El corazón de Habermas

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

 

El materialismo histórico representa un hito importante en la interpretación crítica de la realidad social. Indudablemente, el mérito estriba en comprender cómo la construcción de las relaciones sociales surge de la desventaja de unos y el agandalle de otros.

Karl Marx (1818–1883) inicia uno de los textos más influyentes en el desarrollo del pensamiento de la siguiente forma: “La historia no es otra cosa más que la eterna lucha entre las clases sociales”. La exposición detalla, a partir de la aplicación de la dialéctica como método de interpretación histórica, cómo a lo largo de la historia las sociedades se han configurado a partir del conflicto entre los que poseen y los que no los medios de producción.

El materialismo histórico puso el sistema hegeliano de cabeza. Para Marx, lejos del idealismo trascendental, el pensamiento es determinado por las condiciones materiales. La tesis es importante porque manifiesta cómo la interpretación crítica de la realidad en cada individuo surge, necesariamente, de sus condiciones materiales e históricas.

Las ideas de Marx y Engels formaron una corriente de pensamiento que no solo estructuró un modelo económico para las naciones, sino que también inauguró vetas para comprender e interpretar los fenómenos sociales.

Los herederos del marxismo en el siglo XX los encontramos en los integrantes de la Escuela de Frankfurt. Los miembros de este equipo académico continuaron las líneas de trabajo a través de los siguientes aspectos.

 

  1. Crítica de la sociedad: Se presenta como el análisis crítico de la cultura, la economía y la política a partir del cuestionamiento de las estructuras de poder y dominación de la época.
  2. Interdisciplinariedad: Se considera que la comprensión de la complejidad de los fenómenos y problemas sociales surge de la vinculación de la filosofía, sociología, psicología y teoría social.
  3. Dialéctica: La interpretación de los problemas y fenómenos sociales se da a partir de la identificación de las contradicciones encontradas con la aplicación de la dialéctica como método.
  4. Emancipación: Se busca liberar a los individuos de las restricciones sociales, culturales y económicas, promoviendo una sociedad más justa y equitativa.

 

De manera breve, se puede señalar quiénes fueron los principales exponentes y sus intereses reflexivos:

 

  • Theodor W. Adorno (1903–1969) se caracterizó por sus reflexiones de carácter sociológico y filosófico en donde analizó y sostuvo una postura crítica ante las estructuras sociales y la industria cultural.
  • Mark Horkheimer (1895–1973) fungió como el director del Instituto de Investigación Social y coautor del texto Dialéctica de la Ilustración (1944). Arguyó la necesidad de presentar una teoría crítica como contraposición a la tradicional con el propósito de encontrar las estructuras de dominación, desenmascarar ideologías y establecer los parámetros de una sociedad más justa e incluyente.
  • Herbert Marcuse (1898–1979): Su reflexión se presentó como una crítica voraz hacia la idea de consumo en su obra El hombre unidimensional (1964). Marcuse describe que el consumo del hombre moderno es una construcción emanada de los ideales superficiales de la sociedad industrial.
  • Erich Fromm (1900–1980) reflexionó sobre la posibilidad de incorporar nociones básicas de la psicología para comprender a la sociedad. Fromm explica que los individuos difícilmente asumen la responsabilidad de su existencia por las determinaciones provocadas por sus relaciones sociales y personales.
  • Jürgen Habermas (1929–2026), el más joven del instituto, pero con una serie de ideas que han influido en las reflexiones sociales. Tanto la teoría de la acción comunicativa como el concepto del espacio público han provocado disertaciones sobre sus postulados y consecuencias lógicas.

La propuesta teórica de Habermas puede desarrollarse en cuatro lineamientos fundamentales.

En primer término, se tendría que comprender qué es la teoría de la acción comunicativa. Habermas propone al diálogo como el mecanismo fundamental para lograr consensos y acuerdos sociales. Las diferencias entre los grupos o individuos se superan mediante los acuerdos emanados del diálogo. El diálogo deriva en acción o transformación social.

En segundo lugar, se tendría que describir la noción de espacio público. El espacio es el escenario en donde los individuos pueden debatir y presentar sus posiciones sobre cualquier asunto. En el espacio público se materializa la acción comunicativa.

Derivado de la acción comunicativa en el espacio público, Habermas acuña la noción de racionalidad comunicativa. Por tanto, se define como la capacidad de dialogar y de interactuar con los demás para construir consensos.

La racionalidad comunicativa debe considerar la ética del discurso. La ética del discurso apela a la necesidad de aceptar principios morales elementales por los interlocutores de la acción comunicativa. La necesidad de aceptar principios éticos deriva en la afectación de no reconocer ciertos valores para dialogar y convivir.

 

Las posturas de Habermas han sido cuestionadas y de alguna manera representan el aburguesamiento de los principios marxistas. El materialismo histórico considera a las condiciones materiales y económicas como el motor de la historia, mientras que Habermas prioriza a la comunicación y el entendimiento social. ¿En verdad, puede pensarse que los dueños de los medios de producción están dispuestos a dialogar para equilibrar las condiciones materiales del proletariado?

Se considera también que Habermas, al anteponer al lenguaje y la cultura como generadores de las relaciones sociales, desvía la atención del verdadero problema. Lo que forma las relaciones se explica mediante la prevalencia histórica de la dialéctica del amo y el esclavo; es decir, las interacciones establecidas por los individuos con los medios productivos respecto a su posesión o no son determinantes para configurar a las sociedades.

De cualquier manera, el intelectual, por más riguroso que sea, no puede escapar a sus pasiones. Habermas será recordado por algunos intelectuales mexicanos de izquierda y de hueso colorado por un suceso lejos de las aulas universitarias. En 1989, en el Café Tacuba, el pensador alemán quedó deslumbrado ante la belleza de Yolanda Montes, mejor conocida como Tongolele, y decidió, cargado de valor, acción comunicativa y espacio público, acercarse a la mesa de la vedette para declararle su admiración.

Al final, la vedette, al irse del lugar, correspondiendo al acto educado y galante de Habermas, se despidió con una sonrisa sin mediar ningún tipo de acuerdo para una segunda cita.

 

*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Showing 2 comments
  • Martín Linares Ramos

    Ups. Al final, una vedete mexicana -aunque hay que decir que no cualquier vedete- cuestionó en la vía de los hechos los principios teóricos de Habermas. ¡Esa tongolele sí sabía mover estructuras!

  • J Jesus Delgado Puente

    Interesante estos análisis del comportamiento humano, a través de la historia.

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