La escuela tomada
Luis Christian Velázquez Magallanes*
Julio Cortázar publicó en 1946, justo un año después del término de la Segunda Guerra Mundial, uno de sus mejores cuentos: La casa tomada. El cuento representa, por su propuesta estética, una renovación del género fantástico.
Su estructura narrativa presenta a unos hermanos que habitan una casa y, repentinamente, perciben extrañas fuerzas que avanzan y se van apoderando del lugar. Los hermanos no tienen el valor de enfrentar esta presencia y se ven orillados a perder territorio y, con ello, la certidumbre de seguridad y paz de un hogar heredado.
El cuento juega con nociones y símbolos que, al romper su valor semántico, producen un choque permanente en el lector. Una pregunta ronda la lectura de la historia: ¿qué es lo que está pasando aquí? Cortázar, como buen alumno de Poe –la mejor traducción del cuentista de Baltimore la realizó el escritor argentino–, lleva a su consecuencia lógica el terror psicológico.
El lector se enfrenta a la incertidumbre permanente de no entender con precisión qué es lo que pasa; algo está apoderándose de la casa y no se entiende por qué los personajes abandonan espacios sin oponer resistencia. Esta incertidumbre rompe la concepción de la casa como un refugio seguro y, desde luego, la incomprensión de las causas o razones de lo que ocurre se usa para realizar una crítica sutil a las condiciones políticas y sociales de la época.
Romper la idea de que el hogar es un refugio seguro parece que describe a la perfección las circunstancias actuales que atraviesa la escuela. La escuela ha dejado de ser un espacio seguro para convertirse en un territorio en donde fuerzas oscuras avanzan.
Es lamentable que, prácticamente todos los días, ocurran al interior de la escuela eventos movidos por el odio y la violencia desmedida. Se empieza a generar la falsa idea de que el diálogo, la tolerancia, la empatía, el acuerdo, la aceptación de las diferencias no son necesarios para convivir con los demás. Los desacuerdos se resuelven mediante la violencia. Los datos duros muestran que las políticas públicas y certificaciones de escuelas como centros de cultura de paz no han logrado revertir la normalización de prácticas violentas.
Además de la prevalencia de prácticas violentas en los centros escolares, las sombras oscuras que avanzan sobre la escuela obnubilan el análisis objetivo en la toma de decisiones. Las ocurrencias son la constante y se presentan a tal magnitud que los encargados de la educación a nivel federal y estatal parecen más diseñadores de memes que de políticas educativas efectivas. El divertimento de moda agota la paciencia y tolerancia del magisterio. El término del calendario escolar hoy anuncia una fecha y mañana otra.
El secretario de Educación Pública (Mario Delgado Carrillo), ante el descrédito ocasionado por la falta del espaldarazo de la presidenta y por la oposición de los estados que han convertido cualquier cosa como plataforma para posicionarse políticamente, en la reunión que definiría la fecha de término del presente ciclo escolar, esgrimió un argumento con toda la intención de catapultarlo como el héroe que tanto espera el magisterio. La propuesta de anticipar el fin de ciclo es por dos razones: una ola de calor sin precedentes y porque las escuelas no pueden verse como estancias infantiles. El maestro necesita mayor descanso por la saturación emocional y mental que atraviesa por las circunstancias actuales.
La oposición, por otra parte, representada por tres estados, afirmaba la necesidad de respetar el calendario publicado por la propia federación porque un cierre anticipado propiciaría más rezago y severas dificultades en las familias que, por sus condiciones laborales, no podían atender a sus hijos.
Las posturas antagónicas, lejos de centrarse en un debate serio, se han encargado de tergiversar la finalidad de la escuela. Parece entonces que, a pesar de criterios, descubrimientos y perspectivas teóricas que explican cuáles son las necesidades educativas y de formación que deben aplicarse en la escuela, se prefiere optar por el camino de la doxa y la simple opinión infundada porque en la percepción parece que las voces de interlocutores huecos han definido la postura relativista de que hagan lo que en su región gusten y prefieran, nomás respeten el descanso de seis semanas.
*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com
…y cuando empezábamos a creer que las intencionalidades explícitas de la NEM se abrirían paso eliminando intereses mezquinos, se hizo sentir el zarpazo del conservadurismo.
Los enemigos de una educación pública emancipadora, liberadora, crítica, propositiva, transformadora…surgen por doquier.
La escuela tomada; la educación pública tomada, y quienes por derecho propio debieran defenderla, capitulan sin más.