Una reflexión para Navidad

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

El presente ciclo escolar terminó con los tres días de capacitación de formación de Carácter. Los centros educativos reflexionaron sobre la posibilidad de formar y definir los valores que los jóvenes necesitan aprender para mejorar el rumbo de la sociedad contemporánea.
Muchas preguntas asaltan a quien sí gusta de la revisión analítica de las propuestas de las políticas educativas. Pero, al margen de la revisión de Educarácter, una de las reflexiones que como docentes tendríamos que realizar estriba en cómo entendemos la formación de valores en los sistemas educativos.
Una reflexión de este nivel se encuentra en el diálogo platónico Protágoras. La discusión se centra en dos puntos: primero, si es posible enseñar a las personas a ser virtuosas y, la segunda parte, se centra en cómo se enseña la virtud.
Es importante puntualizar que el interlocutor principal del diálogo Protágoras es un sofista. Los
sofistas en la antigua Grecia se presentan como maestros de retórica y se dedican a enseñar a quien comprará sus servicios cualquier tipo de arte o ciencia que se necesitará.
Los diálogos son feroces y, mediante la mayéutica como método reflexivo, Sócrates desarrolla las siguientes tesis sobre la virtud y la posibilidad de ser enseñada:

1. La virtud como conocimiento: Sócrates sostiene que hay una relación directa entre el conocimiento y la virtud, es decir, aquel que se dedica a buscar la verdad puede comprender qué es la virtud y si la virtud es susceptible de ser aprendida, entonces sí puede enseñarse.
2. La unicidad de la virtud. La virtud simboliza la unicidad de todos los valores o principios que el hombre debe procurar. Por tanto, un hombre es virtuoso por poseer o comprender todos los principios éticos universales. En este sentido, aquel que conoce la virtud es capaz de enseñarlas todas.
3. La imposibilidad de hacer el mal. La relación establecida entre la virtud y el conocimiento conduce a comprender que el mal es un acto de ignorancia. Por esta razón, si no hay actos de maldad de manera deliberada, sino por desconocimiento de las variables, entonces sí es posible enseñar a actuar virtuosamente a los individuos.
4. El papel de los sofistas. Sócrates critica el proceso seguido por los sofistas, ya que observa que solo se dedican a la enseñanza de herramientas o habilidades persuasivas, pero no hay un interés por descubrir el sentido verdadero de la virtud.
5. La importancia del entorno. Un elemento fundamental en la reflexión de Sócrates sobre la virtud se encuentra en el papel que le otorga al contexto como escenario para aprender la virtud. El medio es determinante para que los jóvenes aprecien cómo se comportan los hombres virtuosos.

Las líneas propuestas por Sócrates ayudan a pensar en todos los elementos necesarios para comprender cómo se debe incorporar la enseñanza de valores o virtudes en la escuela.
Por otra parte, además de reflexionar sobre la virtud, es crucial hacer una pausa para revisarnos, para pedir perdón y para demostrar a nuestros seres queridos la importancia y significado que tienen en nuestra vida.

¡Felices fiestas!

*Licenciado en Filosofía. Profesor en la Escuela Secundaria General 59 “Francisco Márquez” de la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Comments
  • Julio Antolin

    La virtud es escencial para decir que hemos superado nuestros propios demonios. Excelente reflexion maestro Christian

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