1976-2026, 50 años de haber egresado la primera generación de la ETI 182
Jaime Navarro Saras*
Hace tres años, en el mes de octubre, hicimos referencia al aniversario 50 de la creación de la Escuela Secundaria Tecnológica Industrial núm. 182 (ETI 182), hoy Escuela Secundaria Técnica núm. 14 (EST 14); siguiendo con el tema de la secundaria, este mes de julio se estarán cumpliendo 50 años de que egresó la primera generación, la cual inició con 300 estudiantes y sólo egresaron 223 (según la invitación que se nos entregó para la ceremonia de entrega de certificados y diplomas por haber egresado).
Desde entonces, muchos de los estudiantes de la primera generación se siguieron frecuentando gracias a los lazos de amistad que forjaron durante tres años, otros más por el esfuerzo del prefecto Eduardo García y unos más por cualquier otra razón. En mi caso sólo asistí un par de veces: una por invitación de la querida maestra Chayito Larrañaga de Español, justo cuando la escuela cumplió 20 años, y una más porque Rubén Soto Saras, mi primo, tenía interés de reencontrarse con los viejos conocidos hace como 20 años.
Después vino el aniversario 50, al que no acudí porque estuve fuera de la ciudad, pero abrí la plataforma para recibir textos que dieran cuenta del hecho; sólo Silvia Ruvalcaba Barrera, Teresa Bermúdez Ferreiro y yo publicamos testimonios.
Después de 50 años de haber egresado esa primera generación y cuyos estudiantes dejaron muy lejos la etapa de adolescentes, hoy pertenecemos a la tercera edad; la mayoría rebasa los 65 años y unos cuantos los 70; gran parte de ellos vive la etapa de la jubilación y otros más están en ese proceso. En su haber hay hijos, nietos y hasta bisnietos que han sido testigos de su crecimiento gracias a las familias que los forjaron y, no menos importante, lo que la escuela secundaria logró influir en su formación académica.
Hay compañeros que nunca más los volvimos a ver, lo mismo porque la vida les acortó el camino o porque simple y sencillamente desaparecieron del firmamento y tomaron caminos distintos, tanto en esta ciudad como allende las fronteras.
Tanto los 50 años cumplidos en 2023 de haber iniciado los estudios en la ETI 182, como los otros 50 años que se cumplirán este julio por haber egresado, ambos momentos fueron las últimas oportunidades de volver a reencontrarnos con quienes convivimos tres años, de 1973 a 1976, y, por lo tanto, esa oportunidad ya no será posible otra vez; por lo tanto, no nos veremos más en esta dimensión.
En mi caso, he tenido la fortuna de haber coincidido con algunos compañeros a lo largo de estos últimos 50 años, entre otros Jorge Mora, Rubén Soto, Rafael Tejada, Jorge Colunga, Álvaro del grupo A, Raúl Moreno, René Esquivel, Teresa Bermúdez, Silvia Ruvalcaba, Aracely Calderón, los hermanos Agraz y René Trujillo, entre otros más que no recuerdo sus nombres, sólo apodos como El Chiquilín, El Gory, Los Enanos, La Escalera, El Muciño. Aún recuerdo las frases que se dijeron en la ceremonia de la entrega de certificados: El futuro es de ustedes. A la distancia y después de haber pasado medio siglo, concluyo que este mundo no es como lo imaginábamos. El ayer es equiparable a la prehistoria con la mínima tecnología y parecido a una realidad en cámara lenta; el hoy ni con las lecturas de Julio Verne podríamos haber imaginado el mundo actual. Lo cierto es que después de 50 años la vida nos ha regalado múltiples realidades y escenarios increíbles. Haber vivido entre dos siglos y entre dos milenios nos hace una generación única e irrepetible, también porque la secundaria de reciente creación nos dio múltiples posibilidades para desarrollarnos como personas y trabajadores en los diferentes campos donde cada quien dejó su esfuerzo y experiencia laboral. Eso no haya sido posible sin el esfuerzo de nuestros maestros y principalmente la dedicación de nuestros padres y de quienes tuvieron el tino de apostarle a la escuela como una excelente opción de formación. ¡Hasta siempre, compañeros! Fue un placer haber coincidido durante tres años en la ETI 182 y los distintos momentos de la vida en que nos encontramos. Gracias.
*Editor de la Revista Educ@rnos. jaimenavs@hotmail.com
Recuerdos entrañables, como todos los egresados de la primaria hice examen de admision a la tecnica 61 y no fui aceptado, peregrinamos mi familia y yo buscando secundaria y nos llego la informacion de la nueva ETI 182, iniciamos el curso en octubre en el Cecati 7 que era la escuela donde el maestro de dibujo Tomas Ramirez impartia la clase de Dibujo Industrial, creo en Diciembre ya entregaron la escuela e iniciamos en la escuela, calle Trinidad Tobago entre Aruba y Barbados, un terreno muy grande con 2 modulos y el laboratorio de Ciencias Naturales con el Profe Jaime, conoci a muchos amigos que como yo no salieron en listas porque estabamos en linea a estudiar en la nueva escuela. Muchas amistades que aun a 50 años aaun perduran…
Miles de cosas más Sergio…
Creo, sin temor a equivocarme, que para muchos de nosotros, primera generación de egresados de la E.T.I. 182, vivir esa etapa fue una de las más importantes de nuestras vidas, ingresamos casi de “chiripa”, rechazados de otras escuelas o por haber dejado a lo último los trámites de inscripción, o qué se yo…
Benditas coincidencias, nadie nos pudo prevenir del inmenso cúmulo de gratos recuerdos y amistad, que encontramos en esa secundaria, incluso con los profesores. Éramos los adolescentes ELEGIDOS para inaugurar, no solo las instalaciones de la E.T.I. 182, nos tocó la fortuna de ser pioneros en una nueva forma de educación, por asignaturas en lugar de materias sueltas. En fin, lo extraordinario de todo esto es que fuimos un montón de chamacos privilegiados, conviviendo en una de las etapas más trascendentes de nuestras existencias, junto a un grupo de excelentes profesores en pro de la construcción de nuestros más grandes anhelos y, por añadidura, se nos dio la increíble posibilidad de formar un grupo de AMIGOS entrañables, cincuenta años después, nos volveremos a reunir para festejar el hecho de haber logrado terminar una etapa de gran importancia en el desarrollo de nuestras habilidades para enfrentar los embates de un mundo en constante cambio, pero más importante aún, haber dado el primer paso para construir una AMISTAD que, a pesar de los años, sigue iluminando nuestros corazones con cada reunión.