Pestilentes

 In Rodolfo Morán Quiroz

Luis Rodolfo Morán Quiroz*

 

“Incolora, inodora e insípida”, fue la definición de agua potable (término que significa bebible, bebestible, limpia y, por extensión, digna, aceptable) que aprendimos desde los primeros días de escuela. En tiempos recientes y ante las condiciones pestilentes del agua en el área metropolitana de Guadalajara, los usuarios nos declaramos inconformes y, tras una marcha de protesta de varios miles de habitantes de esta ciudad, el gobernador del estado de Jalisco recurrió a medidas inaceptables: a lanzar chorros de agua de alta presión, esparcir gases lacrimógenos y ordenar que la policía golpeara, maltratara, arrastrara y detuviera a varias decenas de personas.

Los problemas de cantidad y calidad del agua en la metrópoli tapatía se han extendido por varios años y los debates respecto a qué medidas y obras han de realizarse se han extendido a lo largo de los sexenios de varios gobernadores jaliscienses. Como sabemos, el agua de las ciudades mexicanas no es potable y por ello hacen pingües negocios las empresas que la envasan en garrafones, botellas y botellones de distintas capacidades. Lo que suele suceder es que por las tuberías se surta un agua aceptable para la limpieza personal, pero no adecuada para beber. En meses recientes, no ha sido así. La Organización Mundial de la Salud actualizó en junio de 2026 los parámetros para el agua bebestible, y cabe destacar que no son los que adoptan los sistemas de distribución de agua en las ciudades mexicanas (https://www.who.int/publications/i/item/9789240121225). Si ya estábamos lejos de esos niveles deseables, en meses recientes nos hemos distanciado aún más de la posibilidad de beber directamente de la que mana de los grifos. El agua hedionda, pestilente, delata una supuesta maniobra para solicitar préstamos que serán pagados con el sudor del trabajo de los contribuyentes en Jalisco y que financiarán las obras para un nuevo acueducto desde el lago de Chapala al área metropolitana y que tendrá un costo estimado de doce mil millones de pesos. La crónica es larga y sus momentos más álgidos se han dado desde el sexenio de Jorge Aristóteles Sandoval (2013-2018), pasando por el de Enrique Alfaro (2018-2024) y hasta el actual de Pablo Lemus (2024-2030). Una síntesis reciente muestra cómo los tres niveles de gobierno han estado inmiscuidos en plantear posibles soluciones y aportar diversos recursos (https://www.youtube.com/watch?v=Smrj_n5pYog), argumentos que han estado complementados, contradichos y criticados por diversos grupos de expertos y de simples mortales capaces de distinguir el agua transparente del agua amarilla, café o negra.

Las apestosas jugadas en torno al agua fueron denunciadas en la reprimida marcha del 11 de octubre con frases como “Lemus, pendejo, el agua es un derecho”; “no sea indiferente, usted también se baña con la kk de la gente”. Tras una entrevista el 8 de octubre con el periodista Salvador Camarena, para Radio ITESO, el gobernador Lemus, presente en el campus de esa universidad jesuita, respondió a pregunta expresa de los alumnos en el sentido de “si enviaría policías o reprimiría la manifestación ciudadana programada para el domingo siguiente rumbo a Casa Jalisco, Lemus respondió textualmente: ‘La gente va a poder marchar con toda calma el domingo’” (https://udgtv.com/noticias/nos-fallo-manifestantes-reclaman-a-lemus-compromiso-de-no-reprimir/334232). La mala jugada en la que esa promesa se convirtió en vana se unió a las triquiñuelas previas protagonizadas por el gobierno del estado.

En realidad, estas falsas promesas del gobernador de Jalisco, como buena parte de las pronunciadas por los políticos, constituyen otros casos de algo que se repite en el planeta, no sólo en la actualidad, sino en la historia del uso del lenguaje de parte de esta especie más parlanchina que cumplidora. Las halitosis de múltiples políticos, potenciales amantes, vendedores de ilusiones y merolicos han acompañado a los juramentos y supuestas garantías a lo largo de los siglos. Otro caso reciente es el asociado con la posibilidad de que nuevamente entre diésel ruso en los mercados estadounidenses. Para unos, fue un “levantamiento de una prohibición” de parte de Rusia; para otros, una pausa en las tensiones que se declaró como “un aflojamiento en las sanciones” (https://www.eluniversal.com.mx/mundo/rusia-levanta-prohibicion-para-exportar-diesel-tras-acuerdo-entre-trump-y-putin-enviara-500-mil-toneladas-al-mercado-mundial/) y (https://lasillarota.com/mundo/2026/10/9/trump-afloja-sanciones-a-rusia-para-bajar-el-diesel-antes-de-elecciones-532339.html). Lo que ha derivado en una cadena mercantil que, según señalan algunos, aunque probablemente logrará atraer votos para el partido republicano dentro de Estados Unidos en las elecciones de inicios de noviembre, lo más probable es que servirá para que Rusia pueda fabricar más drones que le venderá a Irán y que servirán para atacar las bases militares de Estados Unidos en la proximidad del Golfo Pérsico y del estrecho de Ormuz. Paradójicamente, una más de las estupideces del hediondo Trump (se ha señalado repetidamente el fétido olor que despide su pañal) derivará en agravar la otra estupidez de lanzar ataques en contra de Irán y que produjo el alza del costo del petróleo y derivados en el mundo. En California, en donde los requerimientos en la calidad de los combustibles son más estrictos, el diésel se vende por encima de los ocho dólares por galón. Entre las sucias jugadas de Trump, ha permitido la venta del diésel teñido de rojo, autorizado únicamente para usos agrícolas, para ser surtido en los motores urbanos y para el transporte carretero. El precio actual de los combustibles en ese país está a punto de doblar el precio con el que inició el año (https://datosmacro.expansion.com/energia/precios-gasolina-diesel-calefaccion/usa).

Por otra parte, en la metrópoli tapatía y específicamente en el contexto de la universidad pública, hemos sido testigos de las marchas en contra de profesores que han atentado con sus cochinas manos y sus fétidos y nauseabundos olores corporales contra las zonas privadas de algunos estudiantes. Según señala Francisco Cortázar, colega de la Universidad de Guadalajara, el problema se remonta a varios años atrás (https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1405-94362019000200175). Según muestran sus hallazgos, la violencia de género y el acoso a estudiantes se da dentro y fuera de los planteles. Ese reporte señala que “Jalisco está entre las cinco entidades con mayor prevalencia de violencia contra las mujeres en el ámbito escolar, según la ENDIREH” de 2016 (Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares)”. Por cierto, en estas fechas estamos en el nuevo periodo del levantamiento de campo de esta encuesta (5 de octubre al 27 de noviembre de 2026), por lo que pronto tendremos información actualizada. Una de las conclusiones de Cortázar para 2019 sigue siendo de carácter urgente en 2026, según confirman las protestas en varias de las preparatorias del sistema universitario jalisciense: “Es urgente hacer visible el acoso y el hostigamiento sexual que existe en la Universidad de Guadalajara con el objetivo de des-normalizar estas conductas, así como facilitar la cultura de la denuncia e informar sobre la existencia de protocolos de acción”. Al menos la preparatoria vocacional, las numeradas como 12, 16, 17 y 18, han sido escenarios de protestas y denuncias en días recientes. Los repulsivos tocamientos y las repugnantes acciones de quienes acosan a otras personas en la universidad de Jalisco han sido objeto de discusión y la maestra Karla Planter Pérez, rectora general de la Universidad de Guadalajara, ha anunciado medidas de denuncia, atención y sanción (https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=250083).

Confiemos en que no tardarán tanto en aplicarse como las que se han anunciado para resolver el problema del agua en la metrópoli, y que no se compliquen más como las asociadas con los insensatos enfrentamientos bélicos para “solucionar” problemas que no existirían de no ser por las muy inmundas intervenciones de los gobiernos de Rusia, Israel y Estados Unidos en este planeta ya bastante contaminado, en el cual el 31.8% del total de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) provienen de China, el 12.7% de Estados Unidos y el 8.3% de la India.

Por lo pronto, resolver el problema de la calidad de la hedionda agua de la metrópoli tapatía sigue sin remontar las corrientes que provienen del lago de Chapala y el río Lerma, en donde se disuelven más de mil sustancias nocivas. Habremos de ver cómo otras promesas federales están relacionadas con las promesas de saneamiento y de no agresión de parte del gobierno estatal. Por lo pronto, Alejandro Saldívar, autor de este reportaje, escribe que “3 mil 202 descargas contaminantes en las cuencas del Lerma-Santiago, el Atoyac y el Tula, además de 479 tiraderos clandestinos y 460 industrias marcadas como prioritarias para la inspección ambiental. Alicia Bárcena, titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), anunció una bolsa de 20 mil millones de pesos para el saneamiento de estos ríos en el sexenio” (https://www.milenio.com/comunidad/rio-lerma-costo-socioambiental-corredor-industrial-edomex).

 

*Doctor en Ciencias Sociales. Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Guadalajara. rmoranq@gmail.com

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