El Quedabien

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

 

Existen y aparecen circunstancias en donde se debe asumir una posición. Lo complejo en la toma de decisiones estriba en que la decantación, por más simple que parezca, materializa principios, formas de concebir la realidad y hasta ciertos ideales perseguidos.

En este sentido, los problemas en cualquier ámbito, para su abordaje, requieren de la toma de conciencia de tres posturas: una ontológica, una epistemológica y una axiológica. No se puede avanzar en la concreción del conocimiento sin asumir qué se entiende por real, cómo es posible conocer los fenómenos constitutivos de esa realidad y, desde luego, sin expresar qué valores existen en ella.

Uno de los lógicos más representativos de la escuela analítica señaló con precisión matemática que asumir un criterio epistemológico entre el realismo o el idealismo implicaba, necesariamente, adquirir un compromiso ontológico. A pesar de pretender mostrar una actitud alejada de cualquier vestigio de subjetividad, este axioma es altamente apasionado.

En la actualidad, asumir el denominado compromiso epistemológico y ontológico manifiesta, de alguna forma, los valores asumidos ante cualquier tipo de investigación. Aunque los anarquistas metodológicos han argumentado y demostrado que la ciencia como un ideal lleno de pureza es inexistente por la carga subjetiva que rodea e influye en cualquier científico, sí es posible percibir qué investigación se realiza con valores éticos y congruencia y cuáles no tienen un ápice de responsabilidad social.

En la actualidad, abordar, en cualquier ámbito de conocimiento, un problema tiene como primera barrera asumir el compromiso ontológico. La epistemología contemporánea está saturada de los “quedabien”.

El quedabien describe a la perfección un modo de ser que, lejos de abonar a la construcción lógica del conocimiento, es perjudicial por lo que representa.

El quedabien es ambivalencia pura; no afirma ni niega, usa a placer la capacidad discursiva para no comprometerse con nada y quedar bien con todos. Cuando conviene, dice que sí; en su momento niega y, en situaciones extremas, perfila un pálido perhaps.

El quedabien desprecia, desde la autoconciencia, la reflexión ética porque los únicos valores que reconoce son los relacionados con el beneficio personal. Su lucha es la permanencia en su posición o escalar en escenarios donde adquiera poder. Por esta razón no se decanta por una postura específica porque ese solo hecho le generará detractores y reducirá significativamente sus seguidores y aplaudidores.

El término “quedabien” tiene una relación semántica de sinonimia con la expresión “ser políticamente correcto”. Lo políticamente correcto es una posición que no altera o no genera inconformidad por contener afirmaciones controvertidas. La política correcta es la que queda bien porque está avalada por el juicio de la mayoría.

Si la descripción del quedabien es precisa y no admite ambigüedades, entonces, ¿por qué se ha permitido que estos seres estén en puestos relevantes? Si una de sus características es su nulo compromiso, entonces, ¿por qué les hemos legado asuntos importantes?

La realidad muestra ejemplificaciones claras.

En Jalisco, desde que llegó la administración naranja al gobierno estatal primero, quizá por inexperiencia, se presentaron una serie de pifias que, en esta segunda administración del mismo color, no se han podido resolver: falta de maestros en centros educativos, falta de pagos al personal educativo de múltiples niveles, malos manejos administrativos y opacidad en sus formas operativas y de capacitación. Pareciera que los verdaderos problemas educativos están en el día a día y las autoridades están atendiendo situaciones que no tienen relevancia e importancia en el quehacer del fenómeno educativo.

La explicación de esta separación está en los quedabien, porque son pocos los espacios y nula la apertura para cuestionar y formular otras formas y otros métodos en el estado.

El 20 de febrero se organizó un evento para dotar al personal directivo de educación básica de Chromebooks. Un evento de esa naturaleza emociona porque, el magisterio, cuando se le ha acostumbrado a recibir migajas, cuando sale de lo común, deja de asumir su posición crítica y se suma a la masa aplaudidora. A quien le dan pan, que llore.

En el evento escuchamos una declaración que se puede encumbrar como el máximo nivel de quedabienismo. “Sería importante que el modelo educativo del estado de Jalisco se replicara en los demás estados de la República”.

La declaración evidentemente muestra el completo desconocimiento de la realidad educativa del estado y solo buscó quedar bien ante las autoridades educativas y de gobierno. Los líderes sindicales hoy en día parecen más avaladores de las disposiciones de la autoridad que defensores de derechos fundamentales. En fin, ahí quedará esa anécdota para la memoria colectiva y sería bueno recuperar cómo asumieron la declaración todos aquellos que han sufrido atropellos de la administración vigente.

Otro ejemplo lo encontramos en la toma de decisiones del gobierno estatal ante los acontecimientos violentos del 22 y 23 de febrero. Los hechos provocaron la activación del Código Rojo y la suspensión de actividades económicas y académicas.

Las decisiones en la reactivación de actividades, lejos de partir de un estudio descriptivo serio, mostraron el poco reparo en asumir una realidad ambivalente. Así como se dijo una cosa, se dice la otra. Se decía que se habían recuperado las condiciones de seguridad en el estado y por eso se podía retornar a las aulas de todos los niveles de educación básica, aunque también se presentó un margen para que las escuelas, según sus condiciones de seguridad o inseguridad, decidieran si se regresaría a la presencialidad o al modelo virtual.

La Universidad de Guadalajara, por otra parte, reconociendo la fragilidad y condiciones de alta peligrosidad, optó por un modelo de retorno paulatino para el nivel medio superior y para los distintos Centros Universitarios.

¿En qué estriba la diferencia? Desde luego que en ambos ámbitos existen grupos que pretenden imponer su postura, pero queda claro que en la SEJ las decisiones parecen ser tomadas para quedar bien sin considerar repercusiones emocionales y académicas. A este tipo de decisiones, sin pies ni cabeza, se enfrenta el magisterio jalisciense y, por quedar bien, un senador que también es dirigente sindical señaló que es un modelo digno de imitar.

 

*Licenciado en Filosofía. Profesor de educación secundaria en la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Comments
  • Martín Linares Ramos

    Ah jijos!!!
    Pisas muchos callos mi estimado. Muchos. De todos los colores: naranjas, verdes, rojos, azules…y sobre todo tuttifrutis. Pero…ninguno dirá: “esta boca es mía”.
    ¡Esos quedabien!

Start typing and press Enter to search