A dónde van las escuelas Normales

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Es muy difícil tomar partido a favor o en contra en cuanto se habla de las escuelas Normales, este modelo de más de 100 años en México, con los buenos tiempos, las malas épocas y la incertidumbre actual.
2016-2017 será el primer ciclo escolar que se podrá ingresar al servicio docente sin el requisito de haber egresado de una escuela Normal, este monopolio (como lo ha llamado Aurelio Nuño) ya no será solo de las Normales, cualquier persona que tenga un título universitario podrá participar en el examen de selección para ocupar una plaza, independientemente lo que haya estudiado.
A los egresados de las escuelas Normales no les quedan muchos caminos laboralmente hablando, o trabajan de maestros o trabajan de maestros. Durante muchos años, concretamente de finales de los setenta a la fecha se fueron incorporando al servicio docente en educación secundaria egresados de universidades, los abogados daban clases en el área de ciencias sociales (geografía, formación cívica e historia), los médicos en biología, los ingenieros en matemáticas y física, los psicólogos y trabajadoras sociales en lo que hubiera, desde español hasta educación artística. La mayoría de estos universitarios comentaban que el empleo era momentáneo, mientras encontraban algo mejor, sin embargo la mayoría se jubilaron del servicio. En este maremágnum lo mismo llegaban profesionistas que se convertían en excelentes maestros y otros que daban pena como docentes y nunca hicieron el menor esfuerzo por aprender las competencias básicas para enseñar.
En esta puerta que abre la SEP para que se incorporen al servicio personas sin una formación pedagógica se corren varios riesgos, por un lado que ello se vuelva un caos y que al paso de un par de ciclos escolares la SEP acepte que se equivocó y dé marcha atrás para que las escuelas Normales sigan formando a los maestros de educación básica; por otro que no pase nada, que la decisión de la SEP sea la correcta y en los mismo ciclos escolares los resultados de Planea y Pisa se eleven significativamente y ello sirva de excusa para eliminar definitivamente las escuelas Normales y; un último riesgo, que no haya ninguna diferencia entre el trabajo de docentes egresados o universitarios y las Normales sigan sobreviviendo y que sea el examen quien determine la propiedad de las plazas.
Sea cual sea el futuro, de entrada las escuelas Normales saldrán perdiendo porque no hay condiciones para que se refunden o se reinventen, la cultura normalista es altamente dependiente, el control sindicalista propició un conformismo entre docentes y estudiantes y no hay propuestas sólidas para plantear cambios o innovaciones.
El cambio tendrá que venir de fuera, con el apoyo y orientación de investigadores y docentes de educación superior, además de algunos ejercicios como la Declaración de los maestros de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana “Enrique G. Rébsamen”, los diferentes foros de educación normal desarrollados por iniciativas no gubernamentales, las propuestas y declaraciones de las Normales rurales, etcétera.
Dejarle a la SEP la iniciativa de reformar la educación normal no traerá buenos dividendos, el problema no es solo de enjarres y butacas, es de cultura y aprendizaje de habilidades y competencias para propiciar docentes que sean capaces de generar estudiantes que respondan a la realidad del país.
La formación de maestros en las escuelas Normales tienen ventajas sobre los universitarios y al parecer no quieren hacerla valer, la formación en la práctica solo se da en las Normales, el gran problema es que no tiene un valor real en el examen de selección y eso a la larga será la diferencia entre unos y otros, al tiempo.

*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com

  • Geraldine Meza
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    Con respecto a la idea central de este artículo desde mi punto de vista considero que en algún sentido es bueno que exista la posibilidad de que cualquier profesionista tenga la oportunidad de pelear por un plaza, pero creo que es conveniente que se establezca bien los criterios a evaluar que no solo se evalué el conocimiento sino también la pedagogía en la transmisión de la enseñanza, esto permitiría que los alumnos normalistas puedan dar a conocer sus fortalezas y no verse menos ante los demás. Considero que si esto se da el nivel educativo en nuestro país aumentaría ya que expertos de cada materia impartirían las asignaturas, pero se debe tener cuidado en darles las herramientas necesarias para que aprendan a transmitir el conocimiento; sin lugar a dudas esta es la principal diferencia entre los universitarios y los normalistas. Insisto es necesario que la SEP se preocupe en formar a los universitarios en cuanto a la pedagogía para llevar a cabo en un salón de clases.

  • Jennifer del Toro
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    Bueno mi opinión al respecto consiste en que, ¿qué hace un abogado, un medico, un arquitecto o cualquier otro profesionista queriendo ser docente?, me atrevo a imaginar que si estudiaron esas carreras fue porque querían ejercerlas ¿y ahora quieren estar dando clases frente a un grupo? me parece que existe una incongruencia al respecto. Creo que aun siendo el mejor en su profesión jamás tendrán las herramientas, técnicas y habilidades de un Normalista para enseñar y transmitir conocimientos, además de no ser justo que ellos puedan competir en nuestro mercado laboral y a nosotros no se nos de la oportunidad de trabajar en el de ellos. ¿qué acaso tiene mayor valor su profesión que la nuestra? yo no estoy de acuerdo. y retomando un poco el artículo en la parte que nos dice el Mtro. Jaime Navarro que algo de lo que podría suceder es que al paso de los ciclos escolares la SEP acepte que se equivoco, yo realmente lo dudo, ya que incluso si se dieran cuenta, no creo que sean capaces de aceptarlo.

  • Lucero
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    Este artículo me pareció interesante por dar tres posibles riesgos existentes al permitir que cualquier profesionista universitario trabaje dentro de las escuelas como maestro.

    De entrada considero que la formación (adquisición de conocimientos-experiencias) que tienen los antes mencionados es algo completamente diferente a la que tienen los egresados de las Escuelas Normales y, la diferencia es la parte pedagógica, aspecto importantísimo en el trabajo con los alumnos de las Escuelas de Educación Básica. Las prácticas que llevan a cabo los normalistas en los cuatro años de licenciatura no son en vano, les hacen ser personas analíticas en la línea educativa, generadoras de ambientes educativos de calidad y autocríticas de su labor. Esto anteriormente dicho no lo traen los profesionistas universitarios, claro que no se excluye la posibilidad de aprender.

    Pasar un examen para tener una plaza cualquiera tiene la oportunidad, basta con que tengan ciertos conocimientos pero eso no lo es todo. A mi punto de vista cada quien debería trabajar según la carrera que estudió porque de eso tiene conocimiento y experiencia que le pueden ayudar a construir un país más desarrollado, autocrítico y humanista.

  • Iris Ramírez Elías
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    El abrir la convocatoria a universitarios de cualquier carrera para que pueda dar clases, es algo erróneo puesto que, a un normalista se le dota de herramientas necesarias para la labor docente como son la didáctica, la práctica, y algo de suma importancia es la metodología que fundamenta su trabajo; y todo ello lo carece un universitario porque su preparación es para su persona y para ponerla en práctica en su ámbito laboral, en cambio a un normalista se le brindan los conocimientos para su persona, así como la forma en la que serán transmitidos a sus alumnos, de tal manera que el aprendizaje que reciban sea significativo.
    Ante el hecho de que ya sea una realidad conviene realizar un estudio para corroborar que los resultados sean satisfactorios, o en su defecto que sean negativos; y si algún universitario decide dedicarse a la labor docente es preferible que reciba la preparación necesaria para estar frente a un grupo y enfrentarse a los diversos contextos y redes sociales que involucran a una institución educativa.

  • Andrea Marina Espinoza Plascencia
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    Hola buenas noches me gustaría expresar mi opinión ante este articulo.
    Principalmente me referiré en el punto de una convocatoria para que profesionistas egresados de las universidades compitan con normalistas para obtener una plaza en educación básica, por las siguientes razones
    1.Es difícil conseguir una plaza actualmente, imaginemos mas personas no pertenecientes tratando de adquirir una.
    2.Estoy de acuerdo en que algunos egresados de universidades estén como docentes según su especialidad en la educación básica siempre y cuando tomen cursos necesarios para poner en prueba y afirmar su capacidad de desarrollar las capacidades básicas y con esto tener el derecho a ejercer la docencia.
    Para continuar indudablemente estoy de acuerdo con usted, la práctica hace la diferencia entre normalistas y universitarios por la razón que se cree muy fácil el tratar con niños e impartirles conocimientos, pero detrás de esto hay una formación pedagógica, teórica, psicológica,etc, que se aplica al estar frente a un grupo; en cambio los egresados de universidades están especializados en su licenciatura sin tomar lo antes mencionado. Se esta desvalorizando demasiado el ser docente, no es trabajo que cualquier persona logre hacer satisfactoriamente.
    Saludos!!

  • Janethe Guadalupe Canizales Silva
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    Como estudiante normalista, pienso que el hecho que los profesionistas universitarios compitan para obtener una plaza es algo irónico. Pues se supone que deciden estudiar tal o cual carrera para desempeñarse en su campo laboral, si es así que una persona estudie para maestro y ponga su consultorio de psicología es lo mismo que la SEP desea hacer, lo curioso que cualquier universitario puede hacerlo, desvalorando así la carrera normalista y no sólo eso sino que también la educación de los alumnos. No digo que no lo puedan hacer claro que sí, pero me cuestiona, si estudiando 4 años nos quedamos cortos para dar una educación de calidad ahora no estudiando todo lo relacionado a la educación, es de imaginarse los resultados, y más que eso una vez que hayan pasado el examen y ganado plaza ¿se darán el tiempo para asimilar todo lo que la SEP les pedirá como docentes por el hecho de no haber encontrado una mejor oferta en su campo laboral?, creo que esta por demás mencionarlo. Yo como estudiante normalista ya que esto es un hecho pues nos toca a nosotros el apoyar a esas personas para que su desempeño sea mejor y hasta enseñarles de lo que nosotros sabemos para que al impartir clases sea acorde lo que el niño necesita. Se trata de dejarnos de egoísmos y ver por los alumnos no por la competencia de plazas.

  • Ramírez S. Eva E.
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    Un saludo afectuoso Maestro Jaime realmente es este un articulo muy neutral aunque deja muy en claro su estilo particular que con todo respeto me gustan sus redacciones analíticas bueno dejando eso de lado con respecto a mi opinión de a donde van las escuelas normales creo que es una medida extrema que se abra la convocatoria para que profesionistas egresados de universidades compitan con los normalistas para obtener una plaza en educación básica para mi es evidente muestra de una llamada de auxilio de parte de la SEP porque quiere decir que no están obteniendo los resultados que esperan con los docentes que se cuenta en la actualidad y esta decisión es algo latente que nos toca afrontar mi postura aunque usted dice que no es fácil tomar partido se encuentra a favor de las Escuelas Normales porque soy una persona que esta estudiando en ese campo porque con esfuerzo y dedicación me preocupo por ser en un futuro una profesional de la educación por lo tanto no tomo a la ligera sus palabras porque uno de esos riesgos pueden suceder y si la elección de permitir que labore una persona en un salón de clases quizá con altos conocimientos pero poca o nula pedagogía deben prever los riesgos a los que exponen a nuestra niñez del presente porque aquí lo que se esta arriesgando es la formación de esos menores que día con día y con nuestras decisiones buenas o malas son quienes llevan encima las consecuencias.
    No crea que me aterra el presentar un examen compitiendo con un profesional de otro campo cuando su momento llegue estaré preparada para demostrar que las diferencias en la formación de profesionistas universitarios y los egresados de las escuelas normales esta mas allá de la comprensión misma, un indicio puede ser nuestra finalidad nosotros desde que ingresamos a la licenciatura tenemos presente que en nuestro futuro próximo trabajaremos con material humano por lo tanto todos los aprendizajes que adquirimos (en su gran mayoría) son significativos porque cada uno de ellos nos acerca un poco mas a nuestra meta que es ademas de titularnos ser la visión del docente ideal con el que soñamos ser.
    Sin embargo me siento con la responsabilidad de decirle que estoy de acuerdo con usted Mtro. Navarro la diferencia esta en la práctica pero no es la única debemos conocer la psicología del infante, como le afecta a este el contexto social, escolar, familiar, económico ser capaces de implementar la tecnología cuando podamos ejercer y eso no lo es todo planificar requiere partir del alumno, intereses, gustos, aficiones también tiene que estar fundamentado con el Plan de Estudios 2011 que especifica los conocimientos que debe adquirir el pequeño y todavía hay mas en la vida del docente en formación existe el espacio para el fracaso porque este nos guía a aprender mejor partiendo de la incertidumbre de sabernos humanos que podemos mejorar y aceptar las criticas de otros porque todo es por beneficio del alumno y creo que todavía me faltan bastantes diferencias.
    Y para finalizar ante esta disposición del la SEP, yo propongo que si ya es un hecho que cualquier profesionista se convierta en docente no nos asustemos, no nos demos el lujo de sentirnos faltos de capacidad por el contrario veamos esto como una sana competencia para dar cuenta de lo bien preparados que venimos de nuestra formación en las escuelas normales con hechos, demostremos que somos mejores si nos lo proponemos si enfrentamos esto que no es mas que un obstáculo mas en nuestro camino que usualmente esta lleno de ellos los cuales pasamos y resolvemos les hago una invitación a los docentes y a los que nos encontramos en formación que no nos dejemos intimidar por estas decisiones los hago participes a ser la solución a esta medida y a ser mejores cada día.

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