¿Qué implica la lectura crítica de la realidad?

 In Luis Christian Velázquez Magallanes

Luis Christian Velázquez Magallanes*

 

Uno de los principales propósitos de la fase intensiva del ciclo escolar 2025–2026 se refiere a que los distintos colectivos deben realizar una lectura crítica de las condiciones sociales, económicas, demográficas y demás en las que se encuentra la escuela. A esta reflexión se le denomina Lectura crítica de la realidad.

Uno de los propósitos de la fase intensiva consiste en abordar un elemento fundamental para el buen funcionamiento de las prácticas transformadoras que deberían realizarse en los centros educativos. Preguntar por las condiciones que explican la realidad de las escuelas consiste en desentrañar todos los elementos que permiten comprender por qué los individuos de un grupo específico se interrelacionan de formas específicas, con el objetivo de diseñar procesos pedagógicos que desarrollen en los alumnos la comprensión de su realidad para analizarla críticamente y, mediante la reflexión, plantear alternativas de cambio para contribuir a la mejora de su entorno.

Las guías de las fases intensivas —tanto la Nacional como la Estatal— marcan, como primera reflexión, la necesidad de romper con los patrones establecidos que, lejos de servir para los propósitos educativos, se han convertido en lastres y amarras para los centros escolares. Mediante términos como la Autoconciencia de la CAV y el derribo de las certezas educativas, se busca tomar conciencia de las condiciones esenciales de la escuela como tal y de aquellas acciones o creencias que no han favorecido la formación integral de nuestros alumnos. Comprender qué se es y qué se hace mal para construir una ruta de mejora.

De nueva cuenta, como en otros tantos momentos en la historia de los modelos educativos, parece que la mesa está puesta, pero, para llevar a buen puerto el problema educativo, es crucial, como en los otros procesos, la reflexión crítica de los docentes, y más cuando en las escuelas se ha privilegiado la democratización de la gestión educativa. Tanto el Comité de Disciplina Escolar como el Consejo de Evaluación y Planeación, por ejemplo, tienen la encomienda de que, a través de la Autonomía de Gestión y del Análisis de los datos y procesos, decidan qué ruta debe tomar la escuela.

Indudablemente, los resultados de la puesta en vigor de la Nueva Escuela Mexicana no han sido los esperados y quizá por esto se plantea una reflexión profunda para comprender cómo se encuentran los centros educativos en todos sus ámbitos. ¿Cuáles son las razones que explican sus precarios resultados? Pero, ¿la lectura crítica de la realidad solo implica el análisis profundo de la escuela y su comunidad, o también se debería analizar la operatividad del sistema y de las autoridades educativas como parte del problema?

El sistema como tal también ha presentado una serie de vacíos o ambigüedades respecto a cuestiones concretas que también influyen en la operatividad y los resultados de las escuelas. Luego entonces, también debemos revisar hasta dónde los lineamientos de las autoridades son acordes a las necesidades del entorno y surgen de una lectura crítica de la realidad.

El presente ciclo arranca con demasiadas vacancias en los centros educativos porque la autoridad no es preventiva en la reasignación de espacios vacantes, por la razón que sea. Parece que se ha convertido en una necesidad que las escuelas inicien cada ciclo escolar con la incertidumbre de saber si contarán con una plantilla completa o no. La mayoría de los centros educativos arrancan en la ambigüedad, no saben quiénes serán los nuevos maestros ni en qué condiciones llegarán.

Respecto a los Protocolos de Actuación para prevenir y denunciar situaciones de violencia o vulnerabilidad, existen vacíos que bien pudieran verse como socavones. Mientras que las autoridades dicen que son la panacea para múltiples problemas, los maestros no saben bien a bien cómo se aplican o cómo se deben activar. La carencia de claridad y la nula capacitación han generado que múltiples mercenarios hagan literalmente su agosto con la venta de formatos y de cursos para aclarar lo que el sistema debería explicar.

Respecto a la estabilidad laboral más elemental, nos encontramos con el manoseo de prestaciones que se mueven o eliminan sin explicación alguna. Recientemente, por ejemplo, el bono que recibían los docentes por trabajar en comunidades indígenas (E3) ha desaparecido sin explicación alguna, así como también hay cambios en fechas de pago o explicaciones contradictorias respecto a los beneficios laborales del magisterio.

Otro elemento sistémico se encuentra en las condiciones de vulnerabilidad en las que viven nuestros menores. La realidad se empieza a mostrar en casos en donde tenemos que tomar conciencia de los niveles de descomposición social. Hace unos días se dio a conocer cómo un adolescente de 14 años, en un intento de robo, fue ultimado en pleno centro de la ciudad de Chilpancingo, Guerrero. El país atraviesa una terrible normalización de situaciones violentas y complejas para nuestros menores.

Pero estas situaciones de vulnerabilidad también están en la escuela. Por ejemplo, en el estado de Chihuahua se ha presentado una terrible situación con una actividad escolar no supervisada. La práctica de laboratorio consistía en la fundición de aluminio y una explosión, derivada del desconocimiento para controlar las variables del experimento, provocó, lamentablemente, que un alumno perdiera la vista. La investigación expuesta en una nota del periódico La Jornada (https://www.jornada.com.mx/2025/08/24/politica/008n1pol) expone que, si bien el propósito del proyecto consistía en la fundición de aluminio para trabajar en tornos, los alumnos no recibieron la información adecuada, ni las herramientas, ni habilidades para cumplir con el objetivo.

Por tanto, la lectura crítica de la realidad implica la revisión exhaustiva de todos los elementos que confluyen para tener buenos o malos resultados educativos. Implica no solo la revisión de las condiciones del escenario en donde se sitúa la escuela, sino que el colectivo también debe realizar un análisis de cómo opera el sistema educativo, cuáles son los flagelos sociales que están descomponiendo el tejido de nuestros grupos sociales, las condiciones o ambientes en donde se desarrollan nuestros menores y aquellos hábitos que describen puntualmente las aspiraciones de niñas, niños y adolescentes.

Una sociedad que toma conciencia de los niveles de violencia en los que viven nuestros jóvenes, muestra apatía, normaliza estos eventos y no hace nada; además de ser una sociedad descompuesta, es una sociedad completamente rota.

 

*Licenciado en Filosofía. Profesor en la Escuela Secundaria General 59 “Francisco Márquez” de la SEJ. chris-brick@hotmail.com

Showing 3 comments
  • J Jesús Delgado Puente

    Muy buen artículo, muchas felicidades mi estimado amigo.
    Yo también incluiría el estudio no solo de la escuela, si no todo el entorno educativo, la sociedad en su conjunto, para que desde esa edad se vallan integrando y tengan como objetivos mejorarla.

    • Anilu

      Dentro de los CTE sale a relucir el sistema educativo ante el deteriodo de las oficinas de Supervision y el hecho de no poder usar la sala de reuniones de ese lugar estamos en una biblioteca pública y se comento que desde hace años en la Sep el departamento de obras y construcción no tienen dinero para mantenimiento y aunque nos dicen que hagamos gestión Presidencia pone mano de obra pero los materiales que pudiera haber en bodega de la Sep y que tienen como impermeabilizante desde octubre 2024 los pedí y hasta el momento sigo sin respuesta prefieren que se heche a perder.

  • Juan Carlos García Baltazar

    los propósitos de la fase intensiva consiste en abordar un elemento fundamental para el buen funcionamiento de las prácticas transformadoras que deberían realizarse en los centros educativos.

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