La diferencia entre el pensamiento teórico y el pensamiento epistémico. ¿Qué investigan los teóricos o epistémicos educativos?

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

 

El texto de Hugo Zemelman: “Pensar teórico y pensar epistémico. Los retos de las Ciencias Sociales Latinoamericanas”.[1] (https://repository.unad.edu.co/bitstream/handle/10596/5564/Documento7.pdf;jsessionid=3D0EE3B5087100437C0790CC09DC51DC?sequence=1) Aborda el problema ontológico y epistemológico para las ciencias sociales.

Si bien no se parte del infructuoso debate sobre la posibilidad o no de hacer ciencia en la comprensión de los fenómenos dependientes de la esfera humana, el autor describe cómo se han construido interpretaciones para el hecho social y presenta el error más frecuente en la construcción de teorías interpretativas.

Zemelman arguye tres nociones fundamentales para comprender la propuesta sobre la construcción de conocimiento científico para los fenómenos sociales.

La primera noción es el desfase o desajuste; se refiere a la pérdida de referencia entre el término y el fenómeno que se pretende describir. En palabras de Zemelman, el desajuste surge porque los hechos sociales avanzan o se desarrollan a una velocidad distinta a la percibida por el investigador.

El desajuste explica la coexistencia de un sinfín de teorías que pretenden explicar los fenómenos sociales y su diferencia entre las que son perennes y las que son fugaces; las teorías fugaces son edificios concebidos desde la razón sin más; sus afirmaciones son tautológicas; las teorías perennes o relevantes, en contraposición, son descriptivas y poseen un carácter explicativo; sus enunciados reflejan un conocimiento e interpretación más complejo de la esfera social.

Luego entonces, se marca una distinción entre dos formas de hacer investigación. El pensamiento teórico ocasiona el desfase o desajuste; consiste en la apropiación de contenidos por derivaciones lógicas, formula predicaciones que ya se encuentran incluidas en su significado. Es un saber hueco y alejado de la realidad social porque no se refiere a ella, la desfasa incluso; se podría decir que se basa en procedimientos lógicos para derivar tautologías o contingencias. El pensamiento teórico, por tanto, siempre es a priori.

La otra postura es una especie de fenomenología primigenia. El pensamiento epistémico se define como preteórico y usa las habilidades de pensamiento o moldes de la razón o, como diría Piaget, las categorías genéticas del pensamiento, para construir nociones, conceptos y teorías. Su característica principal es la suspensión de juicios basados en teorías establecidas para formular preguntas de investigación relevantes y nuevas. Se usan las categorías del pensamiento para dotarlas de contenido. En este punto se encuentra su relevancia porque inician con una especie de epojé.

El abordaje del problema de cualquier investigación, a la luz de los postulados de Zemelman, permite analizar desde cómo se inicia el planteamiento del problema. Si bien la investigación busca un vacío explicativo para trazar nuevas vetas de trabajo, las diferencias entre el saber teórico y epistémico permiten una distinción plena entre realizar o no una investigación significativa.

En la actualidad existen tantas vetas y tantas publicaciones sobre diferentes sucesos educativos. En la vorágine, en primera instancia, pareciera que, a pesar de encontrar distintas reflexiones y publicaciones, los problemas más significativos en torno al fenómeno educativo retornan una y otra vez. A qué se deberá este fenómeno.

¿Será que las aportaciones de los investigadores son fugaces porque, lejos de problematizar, navegan plácidamente en las aguas tranquilas de la tautología y contingencia? Son publicaciones para la foto y para los camaradas de siempre en los mismos foros y con los mismos amigables contendientes.

Quizá no se realizan desde una perspectiva epistémica porque implica la crítica a las estructuras complacientes y despreocupadas que se encargan de administrar la política educativa.

Será melón o será sandía, pero hay una pregunta que, en teoría, debería mostrar la importancia y relevancia de la investigación educativa. ¿Cuál es su nivel de influencia y resultados en la formulación de nuevas estructuras que abonen a la mejora del trayecto formativo de niñas, niños y adolescentes?

Mientras sigamos abordando los mismos problemas desde las mismas perspectivas teóricas, estamos consolidando a los investigadores educatibios. Aunque con eso de la formación del carácter, esperemos —aunque sea un acto de fe más— que surjan investigadores con mayor temple y determinación.

 

*Licenciado en Filosofía. Profesor en la Escuela Secundaria General 59 “Francisco Márquez” de la SEJ. chris-brick@hotmail.com

[1] Zemelman M., H., (2021). Pensar teórico y pensar epistémico: los retos de las ciencias sociales latinoamericanas. Espacio Abierto, 30(3), 234-244 pp.

Showing 2 comments
  • Roberto Díaz

    Una crítica fuerte, pero necesaria, que nos invita a reflexionar sobre el modo en que construimos conocimiento. El llamado a impulsar un pensamiento epistémico es especialmente relevante, pues implica suspender certezas y formular preguntas capaces de responder a los desafíos históricos y contextuales actuales.

  • Eva Guzman Guzman

    felicidades, esto es trascender a lo cotidiano, a lo intuitivo deductivo, pensar teórico desde Hugo Zemelman, implica estar a la hora, al día, con el avance cientitifico, pensar la complejidaad, la totalidad, el dinamismo en el pensar y en el mundo, moverse desde la insertidumbre, poder predecir con mas argmentos teoricos y hermeneuticos, desde la interdiscplinariedad, la complejidad., la ciencia

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