La gestión del carácter y la apuesta por lo modélico o la catarsis de un octubre

 In Moisés Aguayo

José Moisés Aguayo Álvarez*

Días aciagos en los que cuesta escribir, porque los ímpetus dan más para hacer afuera del papel.
Este artículo no contiene una sola línea generada por inteligencia artificiosa ni artificial.

En plena crisis de la gestión gubernamental de Pablo Lemus, me permito apuntar, casi al modo de Newton, que las cosas caen por su propio peso, y más si el peso específico de las acciones un día sí y otro también se muestran pletóricas de frivolidad, verticalismo, búsqueda del usufructo y ligereza conceptual, pero vamos por partes; no quiero abundar en las cuestiones y azares de la política civil y en los tres principales nudos ciegos, que puedo atisbar desde el espacio del debate público más urgente en el estado de Jalisco, aparte de la larga, injusta y horrenda historia de las desapariciones:

1. El aprisionamiento que la gentrificación viene condicionando al ciudadano promedio del Área Metropolitana de Guadalajara, que no le permite vivir sin las reglas de etiqueta que todo lo vuelven turístico (hasta las cruces de caca, hasta los tacos de la esquina), que todo lo envuelven en folclor de estampita, en postal de la hinchada que grita “quiere volar, quiere volar”;
2. Tampoco ahondaré sobre la fascistoide ilusión del “siempre somos los mejores”, “siempre somos los primeros”, “somos los únicos”, los más productivos, los más vanguardistas, los más innovadores, los más güeros… comentarios y propaganda continua e incesante en todos los foros a que el gobernador tiene acceso, lo cual le asemeja chocantemente a un mandatario sudamericano —autonombrado el más sionista de todos— que ha sostenido a voz en pecho: “somos superiores en todo, incluso estéticamente…”; y, aunque ganas no faltan de hacer un análisis de discurso que se antoja saludable desde la hermenéutica profunda, empezando por lo que representa el polisémico eslogan de: “Al estilo Jalisco”, nomás por no dejar… Baste por ahora con estallar momentáneamente diciendo que esa cantaleta triunfalista de lobby de superación personal sólo logra dibujar un intento fallido por marcar unas presuntas diferencias entre los habitantes de un Estado-nación que late desde el fondo, en la pluralidad y en la diversidad cultural que le son inherentes y que ningún proyecto político logrará redibujar como lo logró la dictadura perfecta y el monopolio mediático (televisivo y radiofónico) perfecto, pues ninguno de los dos existe más.
3. Menos quisiera tocar el tema que seguramente será irónicamente el parteaguas de esta administración estatal y que viene aparejado con el patente desinterés por el respeto a los derechos humanos, por la impartición de justicia, por el respeto a las garantías individuales, por la Constitución y el servicio público: El asunto del agua, la movilización ciudadana y la violencia institucional, que desde la administración anterior venía poniéndose cada vez más anaranjada. De esto último seguramente escribiré menos y pronunciaré más; porque —un clavo más de ironía— ha sido la gota que derrama el vaso, y que seguramente pondrá o debiera poner sobre la mesa, con la seriedad debida y la madurez ciudadana que requiere esta urbe que habitamos, el recurso de la revocación de mandato, o mínimo, la comparecencia pública con deslinde de responsabilidades y sanciones en todas las líneas de autoridad y a todos niveles, aunque resulten nombres de ciertos especímenes lemúridos.

No, no pretendo en este espacio caer en esos temas para proponer una discusión incendiaria o polarizante; ese sería el camino fácil. Prefiero algo acotado, minúsculo quizás, pero que pueda resonar en alguno de los colegas del ámbito educativo, por la proximidad de las fechas en que deberá ejercerse un mínimo cotejo de congruencia entre lo que vivimos como parte del trayecto formativo que impulsa nuestra noble —cuando quiere— SEJ: Me refiero a la fase II de Formación de carácter, y más precisamente, me refiero al enfoque de lo modélico.
Es importante destacar que, aunque la plataforma conceptual desde la que parte la instancia encargada (¿por qué? ¿Para qué? ¿Por gracia de quién?) del diseño de la pauta formativa: “Educarácter” —que es tan al estilo Jalisco que la tuvieron que traducir, pues en la fase I, el original viene en inglés, como Jalisco Academy, fiel al Jalisco Style— no es propiamente parte de la cultura crítica y los planteamientos sobre las virtudes, si bien se aplican desde una fundamentación cuasi filosófica y no propiamente teórica; algo tienen de potencial para el retorno reflexivo en sus postulados prácticos y quizás algo tienen de noción sobre la andragogía, con la leve falencia de la desterritorialización y con el triste pecado original de sus fundadores y sus incursiones en el capitalismo voraz y en el auspicio del belicismo (contradicciones, pues; y quien quiera profundizar, que le busque porque no está el humor como para hacerle la tarea a nadie)… En fin, retomando el asunto, aunque algo hay de rescatable en la propuesta de formación del carácter y del enfoque modélico, lo cierto es que no debería pasar desapercibido el espacio para el cuestionamiento en al menos dos sentidos:

• El primero, que el ejercicio modélico exige consistencia y congruencia de la instancia o del agente que lo detona (el promovente), pues nadie creemos ni confiamos en el que dice una cosa y hace no sólo una distinta, sino la opuesta. En este sentido, desde los sótanos de la SEJ (alusión romántica del periodo alfarista), necesariamente tendría que haberse pensado que los agentes de la formación en estos delicados rubros no pueden estar centrados sólo en la función o en el nombramiento que se ostenta: en algunos casos (quizás los menos, pero en algunos niveles, es una cuestión crucial, sustantiva), la formación estará a cargo de quienes personalizan la contradicción entre decir y hacer. Eso es así incluso estadísticamente, considerando una llana distribución normal de una muestra; luego entonces en esas áreas, el intento modélico será una batalla perdida, un Cristóbal Nonato. Claro, abundarán los espacios en donde la credibilidad, confianza en el ethos del promovente, de verdad detonen reflexiones y compromisos para la modificación de las prácticas, y allí sí que será en beneficio del servicio público; pero, si retomamos (parafraseando) una de las premisas propias del trayecto a tener verificativo este próximo 21 de octubre en todo el estado: “Se modela aunque no se proponga modelar, todo el tiempo”, luego entonces, ¿no es el propio ejercicio profesional del promovente el aspecto primordial del que no puede sustraerse el personal que labora en su jurisdicción? ¿Necesitamos, de veras, que esto lo esclarezca un agente aparte de la SEJ?
• El segundo: partiendo de que es conocido el maridaje medio perverso, medio naturalizado, de cada gestión de la SEJ con la política partidista de la gestión en turno, en, desde y a pesar de los principios filosóficos del Artículo Tercero; así como las consabidas dinámicas propias de los compromisos políticos, que derivan en las disposiciones del personal que —por méritos no administrativos, no educativos, sino partidistas— coordina a veces, regentea otras, el devenir de la Secretaría de Educación; en el fondo de cada sesión (de aquí para el real, como dice el dicho), como una presencia etérea, como un velo insospechado, en cada grupo, navegará la contradicción de una gestión que nos propondrá reflexionar para reconocer al otro en su humanidad, en su complejidad; que nos propondrá que distingamos entre interacción y encuentro, que nos propondrá repensar el calor relacional que existe en nuestras instituciones educativas y entre sus agentes, y que al mismo tiempo, en su más alta esfera del ejercicio del poder, reprime, obstaculiza, secuestra, estigmatiza y atropella.

Como colofón, sólo añadiré un ejercicio contenido en las actividades de este próximo trayecto de formación del carácter (apelo a la instancia que quiera ponerse el saco, que es unitalla): El visitante desconocido. Mañana entra a su escuela [a su estado] una persona desconocida. No evalúa nada. Se queda dos horas y no habla con nadie. Solo observa (aquí me desdigo del segundo epígrafe, pues sospecho sospechudamente que esa actividad la propuso la IA de Google, como otras tantas del trayecto en cuestión). ¿Qué diría sobre las relaciones de su escuela [estado]?

*Doctor en Educación. Supervisor de Educación Primaria. moyagualv@hotmail.com

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