#8 y 9M: Aún es tiempo de ir por los sueños
Graciela Soto Martínez*
Somos mujeres porque así correspondió a la naturaleza; no elegimos género ni sexo. Fuimos dotadas de privilegios como el cuerpo, la posibilidad de ser madres, amamantar, desarrollar la intuición o la sensibilidad, entre otros tesoros. Sin embargo, nacimos desprovistas de derechos como la equidad salarial, posiciones en la gobernanza y toma de decisiones en las economías. En pleno siglo XXI seguimos pidiendo cosas básicas como protección a la vida y derecho a la salud.
Acechan los peligros y nosotras seguimos pidiendo seguridad, con un Estado que nos falla cada vez que una desaparece, sin importar cómo iba vestida, siendo tildada de provocadora o incitadora de bajas pasiones. El Estado de bienestar y de derecho les ha fallado a las estudiantes de Morelos desaparecidas y encontradas muertas, a las madres buscadoras y a las Guerreras de Jalisco que sólo buscaban a sus muertos; un día mandaron el último mensaje y después, la nada para siempre. La lista de mujeres violentadas en el último año sigue siendo larga en todos los estados de la república. A todas horas siguen aconteciendo hechos que demuestran que falta mucho para la protección de los derechos de la mujer.
¿Por qué el tema es la destrucción de edificios donde ellas se manifiestan? ¿Por qué el tema no es la violencia que se gesta en la sociedad, en la pobreza, en la falta de oportunidades? ¿Por qué no analizar lo que crece en las sombras y oscuridades?
Muy dadores del “día para marchar”, como si con eso nos tuvieran contentas. Pero, ¿cuántas guarderías nuevas hay para las madres trabajadoras? ¿Dónde están los aumentos de sueldo que se traduzcan en mejoras en la forma de vida? ¿Cuántos psicólogos para dar consulta a quienes enfrentan desafíos mentales? ¿O becas para profesoras que quieren especializarse?
Otrora, las mujeres en el poder vienen a reproducir las desigualdades del patriarcado porque ellos les abrieron la puerta y hoy les deben favores. Nosotras seguimos a su disposición: a ellos hay que pedirles audiencia, imponerles las cuotas, recordarles los derechos, insistir en los talentos y visibilizar a las que hablan, porque a menudo son calladas o se topan con oídos sordos.
No pedimos privilegios, pedimos justicia. No queremos reconocimientos especiales, queremos respeto y atención a nuestras necesidades. No queremos competencias por los primeros lugares, queremos que todas lleguemos a la meta. Más que “Miss Universo”, queremos valorar la belleza de todas. Queremos elegir y no solo ser elegidas. Queremos diagnósticos oportunos y servicios de salud dignos para no seguir muriendo de cáncer.
Que la forma de conmemorar sea acorde a la situación que vivimos. No todas vamos a marchar o manifestarnos en las redes; hay acciones sencillas y poderosas con las cuales se puede conmemorar durante el 8 y 9M:
- Atiende tu salud de manera preventiva y no postergues la atención médica.
- No juzgues a otras mujeres que luchan por sus propios temas e ideales; cada quien tiene su historia.
- Escribe, escribe tus historias y compártelas como forma de sanar y también de enseñar.
- Vota de forma consciente, analizando todas las propuestas y acciones de quien quiere gobernar.
- No permitas la corrupción en los niveles que se viven. Denuncia estas prácticas; si tienes miedo, hazlo de forma anónima.
- Lee más de todo lo que te gusta y despierta tu conciencia.
- Denuncia lo que está mal, en el entorno que sea; el silencio contribuye a perpetuar desigualdades.
- Toma pausas y descansa ante los agobios familiares y sociales. El nuevo día te traerá sus propias energías.
Tú establece ahora cuál es tu manera de luchar y hacer que se respeten tus derechos.
Como cierre, comparto este poema:
Aún es tiempo de ir por los sueños.
Ni me felicito, ni me conmemoro.
Me acepto así, con todas mis caras:
Mujer, única versión en este mundo.
A conquistar las propias debilidades,
Aún es tiempo de ir por los sueños.
Compañeras, como yo, mujeres,
Ni más ni menos, diferentes.
Todavía nos podemos apoyar entre todas.
La competencia nos la sembraron ellos.
A odiar se aprende cuando te quitan lo
Que un día tuviste. Pero nada era tuyo.
Solo te lo habían prestado.
Reconstruye tu templo.
Que la fe te acompañe.
Revisa tu refugio.
Perdónate las imperfecciones.
Levántate de los tropiezos.
Libérate de tus apegos.
Para que puedas caminar ligera, porque
Aún es tiempo de ir por los sueños.
Doctora en Educación. Jefa de Sector Preescolar. meipe1gsm@gmail.com
Muy sentido mensaje! Me gustó mucho. Gracias.
Desde nuestro campo de acción principal nuestros grupos y familia, se enseña un trato igualitario, la cero discriminación, el amor a uno mismo y al prójimo, a vivir con valores como el respeto, la empatía, la cooperación, etc. Vivir con libertad, vivir sin esperar de nadie, ni a nadie. Las que no respetan es porque dependen de alguien que paga para destruir, ellas y ellos no están del lado positivo pidiendo ni una más violentada, ni una más despreciada, no al machismo, están para distraer, mentir, dañar y sabemos por qué y para beneficiar a quien. Las buenas somos más. Marchar o manifestarnos pacificamente es para hacernos notar y ser escuchadas. Excelente aportación maestra, muchas felicidades.
Grace, “gracias por recordarnos que la lucha por los derechos también pasa por la conciencia, la educación y la sororidad.”
El artículo tiene un mensaje muy sensible y necesario para seguir pensando el verdadero sentido del 8 de marzo.
Sensibiliza enormemente la reflexión tan valiosa acerca de la necesidad de pasar del simbolismo a las acciones que realmente transforman la realidad.
Él cierre del artículo me emociona y me llena de esperanza.
Un abrazo con admiración y cariño.