Entre lo moral, lo legal y la realidad mexicana

 en Jaime Navarro Saras

Jaime Navarro Saras*

Hay un dicho que dice: “Ven la tempestad y no se hincan”, el cual se ajusta perfectamente a muchas de las cosas que han surgido de manera reciente en el mundo de la política mexicana y provocado por la intromisión de Trump en nuestro país. Me refiero de manera específica al tema del narcotráfico y todo lo que se deriva de éste.
Para nadie ha pasado desapercibido cada uno de los hechos ligados al tema del narcotráfico, en especial lo que se refiere a la guerra contra el fentanilo, la entrega de 29 personas detenidas en nuestro país, como Rafael Caro Quintero, al gobierno de EEUU, qué decir del caso Teuchitlán, así como la confiscación de toneladas de droga, armas y la detención reciente de capos, entre otras cosas.
En medio de este contexto, el pasado sábado se presentaron en el Auditorio Telmex, propiedad de la Universidad de Guadalajara, Los Alegres del Barranco, quienes le hicieron un tributo a El Mencho (Nemecio Oceguera Cervantes), quien, hoy por hoy, es el personaje más conocido y buscado en el mundo de los carteles en México y EEUU. Esta persona, además, es la más buscada por los gobiernos de México y EEUU (equiparable a lo que fueron Joaquín “El Chapo” Guzmán, Amado Carrillo Fuentes “El Señor de los Cielos”, Miguel Ángel Félix Gallardo “El Jefe de Jefes” o “El Padrino”, los hermanos Arellano Félix o Pablo Escobar Gaviria y los hermanos Rodríguez Orejuela en Colombia).
La presentación de Los Alegres del Barranco, no solo en Zapopan, sino también en la Plaza de Toros “La Macarena” de Uruapan, Michoacán, al siguiente día, ha causado estragos y el deslinde de las autoridades que se dijeron sorprendidas de lo sucedido y que de ninguna manera lo van a tolerar. El mismo gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, dio instrucciones para que no se vuelvan a presentar cantantes o grupos que hayan hecho o hagan apología a ese tipo de personajes; en tanto, el municipio de Zapopan multó al Auditorio Telmex con la grandiosa suma de $33,942. Lo cierto es que las autoridades de Zapopan y del gobierno de Jalisco tienen personal para evitar ese tipo de cosas, pero lo más seguro es que asistieron como cualquier fanático y no como las autoridades que son, a tal grado que hasta que se hizo escándalo mediático es cuando actuaron. Sabemos que por el Auditorio Telmex y el palenque de las Fiestas de Octubre han pasado grupos y personajes similares a Los Alegres del Barranco como Natanael Cano, Gerardo Ortiz, Peso Pluma, Los Tucanes de Tijuana, Los Dos Carnales, Los Nuevos Rebeldes, Alfredo Olivas, entre otros, y nunca ha pasado nada y nadie se ha inmutado.
Desde hace meses se venía promoviendo el evento denominado “Los señores del corrido” con Los Alegres del Barranco; hasta espectaculares había por toda la ciudad. ¿Acaso los responsables del Auditorio Telmex pensaban que se iban a cantar los corridos de la revolución mexicana como La Cucaracha, Carabina 30-30, El zapatista, La soldadera, Adelita, El Siete Leguas, Benjamín Argumedo, Descansa General o Valentín de la Sierra? Pues no, lo que se escuchó fueron canciones como: “El del Palenque”, “El Doble R”, “Soy Cuatro Letras”, “El 701”, “El Encierro de Joaquín”, “El Costal Lleno de Piedras”, “Fiel Soldado de Guzmán”, entre otras, y de seguro lo sabían.
Este tema de la apología del delito se viene manejando desde hace años en nuestro país y no ha habido poder humano que haya hecho que los empresarios y representantes, no solo de cantantes o grupos musicales, sino de todo tipo de manifestaciones, expresiones y espacios, hayan movido o eliminado presentaciones en espacios públicos, amén de los eventos privados o cierres de campaña de partidos políticos.
Los EEUU, ni tardos ni perezosos, hoy mismo revocaron las visas a Los Alegres del Barranco, quienes este mes tenían nueve presentaciones en aquel país, desde Austin, Texas, hasta Fresno, California; en nuestro país están programadas presentaciones del 18 al 20 de abril en Michoacán, Querétaro y la Ciudad de México, incluso una más el 4 de mayo en Tequila, Jalisco, las cuales también serán canceladas, a menos, claro, que este grupo musical se comprometa a cantar el repertorio de Gabilondo Soler “CriCri” o las melodías que interpreta Luis Miguel.
Sabemos que nuestras autoridades son de mecha corta cuando se visibilizan situaciones que los ponen en evidencia y, a rajatabla, amenazan, clausuran y hasta detienen personas para verse como gente de gobierno. Lo malo es que, en cuanto pasa la tempestad, todo vuelve a la calma y la apología del delito vuelve a la normalidad con facturación incluida.
Si realmente hubiera políticas públicas para regular o prohibir cualquier expresión que haga apología del delito, de seguro tendríamos producciones en radio, televisión, cable y redes sociales de mucha calidad; sin embargo, estamos inundados de películas y series que llenan la pantalla de sangre y nadie del gobierno es capaz de regularlas porque se echan encima a Televisa, TvAzteca y a las diferentes plataformas como Netflix, HBO, Prime Video y demás. Todo se lo dejan al criterio de padres de familia, de adultos o menores de edad que tienen el poder en el control de la televisión y las contraseñas de sus teléfonos, tablets y computadoras.
La narcocultura es, hoy por hoy, una forma de vida que se ha llevado a niños, niñas y adolescentes por esa opción para sus maneras de entretenimiento, tanto en la música, la moda de vestimenta y el estilo personal (corte de pelo, tatuajes, maquillaje). Lamentablemente (en el fondo), es parte de sus sueños pertenecer a ese mundo y, mientras no cambien las cosas, la narcocultura seguirá gozando de buena salud, sobre todo si se entra en el terreno de la prohibición por parte de las autoridades.
Nadie está dispuesto a seguir en un mundo donde el futuro se torne gris para las futuras generaciones; ojalá esta llamarada provoque acciones serias y formales para que nuestros niños, niñas y jóvenes consuman contenidos que los lleven a tener como referentes y personajes productivos a imitar, lo mismo científicos, escritores, músicos, deportistas y gente que contribuya a la mejora del país legalmente. Seamos testigos de esta nueva tragicomedia y veamos qué sucede en los siguientes días.

*Editor de la Revista Educ@rnos. [email protected]

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