Absurdos distantes

 en Luis Rodolfo Morán

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

En un curso de posgrado dedicado principalmente a las visiones cualitativas en las ciencias sociales, sucedió que un día a un funcionario se le ocurrió que sería conveniente que ese grupo de estudiosos de las emociones, de los testimonios, de las acciones y de las descripciones densas se internara en el análisis de datos agregados y en los empeños cuantitatvos.
El curso iba muy bien: impartido por un recién egresado de un doctorado en econometría de una universidad del primer mundo que explicaba con zetas, équis, yes, sigmas y otras notaciones los intríngulis de las líneas de datos. Muy atentos los estudiantes, tomaban notas y hasta tenían tiempo para garabatear en los márgenes de sus cuadernos hasta que llegara otra isla de comprensión. Todo perfectamente silencioso y todos asintiendo.
Hasta que al reciente doctor en ciencias cuantitativas se le ocurrió preguntar: “¿alguna duda?”. “Sí”, respondió uno de los estudiantes, preocupado por no hacer quedar mal al grupo. “Tengo una duda: dado que hay zetas testadas, zetas al cuadrado, zetas con subíndices, ¿cuándo usted escribe la zeta con una línea que la cruza significa algo diferente a cuando la zeta no tiene esa línea?”. “Elemental, es muy básico: es sólo para que se vea más elegante. ¿Alguna otra pregunta?”. Y otra alumna, adelantada y solemne, preguntó: ¿sabe usted si eso que acaba de explicar estará también escrito en español, además de estar en checo como usted lo explicó?”
Ante la pregunta, el flamante doctor montó en cólera (que no es un caballo sino un arrebatado sentimiento) y arremetió contra los aspirantes a entender qué rayos tienen que ver las líneas de datos cuantitativos con los testimonios y los sufrimientos de aquellos con quienes (al menos por un tiempo) estarían conviviendo en un mundo en el que se plantearían problemas de investigación a partir de las cuitas reales de las personas. No podía entender cómo era posible que en un posgrado en el que se supone que sólo admitieron gente inteligente hubiera algunos que no entendieran tan flamantes formulaciones matemáticas con las que ninguno de los alumnos había tenido contacto alguna vez. Si no entendían ni la “A”, ya plantear la “Z” les parecía extremadamente avanzado, ya no se diga las álgebras en griego para quienes apenas comprendían una que otra etimología latina.
Esta larga historia sólo para ilustrar de qué manera, en posgrado, en licenciatura, en bachillerato o en educación secundaria o primaria, hay ocasiones en que los docentes no comprendemos la distancia que hay entre aquello que planteamos en las sesiones y lo que ya saben los estudiantes. Si la idea de la educación estriba en ayudar a aprender a los estudiantes el recto pensar y con ello algo que les permita acceder a ideas y conceptos más abstractos y avanzados, hay algunos que convierten esa intención en plantear cosas que resultan obtusas y que acaban metiendo a los estudiantes en problemas graves. Como en el ejemplo de arriba, acaban por suscitarse cursos en donde, quienes se inscriben, no tienen idea de qué se está hablando, no entienden la notación, el lenguaje, ni la utilidad de las supuestas herramientas para cuyo uso se les está entrenando.
En otras palabras: antes de preguntar si los estudiantes entendieron lo que se impartió en el curso, ¿convendría explorar qué saben o conciben los estudiantes acerca de lo que tratarán determinadas asignaturas?, ¿convendría explorar si las opciones vocacionales se definen por términos que suenan bonito pero cuyo sentido no es del todo claro?

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología del CUCSH de la UdeG. rmoranq@gmail.com

  • MANOLO
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    A PESAR DE QUE DESDE LA EDUCACIÓN BÁSICA PASANDO POR EL BACHILLERATO EXISTE EL TEMA DE ESTADÍSTICA ESTA ÚTIL DERIVACIÓN DE LAS MATEMÁTICAS APLICADAS NO ES ABORDADA O BIEN PORQUE LOS DOCENTES LES DA PEREZA O DESC ONFIAN DE SUS ESTUDIANTES O DE PLANO COMO NO LE ENTENDIERON PERO SI LA PASARON POR IGNORANCIA NO LO SABEN O POR COMODIDAD PREFIEREN REFUGIARSE EN EL ESTUPIDO DICHO DE QUE HAY DOS CLASES DE MENTIRAS LAS FALSEDADES Y LA ESTADISTICA ENTONCES PARA QUE ESTUDIARLAS.’
    EL DOCENTE DE DOCTORADO TIENE LA RAZÓN LA ESTADISTIOCA ES UN LENGUAJE COMPLEMENTARIO PARA COMPRENDER AL MUNDO LOS ESTUDIANTES ESTÁN EQUIVOCADOS YPOQUE SI AL PROGRAMA NO IMPORTA SI DE INICIO EL ESTUDIANTADO DESCONOCEN LOS RUDIMENTOS DE ESTA ELEGANTE HERRAMIENTA NO EXTRAÑA QUE LA CALIDAD DEL SISTEMA EDUCATIVO SEA MEDIOCRE

  • MARIO LEOPOLDO CASTILLO COLQUE
    Responder

    …..pensar en la tradicionalidad de la educación imaginando solo la escuela (básica, secundaria y bachillerato), resulta insuficiente, pues también el posgrado está “enfermo” de este síndrome. La verticalidad, el entender que los estudiantes son objeto o tabula rasa, el plantear el conocimiento, suponiendo su utilidad….es quizás parte de los síntomas de dicho fenómeno.
    Habrá que invitar a que el docente de posgrado, desde la honestidad intelectual, reflexione sobre la pertinencia de su trabajo en la educacion superior. Acerca de sí el método que desarrolla, sí los contenidos que supone dogmas ó sobre la utilidad (en el sentido amplio de la palabra) de dichos contenidos es pertiente a la realidad que viven los estudiantes de posgrado. Y, finalmente, sí el estudiante está consciente de ello.
    Mario

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