¿Es posible pensar en otra escuela?

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

 

En su brillante libro que lleva el mismo título de este artículo, Dino Segura (https://corporacionepe.org/wpcontent/uploads/2019/02/es_posible_pensar_otra_escuela_-_escuela_pedagogica_experimental.pdfprobeatoza) problematiza en torno al modelo de escuela que tenemos hoy en día y a las formas para distanciarse de los excesos neoliberales y reproductivistas de un modelo que ha terminado por hastiar hasta a los propios escolares.

¿Es posible pensar en otra escuela? La pregunta nos lleva a buscar afanosamente distintos intersticios para adentrarnos en la construcción de un modelo alternativo para educar y educarnos, para permanecer en el espacio escolar, para convivir y compartir con los pares escolares, para encontrarle sentido a la experiencia escolar.

El próximo lunes regresarán las y los docentes a sus escuelas para comenzar a organizar el próximo ciclo escolar; más adelante tendrán el espacio en el Consejo Técnico como un espacio de capacitación, como se le define formalmente. Y sería bueno que las comunidades escolares se hagan esta pregunta: ¿otra escuela es posible? Y si la respuesta es afirmativa, habría que pensar cómo hacer para darle cuerpo a dicha propuesta.

Ante la pregunta, ¿es posible pensar en otra escuela? Es un recurso de interpelación, que nos lleva a cuestionar el modelo actual que tenemos de escuela para pensar en un modelo de escuela que no existe ahora, pero que lo deseamos desde hace muchos años.

Pensar en otra escuela inicia con este compromiso de pensar-nos, cómo educarnos para luego proyectar cambios con la posibilidad de hacerlos posibles. Pensar en otra escuela es también contrarrestar la ausencia formativa de una institución que se encuentra fuertemente asediada y cuestionada por sus excesos normativos y autoritarios.

Sería conveniente preguntarles a los estudiantes, en su calidad de usuarios del servicio educativo, ¿otra escuela es posible? ¿Cómo sería ésta? Las respuestas que pudiéramos obtener obviamente serían variadas, pero tendrían una constante: la de evaluar el modelo actual que tenemos, para transitar (idealmente) de una forma diferente, de permanecer en la escuela y de vivir las experiencias escolares.

Desde una mirada modesta, la del que esto escribe y ante la misma y recurrente pregunta: ¿es posible pensar en otra escuela? Aventuro tres rasgos a modo de posibilidad o de una utopía que comienza a ventilarse en el plano del deseo, de lo que pudiera venir.

 

  1. Pensar en otra escuela es pensar en una escuela diferente, que aún no la tenemos, que no la hemos vivido y que no debiera reeditar lo que hemos hecho hasta ahora en el avance de la escolarización.
  2. Pensar en otra escuela implica democratizar todos los espacios de relación y de participación, en donde cada sujeto tenga la seguridad de ser escuchado y también cada sujeto tenga plena libertad de decir lo que siente y lo que piensa y que a cambio recibirá respeto y reconocimiento a sus ideas, por absurdas que pudieran parecer.
  3. Pensar en otra escuela implica garantizar un espacio para que los sujetos vivan instantes de felicidad y que cada experiencia escolar sea lúdica y placentera, que el estar ahí (en medio de la escuela) se traduzca en la garantía de lograr aprendizajes para toda la vida y a todo lo largo de los años que están por venir.

 

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

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