Octubre y sus ¿capacitaciones?
Luis Christian Velázquez Magallanes*
Capacitar significa hacer a alguien apto o habilitarlo para realizar una actividad, trabajo o función específica. Si trasladamos la acción al ámbito laboral, se definiría como el proceso de formación continua y planificado con la finalidad de que los trabajadores adquieran, se actualicen y desarrollen conocimientos, habilidades, herramientas y actitudes para mejorar el desempeño o para prepararse para futuras responsabilidades.
Capacitar, luego entonces, implica un proceso de adaptación a nuevas u otras circunstancias. En este sentido, se comprende que los procesos no son fijos y las condiciones, por condiciones intrínsecas o extrínsecas, generan la necesidad de analizar sus cambios o modificaciones para aumentar los marcos interpretativos. Los jóvenes de hoy difícilmente pueden aprender con los procesos que estaban de moda hace 30 años.
En el ámbito educativo, bajo estas consideraciones, es imprescindible capacitarse. La adaptación de un maestro a las nuevas circunstancias debería realizarse en dos aspectos fundamentales de la profesión: por una parte, es importante la actualización en el área de conocimiento o disciplina impartida, así como también en los avances de la pedagogía como ciencia que propicia el diseño de secuencias de aprendizaje.
Los centros escolares en la actualidad, además de lo anterior, se enfrentan a la necesidad de comprender las necesidades educativas de las niñas, niños y adolescentes. Las infantes y adolescentes son sobreetiquetadas con trastornos y barreras cognitivas que hablan más de la incapacidad de quien dice diagnosticar que de los problemas que tienen sumida a la educación en una profunda crisis.
Octubre es el mes que ha tomado la administración que, primero iba a refundar todo el estado y, en su segundo aire, se empecina en definir un estilo único para organizar un evento de capacitación para sus maestros. El Recrea y ahora Jalisco Academy tienen como intención presentar a los docentes jaliscienses, por medio de conferencias y talleres, herramientas para adaptar su práctica a las necesidades educativas propias del estado.
Además, previo a la edición de este año, las escuelas recibieron una parte más de la Formación del Carácter. El objetivo, por si no ha quedado aún claro, es la consolidación de hábitos y virtudes que favorezcan los procesos de formación integral.
El taller utiliza una serie de metáforas que, desde luego, atrapan y juegan con las emociones de los asistentes. ¿Quién no se conmueve al escuchar voces de esperanza y más cuando los docentes han sido denostados de múltiples formas?
El año anterior se utilizó al barco y la necesidad de darle un rumbo para llegar a buen puerto. En esta edición se habla de la brújula como medio para orientar las relaciones o interacciones entre los miembros de la comunidad educativa.
Analizar si las relaciones se basan en interacciones o encuentros es un lugar común que cae más en buenos deseos que en el establecimiento de procesos que piensen en la mejora de los resultados educativos. Desde luego que debe existir la empatía y comprensión dialógica del otro, pero la finalidad no es tan solo subsanar las relaciones dañadas entre los miembros de una comunidad educativa, sino la transformación completa de la realidad.
Además, siempre se cuestionaría el hecho de que la autoridad hable de la necesidad de que los miembros de una escuela establezcan relaciones cercanas, empáticas y sanas si las autoridades se han encargado con hechos muy concretos de tratar a su personal como objetos.
*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com
Bang!!! “…si las autoridades se han encargado con hechos muy concretos de tratar a su personal como objetos”. No es necesario comentar nada más.
Pensé lo mismo tal cual.