Un nuevo manual de civismo y la disputa por el poder

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

La lucha ciudadana por el derecho al agua limpia, junto con la lucha por el respeto al derecho a manifestarse, por un lado, ha colocado enfrente a un gobierno insensible, autoritario y, de acuerdo a lo demostrado el pasado domingo 11 de octubre, represor.
La educación cívica se encarga de estudiar y de proponer las mejores formas de convivencia, la vía de solucionar los conflictos por la vía no violenta y el buscar diversas formas y más elevadas para mejorar los mecanismos de convivencia entre las personas y los ciudadanos.
Esta contradicción entre los sujetos que se encuentran en la esfera del gobierno (sociedad política), en contraposición a los que estamos afuera de ello y que somos ciudadanos y ciudadanas, sujetos sociales y, como decía el maestro Juan Campechano, simples mortales (sociedad civil), genera en automático una disputa por el poder: el que lo tiene y no lo quiere soltar (Movimiento Ciudadano) y el que no lo tiene y aspira a conseguirlo (ciudadanía libre).
En estos días hemos vivido una serie de capítulos de un nuevo manual de educación cívica, a partir de la disputa y confrontación entre ambas fuerzas. El gobierno, para imponer su ley, ha tenido que recurrir al uso de la fuerza que en esta ocasión fue fuerza bruta (policías y bomberos); los ciudadanos hemos recurrido a la manifestación, la denuncia y, en algunos casos, la contraofensiva, repeler y responder de igual manera. ¿Quién gana en esta disputa inédita y quiénes son los que corren el riesgo de salir derrotados?
El gobierno de Movimiento Ciudadano que encabeza formalmente Jesús Pablo Lemus Navarro en su papel de gobernador ha salido derrotado, ha perdido en legitimidad, en credibilidad y ha arrastrado hasta lo más bajo del suelo su autoridad de gobierno. La actuación en este conflicto, que aún no concluye, ha servido para demostrar que además están reprobados en educación cívica, que tal vez nunca fueron a la escuela y que no aprendieron del respeto cívico y las normas de convivencia. No merecen gobernar, ya que han violentado el principio más elemental de ser servidores públicos, es decir, son representantes populares que están al servicio de la sociedad; entonces, al agredirla, están traicionando dicho principio. Es lamentable ver la actuación de casi todos los funcionarios de MC de todos los niveles y esferas de gobierno; creo que nadie se salva. Todas y todos están reprobados en formación cívica y ética, por falsos, por mentirosos y por traidores a sus propias promesas.
Lo que está en el fondo son las formas particulares del ejercicio del poder y el aferrarse a mantenerlo a toda costa cuando lo han perdido o ya no les pertenece.
Es necesario volver a abrir el libro de formación cívica y editarlo con letra muy grande para que desde Pablo Lemus, Verónica Delgadillo, Juan José Frangie y el último de los policías implicados puedan leerlo; tienen la oportunidad de acreditar en el examen extraordinario. No es la escuela, es la ciudadanía quien los ha reprobado una y otra vez.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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