¿Para qué sirven los congresos de educación? El caso del Estado de México
Marco Antonio González Villa*
La semana pasada se llevó a cabo en tres sedes distintas el Congreso Internacional de Educación Estado de México, el cual tuvo mucha difusión en lo local y una gran presencia de autoridades siempre dispuestas a salir en la foto de todo evento con matices políticos.
Pese a ser un evento de carácter educativo, la verdad es que hubo poca disposición y apoyo para que los docentes del estado pudieran asistir al evento, en donde solamente participaron aquellos que decidieron mandar una propuesta de trabajo, estudiantes y docentes del ISCEEM, gente del staff organizador y unos cuantos docentes interesados en los conferencistas anunciados o en las investigaciones que se iban a presentar o en los talleres. Para ser un primer congreso, el cual es referido por los organizadores y autoridades como todo un éxito, y la verdad es que sí puede serlo, falta ver lo que sigue.
¿Cómo se mide el éxito de un congreso educativo? La respuesta tendría que ser: cuando se ha generado conocimiento útil para las aulas o cuando se generan propuestas que optimizan el funcionamiento y relaciones de las escuelas o cuando atienden y brindan alternativas de solución a problemas presentes. Y aquí tenemos una crítica; algunos dirán queja, pero prefiero llamarlo oportunidad.
Si el éxito del Congreso se mide por la participación de los conferencistas invitados, que no conocen las condiciones de trabajo de las y los docentes del estado, ni las características geográficas, físicas, económicas y poblacionales de los municipios, tendríamos que decir que muchas de sus aportaciones, aunque valiosas en el campo de lo educativo, tal vez no aplican a nuestro contexto, lo que le quitaría significatividad a lo dicho y dificultades de extrapolación a nuestra realidad. No es algo personal contra los ponentes invitados, pero es fácil hablar y proponer desde la barrera.
Pero, si el éxito del congreso se basa en la revisión y lectura, por parte de algún comité o las mismas autoridades, de las investigaciones realizadas por los investigadores de segunda clase, sin reflectores, subalternizados por no ser considerados valiosos, es decir, las investigaciones de los docentes del estado, que abarcan temas de relevancia y preocupación para sus escuelas o su función docente, llevadas a cabo con población que encontramos en nuestras aulas, en nuestras calles, en nuestra realidad, y de ahí emanen políticas o precisamente propuestas de trabajo y alternativas de solución, como ya se refirió, se puede lograr hacer una lectura, descripción, comprensión y abordaje teórico metodológico fundamentado del Estado de México desde la visión integral de diferentes docentes formados y empapados de lo que es nuestro estado
En una de las posibilidades de la definición etimológica de la palabra congreso, encontramos caminar juntos, ir juntos; así que, tomados de la mano, organizadores, autoridades y docentes investigadores del Estado de México, hagamos que este congreso tenga éxito por el bien de nuestras escuelas y estudiantes; es el tiempo de cosechar conocimientos, alternativas y propuestas. Esperamos entonces ir y caminar juntos y tal vez, en el siguiente congreso, haya menos invitados y más docentes estatales en las conferencias magistrales y en las sedes; así será, sin duda, un éxito. Piénsenlo.
*Doctor en Educación. Profesor de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala. antonio.gonzalez@ired.unam.mx
El carácter internacional tenía que justificarse. Si bien con sus tintes políticos, lo valioso fue escuchar las presetaciones de docentes de distintos niveles educativos, en kas que compartieron qué han hecho en sus escuelas desde el marco de la NEM. Algunos más consistentes que otros, algunos con mayor claridad en los propósitos, algunos todavía sin mucho manejo coenceptual o teórico, lo cierto es que en las escuelas hay un esfuerzo de traducir a las prácticas educativas, acciones que sean relevantes ara los estudiantes con quienes trabajan. Esas propuestas y acciones que compartieron, han sido trazadas desde sus propias trayectorias profesionales, de su preparación académica, de su experiencia docente y demás actividades en las que han participado. Tuvieron un espacio de expresión para presentar sus logros y sus argumentos y eso, tan solo eso, es mucho. Me deja en claro que los docentes trabajan, en el sentido amplio, que hacen el esfuerzo por comprender lo que implica la lectura de la realidad, el interambio de saberes, la interculturalidad, el pensamiento crítico, el trabajo por proyectos en los escenarios del aula, la escuela y la comunidad. Eso es lo que los investigadores deberíamos estar viendo y acompañando para llegar a la cosecha fructífera. Mi reconocimiento a las genuinas prácticas educativas de nuestros colegas docentes y por animarse a construir comunidad a partir de ello.