Los cambios en educación ¿para cuándo y hasta dónde?

 In Miguel Ángel Pérez Reynoso

Miguel Ángel Pérez Reynoso*

En educación se requieren cambios no solo en las personas que dirigen las instituciones, sino también en el contenido de sus orientaciones y en el estilo de hacer política educativa.
La sociedad ha entrado en una especie de hartazgo al tener iniciativas educativas predecibles que tienden a reiterar lo que ya se dijo y se hizo hace muchos años. Pareciera que el principal oficio de los funcionarios educativos es “darle vuelta a la noria”, es decir, caminar en torno a lo mismo.
En la esfera federal, la culminación del ciclo escolar abre la posibilidad para pensar en cambios verdaderos que sirvan para que las cosas realmente mejoren. En ello, cuando menos, se puede pensar en tres compromisos:

1. Darle un mayor protagonismo a las y los docentes a través del involucramiento en los rediseños curriculares. No solo se trata de que hagan maquila de cosas que poco servirán, sino que ingresen al disco duro del sistema y que desde ahí ayuden a pensar y decidir en torno a las decisiones de política educativa.
2. Establecer compromisos y metas claras; que no les gane el triunfalismo de que todo va bien y que digan que nos han puesto palomita en los organismos internacionales. No se trata de mirar la realidad y pensar qué cosas son factibles y necesarias de hacer. Como bien dice Adalberto Rangel (de la UPN del Ajusco), se trata de trazar puentes a partir de propuestas de intervención que sirvan para la mejora verdadera y que las acciones tengan un sentido y una claridad de hacia dónde se dirigen.
3. Garantizar impactos sociales más contundentes desde lo que se hace en educación. No es posible que el crimen organizado y las delincuencias sigan operando con toda tranquilidad, cuando se supone que desde el trabajo educativo estamos previniendo que la sociedad sea otra.

Es necesario que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum piense en los cambios que la educación necesita en nuestro país y actúe en consecuencia.
En la esfera local jalisciense ya se ha hecho costumbre la incomodidad de estar supeditados a un gobierno atípico, que no es ni de izquierda, ni de centro, ni de derecha, sino todo lo contrario, en donde el único espacio que tienen fincado es el interés en el negocio y en sacar provecho de esta tendencia que vivimos en Jalisco, de una especie de privatización invisible de la educación y de otras esferas de la vida pública. Aquí hacen falta cambios profundos, cambios para perfilar la educación pública de manera distinta. Como decía la carta de los intelectuales norteamericanos hace algunos años: “Que se vayan todos”, pero que lleguen otros personajes que no terminen haciendo lo mismo.
La educación es el único campo social que debería ser blindado y que pudiera estar en manos de los que saben y de los que tienen ganas de hacer algo (mucho) por este país y por esta sociedad. Desde los espacios del periodismo crítico especializado en el abordaje de asuntos educativos, hay personas (me cuento entre ellas) que hemos insistido en darle una vuelta de tuerca a la forma de cómo se organiza y se administra la gestión y el abordaje del tema educativo, pero ni allá ni acá tenemos eco. Pareciera que clamamos en el desierto, ante ojos que no ven y oídos que no escuchan; tenemos en la contraparte una sociedad que cada vez se organiza mejor, que está más informada, que es proactiva y propositiva. Esta sociedad que viene desde abajo muy pronto exigirá cambios, pero no solo eso, impondrá las condiciones del tipo de gestión educativa que nuestro país y nuestro estado necesitan.
Por lo pronto, basta esperar para ver hasta dónde las agencias gubernamentales tienen la disposición por pensar en otra educación, aquella que es posible y necesaria para el actual mundo en el que nos ha tocado vivir.

*Doctor en Educación. Profesor-investigador de la UPN Guadalajara, Unidad 141. safimel04@gmail.com

Comments
  • Maria Catalina González Pérez

    Buena idea: campo blindado.

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