Adolescencias

 In Rubén Zatarain

Rubén Zatarain Mendoza*

Mientras hay un calor intenso en la zona metropolitana de Guadalajara y apuntan ya en el cielo temprano las primeras y tímidas lloviznas, en los foros donde las autoridades educativas y representaciones sindicales están cómodos, las palabras vacías ensalzan, muchas veces sin referente, y otras tantas veces sin compromiso ni voluntad, la figura de la educadora en razón de su día (21 de abril, natalicio de Friedrich Fröebel).
Mucha energía sindical invertida para convencer y mucho discurso de significación frágil aconteció ayer en el Día de la Educadora en la pista federalizada, mientras se prepara un festejo en la pista estatal para el próximo viernes. Al banquete de palabras y de culpígenos gestos de asistentes y actores, de frugales alimentos, bebidas y bailes grotescos, acudieron, como otras veces, pocas educadoras frente a grupo escolar; acudió mucho aparato burocrático y mucha representación de cartera, parcela de poder, de militancia fingida y gerontocracia injubilable en coyuntura de declaración anual 2025 ante el SAT-SHCP.
Poco se habló de la agenda de temas como la baja de la matrícula escolar y la contracción prospectiva de la demanda, de la baja asignación de nuevas plazas y del legítimo derecho a la plaza complementaria que se les adeuda a algunas (os) supervisoras (es), de la caótica reconstrucción de jardines de niños que tienen a algunos centros escolares trabajando parcialmente los días laborables de la semana y que alejan a madres, padres y niñas y niños de las escuelas; de la ausencia de dirección nacional y estatal en el nivel y del proyecto educativo líquido en el que se juega e hipoteca la estratégica formación de nociones importantes y conceptos de los menores de 6 años.
Desde este espacio, igual sumar el reconocimiento social y profesional al esfuerzo de quienes construyen el proyecto de la educación preescolar con valores como responsabilidad y desde su profesionalidad ética.
Felicitaciones en su día a las y los hacedores de la nueva educación preescolar que la sociedad mexicana requiere.
Con este apunte inicial y parafraseando la idea de que la calidad de educación de la infancia es la calidad de la inteligencia y comportamiento de la adolescencia, planteemos lo siguiente:
Me parece un gran extravío del actual presidente salvadoreño y empresario Nayib Armando Bukele Ortez y su gobierno imputar responsabilidad penal a los niños y niñas de 12 años e imponer penas de prisión perpetua.
Me parece también un gran extravío de un sector de la sociedad salvadoreña que aplaude y apoya este tipo de medidas que conservadoramente se pueden denominar como clasistas y sectarias, simuladoras de acciones de gobierno y violadoras del interés superior de los niños y adolescentes.
Violencia institucional y saña contra los más pobres y los más vulnerables, posición neoliberal y burguesa para justificar desde la irracionalidad la protección de la propiedad privada y el derecho de los neoliberales y conservadores a mantener privilegios y propiedades, a vivir en una paz sobre proyectos de vida de los que nada tienen.
Seguridad y estado persecutorio como garlito de gobernanza y pseudodemocracia para una sociedad acrítica y distraída.
La perversión y el riesgo actual de que empresarios se hagan del poder político para sus aviesos fines.
La violencia institucional contra los pobres y excluidos es insostenible y usar el aparato represor del Estado a través de sus policías, cárceles y sistema judicial contra menores de edad es un crimen de lesa humanidad.
Un Estado que no protege y educa a sus niños y adolescentes y genera estructuras de penalización de sus comportamientos disruptivos es un Estado fallido.
Si no los educas, si no les creas proyectos de futuro, no los penalices; si su alternativa de empleo es ser policía o ser soldado contra sus propios hermanos de clase, no hay pedagogía de la esperanza posible.
Qué buen ejemplo de reflexión en México, donde también “hace aire”, como dice el ranchero. En México, donde desde antes de los acontecimientos del asesinato de las dos maestras en un colegio privado de bachillerato, por parte de un adolescente de 15 años, ya se sumaban voces para disminuir la edad penal de los infractores de la ley.
Muchos diputados del periodo neoliberal de gobierno hicieron carrera política presentando iniciativas para disminuir la edad penal. Prianistas, emecistas y otras curiosidades del conservadurismo, sin una pizca de comprensión de los nudos de lo socioeconómico, gastan escaños y curules, presupuesto público en salarios y en el debate de iniciativas contra su propio pueblo, contra toda medida de racionalidad y obligación de protección de las infancias y adolescencias.
Qué sapiencia e ingenuidad de algunos legisladores que deciden caracterizar su confección de leyes por bajar la edad penal en la Constitución y las normas secundarias.
La violencia en casos extremos como la situación de las pandillas en El Salvador tiene factores multicausales de origen y llenar las cárceles de jóvenes y eventualmente niños es actuar políticamente sobre los efectos, ignorando por capital político calculador las causas complejas.
En nuestro país, la violencia e inseguridad como problemática social es igualmente multicausal y, por supuesto, que hay necesidad de políticas integrales de atención sin medidas draconianas sobre las víctimas del sistema social y económico que cómodamente tiende a etiquetar de victimarios a los excluidos del sistema económico y social.
La niñez y adolescencia están para educarse y formarse cognitivamente y en valores de manera incansable.
Muchas carreras políticas y administrativas se han logrado sostener con el falso discurso mediático y mesiánico de salvaguardar la seguridad de la ciudadanía. Las políticas públicas provenientes de propuestas políticas derechistas o conservadoras o neoliberales han sido gestoras del miedo colectivo y, en sentido estricto, han hecho de la inseguridad el flagelo contemporáneo y su negocio.
Penalizar o defender intereses creados y sostener un sistema reproductor de desigualdades que encierra a los desarrapados.
¿Por qué lanzar el dedo flamígero y la violencia del Estado desde el privilegio de la clase dominante?
Los representantes del pueblo en la máxima tribuna de la nación en teoría debieran ser intransigentes en la defensa del interés del pueblo y de las normas de protección de los vulnerables.
El sistema de justicia debiera ser garante en cualquiera de los países de los acuerdos internacionales en materia de protección de la infancia y en materia de derechos humanos.
Mejorar las cifras y los indicadores de seguridad con el aumento de la población carcelaria, que para nada garantiza la inserción social ni es síntoma de una sociedad que vaya en el camino correcto de la pacificación y el desarrollo humano necesario.
El debate tal vez debiera centrarse en mejores apoyos para la educación y en mejores apoyos sociales y oportunidades a niños, adolescentes y jóvenes.

*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com

Comments
  • Griselda Gómez de la Torre
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    A favor y en defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes a una vida libre de violencia.
    Una sociedad que no vela por el bienestar y desarrollo integral de los más pequeños, hipoteca su futuro.
    A favor de un proyecto social en el que se vele por los sueños de nuestras niñas y niños, por su derecho a soñar y su derecho a la alegría.
    En el sector 05 E Preescolar nos proponemos una educación otra desde la amorosidad sentipensante.
    Con respecto del día de la educadora – educador, vale la pena reflexionar respecto de las siguientes preguntas: ¿cómo resignificar la labor educadora?, ¿Qué tipo de educador requiere nuestra sociedad?, ¿A qué intereses económicos, políticos y sociales corresponde en congruencia nuestro ser y hacer docente?, ¿Cuál es mi compromiso ético – social para con los que menos tienen? Sin duda, cuestiones fundantes con las cuales transitar este aniversario del dia de la Educadora – Educador.

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