Una sociedad dividida, confrontada, escindida. Reconocimiento a los vecinos de Mirador de San Isidro

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En un país democrático como el nuestro, tanto el gobierno o los gobiernos deberán estar a las órdenes y al servicio de los altos intereses emanados del pueblo. El pueblo manda y el gobierno obedece. Pero en los hechos, este principio de soberanía y de voluntad popular y de democracia no se ejerce en la realidad que vivimos.
En Jalisco vivimos bajo un contexto y en un entorno donde el gobierno ha decidido alejarse de la defensa de los intereses y de la voluntad popular. Asuntos como el problema del agua con la negligencia del SIAPA y del gobierno; el conflicto en un fraccionamiento al norte de la ciudad donde la voluntad de los colonos y su capacidad de autorregularse son pisoteados literalmente debido a que se quiere construir por la fuerza una serie de edificios para darle casas a los miembros de la policía. Dicho entorno se le conoce como Mirador de San Isidro, pero no es cualquier lugar; es una reserva ecológica que garantiza dos cosas: corrimiento de agua y oxígeno debido a los árboles y diversas plantas de la zona. Los colonos proponen la creación de un parque ecológico y un espacio de juego para niñas y niños; el gobierno estatal y el gobierno de Zapopan, ni escucha, ni atiende, ni resuelve.
En una sociedad, cuando el gobierno se distancia y se confronta con las y los ciudadanos que supuestamente los eligieron, da lugar al surgimiento de infinidad de conflictos (recuérdese que la elección en Jalisco terminó evidenciando un fenomenal fraude ampliamente documentado). Si los gobernantes son ilegítimos desde el origen, lo único que les resta es realizar “buenas acciones” a partir de ser sensibles a las voces y al reclamo popular. Pero en Jalisco no es así; las y los gobernantes se caracterizan por incurrir en prácticas y estilos de gestión basados en el autoritarismo, el abuso por los cargos o puestos de poder, por tráfico de influencias, por nepotismo y corrupción en distintas áreas y de gran parte de las estructuras de gobierno.
El hecho de que cerca de 300 colonias de la ZMG han pasado a vivir bajo un contexto de riesgo y de alto riesgo sanitario por los problemas debido al consumo de agua sucia, contaminada y pestilente. Nunca como hoy un gobierno se había distanciado tanto de la ciudadanía. El próximo año serán las elecciones intermedias; el voto de las y los ciudadanos servirá para mandarle un rotundo mensaje al gobierno y a los funcionarios corruptos que han preferido anteponer sus intereses personales por encima de atender los intereses y las necesidades del pueblo.
Existe un principio tal vez ético y divino que dice que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, pero parece que aquí se ha abusado; en Jalisco no merecemos tan malos gobernantes. ¿Qué hemos hecho los ciudadanos de bien para merecer esto?
Cuando se vive en una sociedad escindida y confrontada entre gobernantes y gobernados, es más fácil que se incremente el clima de violencia; aquí el recurso fundamental es mediar, es colocarse en tal lugar en donde no se incline el darle la razón a ninguna de las partes sin antes dialogar y defender con argumentos la postura de cada una. Estamos muy a tiempo de que la sociedad avance con sensatez y con propuestas valiosas.
El ejemplo de Mirador de San Isidro es una clara muestra de saber resistir y organizarse desde abajo. Las y los colonos de dicho fraccionamiento, junto con vecinos cercanos, han aprendido que sólo a través de organizarse, manifestarse y responder a los abusos es como se pueden lograr objetivos que estén basados en el reclamo social y en la voluntad de las mayorías. Un reconocimiento a los habitantes de Mirador de San Isidro, y que estas buenas prácticas persistan y se reproduzcan. Sólo así podremos lograr que el pueblo mande y el gobierno obedezca.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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