib Goodin con su artículo “Tan simple como lavarse las manos” https://revistaeducarnos.com/tan-simple-como-lavarse-las-manos/).
De igual manera, es deseable, que prevalezca el diálogo por encima de la violencia entre las personas, que se comparta información que eduque, que veamos a nuestros semejantes como propios y que aparezcan los mejores sentimientos que nos han caracterizado a los mexicanos y para muestras están las respuestas solidarias de la población en los terremotos del 19 de septiembre de 1985 y 2017, así como las explosiones del 22 de abril de 1992 en Guadalajara.
Apenas estamos empezando la tragedia en México con 4 muertos y 367 contagiados al día de hoy, se viene lo peor y ojalá que no nos encuentre divididos porque, como dice el epígrafe del autor de El Principito: “Todos somos habitantes del mismo barco”, y ante ello no nos queda de otra que dejar a un lado la barbarie que a veces nos gana y pensemos en que somos producto de la civilización.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

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