A cien años de la secundaria mexicana: una reflexión colectiva sobre su pasado y su futuro
Arturo Torres Mendoza*
En el coloquio “A cien años de acompañar la formación de las adolescencias mexicanas”, organizado por la Secretaría de Educación Pública en abril de 2026, participé en la mesa 4, “La trascendencia de la experiencia escolar en secundaria para las y los adolescentes mexicanos”, con la ponencia: “Habitar la secundaria: cultura escolar, vínculos y construcción de identidad en las adolescencias mexicanas”.
Por lo que ahí viví, puedo decir que el coloquio representó mucho más que una conmemoración institucional. El evento evidenció la intención de abrir un espacio de diálogo donde convergieron distintos actores educativos para reflexionar sobre la historia, los logros y los desafíos de la escuela secundaria mexicana. A cien años de su creación, la secundaria continúa siendo uno de los pilares más importantes del sistema educativo nacional y, al mismo tiempo, uno de los espacios donde se expresan con mayor claridad las tensiones sociales y pedagógicas del país.
Uno de los aspectos más relevantes del coloquio fue la diversidad de voces convocadas. Las autoridades educativas federales encabezaron el encuentro con la participación de Mario Delgado Carrillo, secretario de Educación Pública; Angélica Noemí Juárez Pérez, subsecretaria de Educación Básica; Luciano Concheiro Bórquez, titular de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México; así como representantes del ámbito cultural e histórico como Claudia Curiel de Icaza, Felipe Arturo Ávila Espinosa y Renata Turrent Hegewisch. La presencia de estas figuras mostró que la educación secundaria no se entendió únicamente como un asunto escolar, sino como parte de un proyecto social, cultural e histórico más amplio.
Sin embargo, el valor principal del coloquio no radicó sólo en las autoridades convocantes, sino en la inclusión de investigadores, docentes y estudiantes dentro de las mesas de análisis. Investigadores de instituciones como la UNAM, la UPN, la Universidad Iberoamericana, el CINVESTAV y el Colegio Mexiquense aportaron una mirada académica sobre la evolución histórica de la secundaria y sus problemáticas actuales. Su participación resultó fundamental porque permitió comprender que los desafíos educativos no podían resolverse únicamente desde decisiones administrativas; requerían análisis pedagógicos, históricos y sociales profundos.
Al mismo tiempo, destacó la presencia de profesoras y profesores de secundaria provenientes de distintos estados y modalidades educativas. Docentes de telesecundaria, secundaria técnica y secundaria general participaron como ponentes en las mesas de diálogo, compartiendo experiencias construidas desde la práctica cotidiana. Este aspecto fue especialmente importante porque, durante muchos años, las políticas educativas en México se diseñaron sin escuchar suficientemente a quienes vivían diariamente la realidad del aula. Incluir a las y los maestros en la reflexión académica significó reconocer que ellos no son simples ejecutores de programas oficiales, sino actores centrales en la construcción de la experiencia educativa.
No obstante, quizá el elemento más significativo del coloquio fue el espacio otorgado a las y los estudiantes de secundaria. En cada mesa temática apareció “La voz de los estudiantes” como un momento específico de participación juvenil. Esto tuvo una enorme carga simbólica y pedagógica. Durante décadas, la secundaria ha sido pensada desde perspectivas adultocéntricas, donde los adolescentes solían ser vistos como receptores pasivos de normas y contenidos. El coloquio reconoció que las adolescencias no tenían opiniones, preocupaciones y experiencias que debían ser escuchadas si realmente se quería transformar la escuela.
Esta decisión resultó particularmente pertinente en un contexto donde las adolescencias enfrentan problemáticas complejas: violencia, desigualdad, crisis emocionales, presión social y los efectos de la vida digital. La escuela secundaria no puede continuar funcionando únicamente como un espacio de disciplina y transmisión de conocimientos; debe convertirse en un lugar donde las y los jóvenes encuentren reconocimiento, acompañamiento y posibilidades de desarrollo personal.
El programa también dejó ver que la secundaria mexicana sigue enfrentando desafíos históricos. Por eso muchas voces señalaron que este nivel educativo ha sido entendido como una prolongación de la primaria o como preparación para la educación media superior, sin reconocer plenamente las características específicas de la adolescencia. Esta crítica resultó acertada porque evidenció una deuda histórica del sistema educativo: comprender que educar adolescentes exige estrategias pedagógicas distintas, sensibles a la construcción de identidad, la autonomía y la convivencia social.
En conjunto, el coloquio ofreció una imagen positiva de diálogo plural entre autoridades, investigadores, docentes y estudiantes. Más que un evento conmemorativo, pareció una invitación a repensar el sentido de la secundaria mexicana para el siglo XXI. La participación de todos estos actores demostró que la educación no podía transformarse desde una sola voz ni desde decisiones verticales. Escuchar a quienes investigan, enseñan y viven diariamente la escuela secundaria resultó indispensable para construir una educación más humana, crítica e incluyente.
A cien años de su fundación, la secundaria mexicana sigue siendo un proyecto en construcción. Su historia muestra avances importantes en cobertura y acceso, pero también revela desafíos persistentes relacionados con la calidad educativa y la atención integral a las adolescencias. El verdadero valor del coloquio radicó en reconocer que el futuro de la educación secundaria dependerá de la capacidad colectiva para escuchar, dialogar y construir nuevas formas de entender la escuela y a las adolescencias mexicanas.
*Doctor en Educación. Docente de la Escuela Normal Superior de Jalisco. https://orcid.org/0000-0003-0673-696
arturo.torresm@ensj.edu.mx