Etiquetas, barreras, condiciones o categorías para clasificar alumnos

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

La escuela ha sufrido una serie de cambios en su configuración que han marcado diferencias significativas respecto a la concepción tradicional que se tiene. La esencia clásica de la escuela se basa en la aceptación de alumnos con las mismas cualidades, marginando a aquellos que tengan diferencias por alteraciones visuales, auditivas, lingüísticas o intelectuales.
Los alumnos considerados “especiales” debían acudir a escuelas distintas. Las otras escuelas se caracterizaron por contar con planes y programas acordes a las necesidades especiales de estos alumnos. Ya se hacían adecuaciones curriculares antes de que se pusieran de moda por la denominada escuela inclusiva.
En la actualidad, la escuela ha tenido que adaptarse a las necesidades sociales y este rumbo implica la incorporación de nociones como educación democrática e inclusión. En este sentido, se piensa que no hay argumento que valide la exclusión de alumnos con necesidades educativas especiales. La escuela, desde esta nueva naturaleza, debe diagnosticar cuáles son las barreras que obstaculizan el aprendizaje y la participación de sus estudiantes.
El contratiempo ha propiciado un verdadero galimatías para los docentes de escritorio, gis y portafolio –sin libros de texto gratuitos porque no los usa en su práctica–. Esta escuela inclusiva admite a los alumnos desde la inclusión, pero ha descubierto un aspecto elemental para su abordaje: la capacitación o actualización administrativa y magisterial.
Las escuelas, en la mayoría de los casos, no se han preocupado por realizar un diagnóstico significativo en la detección de barreras de aprendizaje y participación social para atenderlas y mitigarlas, así como tampoco la autoridad educativa, no importa el nivel o subsistema, ha mostrado preocupación o interés para capacitar a los docentes en cómo y qué herramientas se deben implementar en los ajustes curriculares. Basta, aunque se moleste Díaz Barriga, con revisar los procesos de evaluación para corroborar la hipótesis.
Para el segundo aspecto, el respectivo a la labor del maestro, en un primer momento se tendría que distinguir la tipología de alumnos a partir de sus características. El apego a la ciencia y sus resultados es crucial debido a que, en la actualidad, pareciera que los maestros, a pesar de no contar con las herramientas y preparación adecuada, se dedican a diagnosticar alumnos desde su experiencia. Es importante superar esta tendencia, ya que, lejos de ayudar a los alumnos, se pueden generar, desde falsos diagnósticos, más barreras y complicaciones para los alumnos.
En este sentido, es importante comprender que se debe distinguir entre síndrome y barreras cognitivas. Los síndromes son condiciones clínicas o genéticas con una base genética, mientras que las barreras cognitivas se derivan del contexto digital y social al que están expuestos las niñas, los niños y los adolescentes.
Respecto a los síndromes de neurodesarrollo y emergentes, encontramos alumnos con trastorno del espectro autista, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el síndrome de Irlen.

1. Trastorno del espectro autista (TEA): Lejos de pensar que es una enfermedad, es una variación en el desarrollo cerebral. Sus barreras se centran en la interacción social y en la hipersensibilidad sensorial en entornos urbanos ruidosos.
2. Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH): Pareciera que cualquier niño que tenga problemas de autorregulación inmediatamente se debe ubicar en esta etiqueta. Por tal motivo, en las escuelas en la actualidad deben buscar los medios para distinguir entre los casos clínicos y los que provienen de la denominada impulsividad digital. La impulsividad digital es provocada por el consumo excesivo de juegos electrónicos o por pasar largas jornadas en dispositivos electrónicos.
3. Síndrome de Irlen (sensibilidad escotópica): Se refiere a los casos en donde los alumnos presentan deficiencias neurológicas para procesar diferentes haces luminosos. Los alumnos presentan fatiga visual y barreras para la lectura en pantallas o dispositivos electrónicos.

En cuanto a las barreras para el aprendizaje, se deben comprender como una consecuencia de las largas jornadas que pasan e interactúan los jóvenes en dispositivos electrónicos. En sí se entienden como los obstáculos derivados de las condiciones digitales generadas por el estilo de vida de la actualidad.

1. Atención fragmentada: La exposición a videos cortos ha generado que los alumnos no desarrollen o se interesen por desarrollar la atención sostenida. Por tal circunstancia, pierden el interés en las actividades escolares de larga duración porque las consideran poco importantes o insignificantes.
2. Pérdida de habilidades de organización escolar: El desarrollo y consolidación de hábitos como la planificación, organización y autorregulación se han perdido porque su voluntad es dependiente del algoritmo que determina su dispositivo electrónico.
3. Carencia lingüística y dificultades para la abstracción: La exposición excesiva a imágenes y vídeos ha representado la pérdida del pensamiento simbólico. Las carencias se manifiestan en sus habilidades para expresar ideas y para conceptualizar ideas complejas.

Además de los síndromes y las barreras cognitivas, se deben incorporar a la ecuación las barreras emocionales y económicas para entender las dificultades de aprendizaje que enfrenta la escuela contemporánea. Un cerebro que se siente amenazado, vulnerado o ansioso, así como un estómago que tiene hambre, difícilmente estará en condiciones de querer comprender aspectos significativos de la realidad.

*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Showing 3 comments
  • Angelica De la torre zarco

    Es verdad todo lo que dice el texto ya que en familia contamos con una familiar con autismo y que pasa primero antes de hacer un diagnóstico la mandan a una escuela de educación especial ,y la verdad no estoy de acuerdo por qué ya desde pequeños excluirlos cuando hay razones para no hacerlo ,es verdad que los que más sufren son ellos teniendo que pasar por bullin , pero mi idea es si de verdad como maestros de pudieran a dar un buen diagnóstico en niños con educación especial se dan cuenta que superan a muchos que pueden ser un ejemplo , una lección de vida para muchos que no valoran lo que son lo que tiene, hay diferentes puntos de vista , como buscar garantizar la igualdad de oportunidades, fomentar la socialización y mejorar el aprendizaje a través de ajustes razonables. Beneficia el desarrollo cognitivo y emocional de todos los alumnos, promoviendo una sociedad más equitativa, inclusiva y libre de todo .

  • Martín Linares Ramos

    Paradojicamente, los chicos que presentan algún tipo de síndrome y/o barrera cognitiva al ser incluidos por decreto en las llamadas escuelas regulares, sin proporcionar la capacitación requerida a quienes serán sus maestros, terminan siendo excluidos como consecuencia de las barreras estructurales que presentan para ellos la escuela en su conjunto.
    Incluir sin construir el andamiaje que se requiere, termina por excluir.
    Dénse una vuelta -funcionarios o investigadores- por cualquier escuela y luego platicamos

    • Jose Andres Mejia Cardona

      Interesante. Creo que el realizar un buen diagnóstico al inicio del ciclo escolar es indispensable para un buen aprendizaje durante todo el ciclo y difícilmente se puede apreciar un buen diagnóstico y planeaciones diferenciadas en Mtros que dan el mismo grado en diferentes grupos, regularmente observaremos la mismas planeaciones. Creo que gran problema de la educación, comienza desde lo profesional que somos los docentes hoy en día

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