Quebrados

 In Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

 

No me refiero al uso de este término en matemáticas, que remite a las fracciones y que en algún momento de nuestras vidas denominamos “quebrados” y se nos convirtieron en un quebradero (figurado) de cabeza. En realidad, remito a un fenómeno físico y, además, a la extensión que se expresa en términos de finanzas. Hay un uso implícito del verbo quebrar en la expresión “la generación de cristal”, pues a ésta no se le puede exigir, porque se quiebra y llora, se queja y culpa de sus desventuras a los demás. Los miembros de esta generación, nacida después del año 2000, suelen ser intolerantes a las frustraciones y a la crítica. Su “fragilidad emocional” refiere a una supuesta inestabilidad e inseguridad derivada de una sobreprotección de parte de sus padres, que quisieran que su descendencia no sufra las carencias y violencias que ellos experimentaron. Dejo señalada esta posibilidad de uso implícito del término en la afirmación de que esta generación de cristal contrapone con la generación de cemento: El debate acerca de los métodos de crianza que ha tenido cada uno conlleva que criminalice “lo de antes”, que se consideraba era funcional, mientras que la forma actual no aporta buenos elementos de crianza (Mireles Aguilar y Rangel Romero, 2023. “La generación de cristal versus la generación de cemento. ¿Educando con maltrato infantil normalizado?). Una visión desde la criminología. Revista Tlatemoani, año 14, núm. 44).

Hemos visto con terror y compasión los efectos de los terremotos del 24 de junio de 2026 en Venezuela y cómo el derrumbe de los edificios se ha visto acompañado por el señalamiento de un colapso de las instituciones gubernamentales en ese país, que se han visto rebasadas en su capacidad para atender la emergencia. Esta catástrofe se da en el contexto de señalamientos que van más allá de lo acontecido en Venezuela. Según señalan algunas fuentes, este desastre humanitario se da en una época en que otras instituciones, como iglesias, bancos, medios de comunicación, escuelas, hospitales y universidades públicas y privadas, se quejan de problemas financieros que afectan su capacidad de operar. Tanto los individuos como las familias y los barrios hacen eco también de problemas financieros. Hay quien señala que el quebrantamiento social y comunitario afecta a decisiones tan básicas como tener que escoger entre pagar la renta o comprar víveres (https://www.youtube.com/watch?v=EpMLAQbSYAw).

A partir de la quiebra de algunas instituciones, hay quienes han reflexionado en torno a cómo este derrumbamiento está relacionado con el hecho de que no se ha atendido al mantenimiento y actualización para asegurar la solidez y la eficiencia de estas instituciones. Por ejemplo, este “inmovilismo” en la UNAM ha derivado en que se desperdicien oportunidades de actualizar y mejorar el funcionamiento institucional (https://www.jornada.com.mx/2026/03/26/opinion/016a2pol). Lo que lleva a la cuestión de si la quiebra de las instituciones educativas está relacionada con que han dejado de ser las mejores opciones para promover el aprendizaje y, en última instancia, la inserción de los egresados en el mercado de trabajo. Podría pensarse que la quiebra institucional se relaciona con las generaciones mencionadas al principio de este texto: que las instituciones no mejoran porque las generaciones que las ocupan en la actualidad están plagadas de una fragilidad que no puede ser galopante porque se haría añicos a la primera irregularidad en el terreno por recorrer.

Respecto a las iglesias en quiebra, se ha señalado también que no logran ya atraer los fondos que antes les aportaban los fieles que atendían sus servicios (https://www.youtube.com/watch?v=bpxtDmLow7Y). Lo preocupante es que, en un contexto de quiebras institucionales y de cierres por incapacidad de seguir operando o de pagar deudas contraídas, los analistas de las universidades nacionales se quejan de malos manejos, desviación de recursos, corrupción, falta de previsión y aplicación de recursos en donde no resultan rentables. Señalo dos casos: respecto a la UAS en quiebra, en junio 2026: (https://www.debate.com.mx/opinion/la-uas-al-borde-de-la-quiebra-20260616-0041.html) y (https://oem.com.mx/elsoldesinaloa/local/uas-gestiona-recursos-extraordinarios-ante-la-sep-para-atender-crisis-financiera-30725760) y respecto a la UAZ también (https://oem.com.mx/elsoldezacatecas/analisis/universidad-en-quiebra-27296617). Las universidades públicas de estos dos estados plantean no sólo la posibilidad de corruptelas de parte de élites de funcionarios con altos salarios que no logran hacer eficientes las instituciones que administran, no porque ya no sirvan así los servicios y sus productos a los usuarios, sino por una inadecuada promoción y orientación de las matrículas y por una inadecuada e inoportuna selección de recursos humanos.

Las quiebras no se limitan a las universidades públicas (https://vocesnacionales.com/2026/01/13/universidades-publicas-enfrentan-panorama-financiero-complejo-en-2026-hacen-mas-con-menos/). También se sabe de instituciones de educación privadas que han tenido que cerrar y se han resaltado elementos como la pérdida del poder adquisitivo de los salarios de docentes, además de la disminución en la demanda de educación superior (https://www.eleconomista.com.mx/politica/salarios-maestros-mexico-4-10-superaron-inflacion-ultimos-26-anos-20260614-818382.html). Hay quien señala que esta tendencia a la quiebra de las universidades públicas es parte de la desatención o pérdida de atractivo de otras instituciones públicas y el hecho de que se favorezca la atención capitalista de la salud, de la educación, de los servicios como el transporte, que los gobiernos no pueden prestar o que los funcionarios encauzan a la obtención de ganancias de sus grupos partidistas o empresariales. Hay quienes señalan que se trata de contracciones de la economía iniciadas al menos desde el siglo XIX hasta 2020 (https://www.bbc.com/mundo/noticias-53303499) y que afectan en ciclos largos el funcionamiento institucional en nuestros días. Otros más apuntan a los cambios de los mercados, como se ve en cómo algunas fábricas chinas se encuentran al borde de la quiebra por la feroz competencia dentro de la misma China (https://as.com/actualidad/economia/crisis-en-uno-de-los-sectores-industriales-mas-potentes-de-china-si-sigue-asi-iremos-a-la-quiebra-n/).

Otros más apuntan a cómo los mercados, que antes favorecían a Europa y Estados Unidos, han recibido la “sorpresa” de que las fábricas y marcas europeas se encuentran al borde de la quiebra por causa de la competencia con China, país al que antes surtían y que ahora ha comenzado a invadir sus mercados (https://www.eldebate.com/motor/20260624/coches-chinos-revientan-europa-pesar-aranceles-mientras-ventas-vw-bmw-mercedes-china-desploman_431617.html).

En el ámbito de la educación, cabe preguntarse cómo estas quiebras pueden ser síntoma de otros procesos. No sólo los asociados con la tendencia a evitar las deudas de quienes ingresan a la educación superior, sino con algunas políticas como las de Trump, que lanzó medidas para que no llegaran estudiantes extranjeros a “aprovecharse” de las universidades estadounidenses, que provocó que se perdieran importantes fuentes de financiamiento de parte de los estudiantes llegados de fuera, además de los castigos que el mismo régimen puso en práctica para evitar que esas universidades de prestigio sirvieran a oriundos de otros países. Cuestiones desde ¿cómo aprendemos en el segundo cuarto del siglo XXI?, ¿en qué fuentes confían las nuevas generaciones?, ¿cómo se pagan los empleos de los egresados de las universidades y escuelas técnicas?

Estas quiebras se relacionan con preguntas como: ¿Puede predecirse la extinción de las comunicaciones directas en el aula? ¿Sustituirán las tecnologías la manera en que aprendemos y resolvemos los problemas cotidianos y anticipamos los problemas de los años por venir? ¿Cómo la producción de objetos y de víveres se ha modificado en el siglo XXI? ¿Ya no servirá la educación formal en las escuelas con interacciones cara a cara? ¿Están obsoletas las instituciones de educación básica y técnica?

Para algunos, esta educación puede verse en los números que dejan entrever una deuda del gobierno de México (https://www.youtube.com/watch?v=C7KI_nl1IJQ), aunque también se ha señalado este fenómeno en las universidades estadounidenses en cuanto a su relación con un futuro laboral (https://www.caixabank.com/es/esfera/content/deuda-universitaria-economia-estados-unidos). En enero de 2020 se informó que desde 1978, el precio de la comida ha crecido un 244%; el gasto médico, un 601%, mientras que los estudios universitarios han aumentado su precio en un 1.120%. De tal modo que, si los costos de lo prioritario son tan altos que resultan prohibitivos, los costos de la educación, que puede esperar a tiempos de bonanza, no deberían ser la causa de la quiebra de las familias. Por ejemplo, en la Universidad Estatal de California, cerca de 50 mil alumnos duermen en coches y furgonetas en los alrededores del campus y se asean en gimnasios, ya que al alto precio de la matrícula se suman los alquileres excesivos de esta zona del país. El dilema se plantea, para esos miles de estudiantes, entre una vivienda cómoda y la seguridad relativa de una educación profesional. Sin embargo, en 2026, ¿vale la pena todavía estudiar en la universidad? (https://www.youtube.com/watch?v=2KB8DltEJz0).

Una de las medidas que se han propuesto para volver a atraer estudiantes es la reducción de precios de las matrículas en universidades en el mundo. Pero, si bajan los ingresos de las instituciones educativas, de cualquier nivel, ¿vale la pena todavía trabajar en una institución de educación superior? Los estudiantes que salen a las universidades alemanas se han enfrentado con que la vida es más cara de lo que esperaban y han tenido que emplearse para pagar sus estudios, para encontrarse con que sus ingresos y sus horarios entran en conflicto con sus tiempos de estudio, como señala este video que relata el caso de los estudiantes indios en Alemania, explotados y endeudados con tal de acceder a una educación de calidad (https://www.youtube.com/watch?v=F4XtCTS77VY). El físico Teodosi Teodosiev (nacido en 1947) sirve de gancho para hablar de la situación de la educación en Bulgaria en 2026 y cómo las inversiones de los gobiernos conservan grandes diferenciales. Teodosi Teodosiev (a quien se le señala como docente riguroso y a favor de una educación que no tenga consideraciones por estudiantes sensibles a la frustración https://www.youtube.com/watch?v=RcuGred7BYE) opina que estas quiebras se deben a factores macro y micro, lo que no significa que la enseñanza de la física deba diluirse para complacer a estudiantes poco apasionados por esta materia.

En el ámbito de la educación podemos señalar que existen instituciones, docentes y estudiantes en quiebra. Rara vez los directivos se declaran en quiebra, aunque algunos dueños de instituciones educativas prefieran retirarse. Lo que nos habla de cómo las burocracias pueden absorber buena parte de los recursos que deberían dirigirse a las acciones de formación e investigación. Pero, aparte de lo que corresponde a la economía de la educación, cabe preguntarse cómo estos problemas financieros están asociados con otras quiebras en empresas como PEMEX, CFE, SIAPA. ¿Acaso el encauzar recursos a esas instituciones implica que no se dediquen fondos a las instituciones educativas? Hay quien propone que esas instituciones quebradas son efecto de lo que llaman “gobiernos fracturados”, pues, como señala esta reflexión en video, la izquierda y la derecha ya no son criterios suficientes para calificar a los gobiernos y a los candidatos a gobernar, como se vio en las elecciones de Colombia en junio 2026.

Hay quien señala que algunos países han terminado quebrados gracias a la mala gestión de sus gobernantes, pues la construcción de los estadios en Estados Unidos, Brasil, Qatar y Sudáfrica (cuando menos) ha resultado una carga fiscal enorme para las poblaciones de esos países, mientras que ha significado ganancias enormes para la bastante corrupta FIFA. Por señalar una fuente que relaciona las pérdidas en otros sectores con las ganancias de esa federación del futbol en el mundo (https://criterio.hn/el-mundial-del-pueblo-la-corrupcion-endemica-de-fifa-en-el-futbol-mundial/). Por otra parte, en este contexto de quiebras financieras y de fracturas institucionales, cabe preguntar: ¿Y tú? ¿A qué grado llegó tu quiebra por festejar que entrara o no entrara el balón entre las redes en los partidos organizados por la corrupta FIFA? (https://youtu.be/V9ybE-6cSjQ?si=WAQIhrTUAH-8r5S1). Las implicaciones de estas redistribuciones remiten incluso a la quiebra moral de los funcionarios asociados a los regímenes que promueven las quiebras de sus poblaciones e instituciones y utilizan el futbol como oportunidad de “lavar” o, al menos, ocultar, sus beneficios personales asociados a un negocio y un torneo mundial (https://www.espn.com.mx/futbol/nota/_/id/2543178/los-sucesos-mas-importantes-dia-a-dia-en-el-escandalo-de-la-fifa) y (https://grupoanimal.mx/sociedad/fifa-corrupcion-que-involucran-directivos-empresarios).

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

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