Sin estructura no hay aprendizaje
Rubén Zatarain Mendoza*
Si planteamos el propósito de la escuela en materia de desarrollo cognitivo e incorporación de habilidades sociales necesarias, como tema central, el tiempo efectivo de clases en el jardín de niños, la escuela primaria y educación secundaria es insustituible y debiera ser innegociable.
Si seguimos la línea de reflexión sobre la práctica educativa, cuya veta comprensiva aperturó L. S. Vygotski, la interacción con los iguales y sus maestros es fundamental en el desarrollo de la zona de desarrollo proximal del sujeto.
Mover los tiempos sociales desde la óptica de los tiempos escolares es una forma implícita de desescolarizar la sociedad, aunque no en el sentido que planteaba Ivan Illich, más bien como una escuela pantalla sumida en la virtualidad emergente placebo de una educabilidad raptada en la impunidad de la otredad víctima de violencia institucional simbólica.
El debate de ideas pedagógicas y la educabilidad de las infancias y adolescencias se enfrenta a un muro cuando argumentos de las secciones sindicales corren en el sentido de gestionar más días de descanso del magisterio, en detrimento de los días de clase, o lo que parece ser un argumento de mayor debilidad, la toma de decisiones en el sentido de garantizar la movilidad de las ciudades en el marco del Mundial de Fútbol 2026.
Aunque hoy celebremos el triunfo ante Ecuador en un marco de la octava sesión ordinaria del CTE, la vida de las escuelas no es un juego, ni su mirada debiera ser de ponerse la verde consumidora de cancha empastada donde hay triunfos y derrotas pasajeros.
La fragilidad de las normas como el calendario escolar establecido, del que se derivan procesos de organización y planeación sistémica, calendario que no debiera ser manoseado circunstancialmente por aviesos fines mercantiles del entretenimiento.
Insultante es trastocar la normalidad del sistema educativo nacional y estatal como insultante es movilizar las fuerzas públicas garantes de la seguridad y la paz para resguardar las masas enardecidas en modo ilusión y somnolencia alrededor de los puntos icónicos de concentración para observar jugadores en las pantallas.
Los ajustes al calendario escolar provocaron distintos tipos de desajustes, entre otros de cierres apresurados de procesos evaluativos y carpetazos a ritmos e intereses de aprendizajes.
Los tomadores de decisiones de la SEP, la SEJ y sus devaneos han quedado como página gris en la historia de la educación pública en Jalisco y en otras entidades del país. La falta de carácter de los tomadores de decisiones no se subsana con retórica ni con pírricos triunfos de una selección mexicana que, a manera de caja registradora, hace fuga de recursos hacia la FIFA, a los dueños del fútbol y a empresas comercializadoras de consumibles basura.
Flaca democracia aquella que atenta contra los intereses fundamentales de su población, aquella que regatea derechos a la niñez y adolescencia y legitima el rol aplaudidor de una masa enceguecida por la incesante publicidad de los vividores de la estulticia colectiva.
Patéticas escenas de políticos de distintas jerarquías captados en palcos de privilegio, prófugos de la racionalidad y mesura a toda ciencia de hacer política, calculadores ramplones del beneficio inmediatista económico, patéticas fotografías de personalidades en estado de embriaguez emocional que pierden el respeto del amplio sector de los no futboleros, que fueron sus votantes acríticos y que esperan de retorno capacidad gobernante y soluciones a los problemas de convivencia y desarrollo.
El interés superior de los niños, niñas y adolescentes y su derecho a la educación pasó a segundo término. Vulnerado por decretos y circulares, por artimañas como la virtualidad, por reuniones inoperantes, por dichos, entredichos y titubeos institucionales, queda como memoria colectiva de una gestión educativa emergente sometida a las leyes del mercado de su majestad el fútbol en su edición mundialista.
Ayer 30 de junio se bajó el telón de un ciclo escolar, que en un primer evaluable no acredita en el rasgo de normalidad mínima, de los días lectivos establecidos en el arranque del ciclo escolar en aquel 1 de septiembre, primer día de clases del ciclo escolar 2025-2026.
Tiempo de asistencia escolar acotado al mínimo, tiempo de aprendizaje generacional irrecuperable, vaya espíritu de la escuela pública difuminado por políticos empresarios lejanos a la conciencia colectiva y al compromiso de educar con calidad y excelencia.
Las oportunidades pedagógicas que ofrece el temporal de lluvias temprano y generoso se fueron por los caños de una institucionalidad emergente de amnesia sobre lo prioritario, que como las alcantarillas de municipios como Zapopan y Guadalajara colapsan por falta de acciones preventivas y remediales eficaces.
El Fan Festival 2026 y las cantinas públicas en lugares icónicos, las hordas alrededor de artistas millonarios representantes de los excesos y contraejemplos de valores como los Maná, Alejandro Fernández y Julión Álvarez, entre otros. Vaya locura junta de exacerbación apoláustica de los sentidos de los jóvenes y no tan jóvenes evadidos, enardecidos, por el formato de fútbol y show, de euforia colectiva y ceguera ciudadana.
Vaya oportunidades pedagógicas pérdidas para quienes menos aprenden, vaya procesos que se dejan sueltos.
Un día después, las aulas y las escuelas vuelven al silencio y los colectivos de docentes entran en cuarto intermedio de “actualización” del niño y adolescente lejos y en abstracto.
El juego simbólico de las buenas intenciones y del perfil ideal de supervisores, directivos y docentes colaborativos y evaluadores con enfoque formativo se hace polvo cuando se le falla al educando.
Difícil normalizar la interacción didáctica cuando se debilitan las estructuras fundamentales, difícil la consecución del cambio curricular en un marco de debilitamiento de estructuras de tiempo asincrónico del aprendizaje.
Ayer la escena de las clausuras. El telón de un ciclo escolar otra vez, emprender el vuelo como negra golondrina. La fiesta socioemocional entre educandos y familias, los rituales simbólicos de reconocimientos y cultivo de la comedia infantil, la rendición de cuentas quedará para mejor momento.
Para llegado el momento, hacer evaluación de resultados y mover la culpa a los procesos no cumplidos con oportunidad y pertinencia, para ensayos de evaluación y certificar que estamos “mal” en esa culpa equitativa, patología sistémica desde aquellos análisis realizados por autores como Juan Prawda.
“Que la vida los repruebe”, dice un tranquilo profesor mientras contempla la llegada de padres de familia y alumnos que concluyen su grado portando secuelas cognitivas del covid y ahora futboleras; mientras sentado, muerde su loncha de jamón y da un largo sorbo al café en su gran termo.
El fin de ciclo escolar y la necesidad de lectura objetiva.
Tal como sucedió, el ciclo escolar 2025-2026 salió muy caro a las finanzas públicas y muy caro socialmente por eventos antipedagógicos de toda naturaleza.
Aprendemos una vez más que no se puede trabajar a distancia en las estructuras cognitivas importantes.
Aprendemos que los educandos preoperatorios, operadores concretos y escasos habitantes de las operaciones formales no darán los saltos cualitativos con recortes de jornada, recorte de periodos lectivos y recortes consumados al calendario escolar.
Hemos aprendido y olvidamos fácilmente que, entre el ruido de las matracas ilusas, no todos parten del mismo lugar y aprenden al mismo ritmo y que, para regular inequidades y desigualdades, esta propuesta institucional que gestiona por ahora la educación pública con una insolencia pasmosa no es la más cercana al interés superior de los niños y adolescentes.
*Doctor en Educación. Profesor normalista de educación básica. zatarainr@hotmail.com
“Cosas veredes Sancho…”
Grave falta al interés superior de la niñez mexicana y en cambio un comportamiento social masivo de “EUFORIA” y sus consecuencias, tema por demás por documentar y seguir en la formación ciudadana.
¿Porqué aparece?, ¿Qué síntomas sociales están presentes y ocultos detrás de la “euforia futbolera”? Y ¿Cuáles son las implicaciones en la formación de niñas, niños y adolescentes? Mucho por pensar más allá de una sociedad consumista, ¿Qué vacío existencial se proyecta detrás de los últimos acontecimientos masivos?
Gracias por provocar la palabra