Antes de ser maestro, soy persona

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

El ideario popular señala que Jalisco es un lugar donde la gente es agachona y, pocas veces, se organiza para exigir o hacer valer sus derechos. El trasfondo es el conservadurismo recalcitrante que pareciera formar parte de lo tapatío.
Parece, a partir de los últimos acontecimientos, que esta tendencia se está rompiendo. Estamos viendo cómo surgen colectivos que están trabajando en la reconstrucción de una sociedad que se está acostumbrando a la catástrofe.
Las desapariciones forzadas, el agua potable que es todo menos eso y la violencia excesiva han generado preocupación en los jaliscienses. La pregunta es cómo llegamos a este nivel y por qué se ha permitido.
En la administración gubernamental anterior apreciamos un patrón de conducta que parecía ser propio del administrador en turno ante los cuestionamientos y posiciones contrarias a sus líneas de acción. Amenazar, reprimir y luego pedir perdón por el exceso cometido en la búsqueda de un nuevo pacto entre gobierno y ciudadanía.
El hartazgo y la falta de empatía aderezado con la soberbia y frivolidad de las autoridades ha provocado que la sociedad civil se organice para exigir soluciones a los problemas que han descompuesto al estado.
El domingo 11 de octubre, día previo a la Romería y al aniversario de la Universidad de Guadalajara, miles de tapatíos se organizaron para protestar en contra de las condiciones de insalubridad por la “agua puerca”. Desde luego, sería ingenuo pensar lo contrario, la marcha sirvió para que los grupos políticos antagonistas buscarán obtener algún beneficio de la situación. A río revuelto, ganancia de pescadores.
Pablo Lemus, previo a la marcha, como es su costumbre, hizo un vídeo explicando que estaba garantizado el derecho a la libre manifestación y no habría ningún indicio de utilizar la fuerza gubernamental para obstaculizar el derecho constitucional.
Así como los naranjas usan las redes sociales para posicionarse y presentar una realidad que dista mucho de los hechos, la sociedad civil publicó los excesos de la fuerza del Estado para violentar la manifestación de la ciudadanía. Es dudoso que, las policías actúen por libre albedrío, los hechos dan cuenta de cómo existe un protocolo específico para romper y capturar a manifestantes.
La reacción del gobierno consistió en dar la versión de los hechos y puntualizar que las detenciones estaban plenamente justificadas. Incluso, se dijo que el ministerio público revisaría carpeta por carpeta para no omitir ningún elemento. En este punto se nota que el patrón de la administración anterior se repetía; sólo faltaba la disculpa pública.
Ante la avasalladora reacción de la sociedad y de los medios, no se puede ocultar la evidencia del hecho. Pablo Lemus ofreció una disculpa apelando a la misericordia de la sociedad civil. Antes de ser gobernador, soy persona. El discurso busca generar empatía en quienes están cansados de un gobierno frívolo y apático a las necesidades sociales.

*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Comments
  • Ana Luisa Rodriguez
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    La sociedad debe movilizarse para visibilizar lo que necesita hacer el gobierno garantizar agua potable espero tenga una solución y esta represión no se vuelva a repetir

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